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Denuncia y reacción: ataque a los Chicos del Pueblo

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Un adolescente de 16 años del Movimiento Nacional los Chicos del Pueblo fue secuestrado, lo amenazaron a punta de pistola y le dijeron: “Deciles que se dejen de hacer pelotudeces porque sino vamos a ir a quemar la imprenta, la panadería y la Casa de los Niños.” La respuesta fue un abrazo simbólico que militantes sociales, de derechos humanos y gremiales le dieron a la organización en una conferencia de prensa.

El jueves 24 de julio comenzó muy mal para todos aquellos que conviven en el Hogar Juan XXIII de la obra Don Orione, en Gerli, Avellaneda.
Esa mañana, uno de los pibes que salía temprano a realizar sus actividades cotidianas fue interceptado a pocas cuadras del hogar por un auto que se desplazaba a alta velocidad y del cual se bajaron un par de personas con el rostro tapado. Lo metieron por la fuerza dentro del automóvil y comenzaron a dar vueltas por las calles del Gran Buenos Aires. Mientras, la patota le colocaba un revólver en la boca del joven de 16 años.
“Deciles que se dejen de hacer pelotudeces porque sino vamos a ir a quemar la imprenta, la panadería y la Casa de los Niños.”
Esto fue todo lo que le dijeron. Pocas palabras cargadas de inmenso significado.
Los secuestradores se referían así a los distintos emprendimientos que se llevan a cabo desde la Fundación Pelota de Trapo, institución vecina del “Hogar Juan XXIII”, tanto en espacio como de prácticas. Ambas organizaciones pertenecen al Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo que impulsa la campaña “El hambre es un crimen: ni un pibe menos”.
Transcurrió aproximadamente media hora desde que este joven fue secuestrado hasta su liberación, en la estación Remedios de Escalada. Desde allí – con todo el miedo encima – volvió al hogar por sus propios medios y contó lo sucedido, muy clarito: la amenaza fue contra una imprenta (la palabra) una panadería (la comida) y un hogar de niños (la vida).
Con un gran abrazo
El lunes 28 a las 12 del mediodía, diversas organizaciones convocaron a una conferencia de prensa para repudiar esta amenaza y la privación ilegítima de la libertad de uno de sus pibes.
Fue en la paradigmática Parroquia Santa Cruz del barrio de San Cristóbal. Un territorio cargado de historia y de memoria. Hacia allí, entonces, decidieron ir muchas organizaciones y militantes para acompañar en un abrazo simbólico a sus compañeros de Pelota de Trapo, del Hogar Juan XXIII y a todos los pibes que caminan junto a ellos.
El padre Luis Espósito, director del hogar, fue quien inició la conversación. Sentado a su lado, estaba Alberto Morlachetti, coordinador nacional del Movimiento de los Chicos del Pueblo. “Si el objetivo era intimidarnos y decirnos que nos callemos la boca, nosotros hoy venimos a decirles que no bajamos los brazos, sino todo lo contrario, porque nosotros seguimos denunciando que El hambre es un crimen y que no tiene que haber ‘Ni un pibe menos en la Argentina.”
Ambos agradecieron la presencia de tantos compañeros y gente amiga que se acercaron a brindar su apoyo en el marco de tanta tristeza. Así estuvieron presentes Nora Cortiñas por Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora y Alba Lanzilotto de Abuelas. También el padre Luis Farinello, Hugo Yasky, Víctor de Genaro, la actriz Cristina Banegas, entre tantas otras personas, organizaciones sociales, políticas, de derechos humanos y sindicales.
Morlachetti también hizo referencia al nefasto episodio que ya habían tenido que sufrir en el mes de abril, cuando una patota de ocho personas armadas, estilo grupo comando, entró en la imprenta Manchita de Pelota de Trapo, ocupó los tres pisos y se lanzó a proferir amenazas. La relación es inevitable.
Pero Morlachetti explicó también cómo se sigue adelante:
“Cuando uno tiene un compromiso de sangre con el pueblo y un compromiso de amor por la hermosura, como decía alguna vez don Pablo Neruda, este tipo de actos no pueden hacer mella en el ánimo de aquellos educadores que están dispuestos a dejar el alma en cada uno de nuestros niños que gimen en la Argentina”.
Así, tanto el padre Espósito, como el coordinador del Movimiento de los Chicos del Pueblo, coincidieron en que el miedo está presente. Pero miedo por los pibes, por su futuro, “miedo por esa vena abierta que no termina de cerrarse”. Por lo tanto, – afirman – si con este acto buscaban intimidar, lo único que queda es seguir andando.
Dijo Morlachetti:
“No nos queda otra cosa que marchar. Si Naciones Unidas, en su informe del estado mundial de la infancia de 2008 dice que Argentina muere cada año 25 chicos por día por causas evitables, sino lo hiciésemos nada no estaríamos cumpliendo con nuestro deber, con nuestra condición humana. Entonces, no podemos dejar de marchar, como no podemos dejar de tener miedo. Pero si no confiamos en ese amor que nos une a los compañeros y a los hermanos, si no nos abrazamos en la calle que es el único lugar donde uno deviene en compañero, entonces, la vida está perdida”.
Morlachetti se permitió citar a Serrat : “Sin utopías, la vida es un ensayo general para la muerte”. Luego, dejó planteado cómo han decidido pararse frente a las intimidaciones: “Ni un paso atrás, con ternura venceremos”.

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Thelma Jara: falleció la madre víctima de un momento denigrante del periodismo argentino

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Este jueves falleció Thelma Jara de Cabezas, a los 94 años. Su hijo Gustavo desapareció en mayo de 1976, a los 17 años. Y la parió madre, militante y fundadora de la organización Familiares. La propia Thelma fue secuestrada en 1979, torturada en la ESMA y obligada a posar en un falso reportaje que publicó la revista Para Ti como parte de la campaña de la dictadura, diseñada por una multinacional que luego trabajó para Monsanto. Esa empresa ideó el slogan «Los argentinos somos derechos y humanos». Como memoria y homenaje, reproducimos la nota y entrevista a Thelma que la periodista Claudia Acuña escribió para el número 37 de la revista MU.

El momento más denigrante del periodismo argentino tiene fecha: setiembre de 1979. Fue cuando la dictadura desplegó en los medios los servicios de la agencia multinacional Burson Marsteller. Pagó 1 millón de dólares para que le diseñaran una campaña que neutralizara la primera visita de una comisión internacional dispuesta a investigar las denuncias por violaciones de derechos humanos. Se sabe hoy que a Burson Marsteller le corresponde el copyright del inolvidable slogan “Los argentinos somos derechos humanos” que el entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy, mandó imprimir en 250.000 calcomanías autoadhesivas. Lo que no se sabe aún es si esta historia de Thelma Jara de Cabezas hay que leerla en el contexto de esa campaña y como una de sus mentiras más exitosas y perdurables.

Aparatos

Estoy sentada en la cocina de la modesta casa de Thelma y, con pudor, coloco el grabador arriba de la mesa. No es casual que en ese momento me muestre el celular que le entregó el programa de monitoreo de testigos de los juicios por delitos de lesa humanidad. “A las dos y media me tienen que llamar para control”, me advierte. Noto la paradoja: el teléfono y el grabador tienen el mismo tamaño. Y en esa mesa, los dos se convierten en un arma.

Rezo

La memoria de todo sobreviviente es un arma cargada de recuerdos. Thelma los dispara sin orden. No hay relato: hay fragmentos. Son esquirlas que por su intensidad se precipitan sobre la mesa. “Mi cabeza ya no es tan clara. Hay cosas que no recuerdo y otras que no puedo olvidar. Por esas, rezo”.

Rupturas

Thelma es una princesa guaraní. Nació en Corrientes, se casó en Ushuaia, parió a sus 2 hijos en Buenos Aires y regresó al fin del mundo hasta que dijo basta. Desde entonces, se radicó en Carapachay, donde crió a sus varones, sola. Trabajaba de asistente dental. Era activa, moderna, decidida. Los 70 la encontraron sin tiempo para la política, pero alentando a sus hijos a volar tras sus sueños. El mayor, Daniel, se fue a México a estudiar cine. El menor, Gustavo, comenzó a participar en la agrupación Montoneros. El 10 de mayo de 1976 lo secuestraron en un operativo callejero. Había militado sólo seis meses. Tenía 17 años.

Madres

La desaparición de Gustavo convirtió a Thelma en una de las fundadoras de Familiares, la primera organización de derechos humanos nacida en plena dictadura. “Familiares era apenas un escritorio dentro del departamento de la Liga Argentina de Derechos Humanos, ahí en Callao y Corrientes, justo arriba de la confitería Odeón”, evoca ahora Thelma. “En esa época no entendía por qué no querían que vaya a Plaza de Mayo. Me escapaba igual y me quedaba un ratito, para hablar con otras madres. Ellas tenían muchas ideas, siempre pensaban qué hacer. Con el tiempo me di cuenta de que mis compañeros no querían que fuera por cuestiones de seguridad. Pero eso lo entendí mucho después: el peligro”.

Papa

La princesa guaraní se convirtió, entonces, en un cuadro montonero. En plena dictadura y con un coraje que la llevó hasta la mexicana localidad de Puebla, donde en febrero de 1979 se celebró una reunión del Episcopado latinoamericano. Logró entregarle al Papa Juan Pablo II las denuncias por las desapariciones en Argentina. De ahí, viajó a España a entrevistarse con la conducción de Montoneros. En todo el trayecto estuvo escoltada: la siguieron.

Secuestro

Thelma fue secuestrada el 30 de abril de 1979 en la puerta del Hospital Español, en plena Capital porteña. Había ido a cuidar a su ex marido. “Lo trajeron desde Ushuaia en avión sanitario. Cáncer terminal. Moribundo. Son las 7. Lo sé porque justo entra un médico y se enoja mucho porque yo estoy ahí y no es el horario de visita. Salgo y veo una fila de autos en la puerta, uno detrás del otro. Atrás mío siento que hay alguien, caminando apurado. Hay algo raro en las luces de los autos. ¿Qué hago? Decido ir hacia la esquina porque hay una parada de colectivo, y veo mucha gente en la cola, esperando. Ahí, el que está atrás mío me agarra de los pelos, me pone la mano en la boca y me empuja adentro de un auto. Me llevan a un lugar. No sé dónde estoy. Es la ESMA, donde empieza todo el trajín de torturas.”
Daniel, el hijo mayor de Thelma, es quien pone en contexto este recuerdo. “En esa época en Familiares se había organizado un grupo de mujeres muy fuertes, decididas. Estaba Cata Guagnini (dirigente trostkista, dos hijos desaparecidos: Diego y el periodista Luis Guagnini), Lita Boitano (madre de Miguel y Adriana, ambos desaparecidos), Graciela Lois (su marido, Ricardo, tenía 24 años cuando lo secuestraron), Lilia Orfanó (también con dos hijos desaparecidos: Daniel y Guillermo), todas madres que trabajaban muy duro y con mucho carácter. Alguien me contó, no recuerdo quién, que la idea era secuestrar a alguna de ellas y eligieron a mi madre. Luego supimos por qué: Julia Sarmiento, que era miembro de Familiares, fue secuestrada y comenzó en la ESMA a colaborar con los militares. Ella la acompañó a Puebla, probablemente sabía que era la única de ese grupo de madres que integraba la conducción de Montoneros”.

Caramelo

Dispara Thelma: “Durante las primeras tres semanas me torturan. Un día por semana. No me acuerdo si lloraba, no me acuerdo si gritaba, no me acuerdo si sentía dolor. Nada, nada, nada: ya no me acuerdo. Me acuerdo que me sacan toda la ropa. Los gritos: ´Vieja de mierda, hablá´. ¿Cuánto tiempo dura? Un ratito no es, te aseguro”.
¿Rezabas?
No. Ahí no.
Ahí no hay dios
No. Ahí no hay nadie ni nada. Están ellos, 5 ó 6. Está Marcelo: le veo la cara cuando me levanta la venda y me dice: “Mirá”. Y se pone la picana en la mano. “La tengo dormida de tanto darte máquina, y vos nada”. Él se queja y la que recibe tortura soy yo. Después, unos sobrevivientes me contaron que mientras estaba en la sala de tortura, ellos estaban en un cuarto cercano y ahí la luz titilaba, porque cuando dan mucha máquina la tensión baja. También me contaron que una de esas veces lo vieron salir a Marcelo todo transpirado, con la ropa empapada en sudor, quejándose por el trabajo que yo le daba. Marcelo me secuestró y me torturó. Después supe que fue también el que me siguió a Puebla y a España. Fue también el que me acompañó a Uruguay para dar una entrevista a un diario y el que estaba en otra mesa, en ese bar donde hice la entrevista de la revista Para Ti”.
Marcelo es el represor Ricardo Miguel Cavallo, condenado el 26 de octubre de 2011, en el primer juicio por los delitos cometidos en la ESMA, a prisión perpetua.
Otros de los torturadores de Thelma eran el médico naval Carlos Octavio Capdevilla y el enfermero Juan Barrionuevo, que al momento de ser procesado se había convertido en diputado provincial a cargo de la comisión de salud de la legislatura de Tierra del Fuego.
Dispara Thelma: “Después de torturarme me tiran arriba de una frazada, en el piso. Dicen: a esta, nada de agua ni comida por 72 horas. Tengo los ojos vendados. Escucho el ruido de un papel de caramelo. Me acuerdo que uno de los guardias, el más joven, come caramelos de azúcar quemada, esos que se llaman Media hora. No dice nada. Sólo el ruido del papel, muy cerca, como si lo hiciera sonar al lado de mi oreja”.

La agencia

Fue el inefable José Alfredo Martínez de Hoz el que recomendó a la Junta Militar contratar los servicios de la agencia internacional Burson Marsteller para contrarrestar las denuncias que en foros y prensa internacionales lograron difundir Madres y familiares de desaparecidos. Su mano derecha, Walter Klein, por entonces titular de Coordinación y Planificación Económica, fue quien viajó a Nueva York para reunirse con Victor Emmanuel, el responsable de la “cuenta” argentina. Emmanuel admite su participación en el diseño de la campaña de la dictadura argentina en una entrevista que le realizó la investigadora Marguerite Feitlowitz y que publica en su libro A Lexicon of Terror, editado en 1998, y en el que cita extensamente el caso de Thelma. En ese entrevista, Emmanuel justifica: “La violencia era necesaria para abrir la economía proteccionista, estatista» de Argentina. «Nadie, pero nadie, invierte en un país envuelto en una guerra civil», dice, admitiendo también que «muchas personas inocentes probablemente fueron asesinadas”. Y agrega: «Dada la situación, se requería una inmensa fuerza».

Crímenes

De aquella época en Burson Marsteller solo queda hoy el octogenario fundador, Harold Burson, quien en una reciente entrevista explicó cuál es la especialidad de su empresa: “Una agencia de publicidad compra espacios en los medios para dar un mensaje directo. Nosotros nos dedicamos a generar espacios de influencia. Ya sea a través de personas o de medios. Nuestro objetivo es narrar la historia de nuestros clientes de modo de imponerse sobre sus críticos y que las cosas se miren desde nuestro punto de vista”.
La especialidad de Burson Marsteller son los crímenes. Algunos ejemplos:

  1. El gobierno de Nigeria los contrató en la segunda mitad de los años 1960 para refutar las acusaciones de genocidio en Biafra.
  2. Durante el gobierno del dictador Nicolae Ceaucescu, asistió exitosamente a Rumania en sus gestiones para obtener el estatus de nación más favorecida en el comercio internacional por parte de Estados Unidos. La campaña incluyó una visita a Rumania del conocido programa de TV NBC Today. El show se extendió durante una semana.
  3. Representaron a la empresa Union Carbide Corporation, fabricante de las pilas Eveready, para afrontar su responsabilidad por el desastre ocurrido en 1984 en Bhopal, ciudad de la India, que causó la muerte de 2.000 empleados y pobladores vecinos a la planta.
  4. En la década del 90 se especializó en capacitar a los ejecutivos y gerentes de empresas multinacionales de la industria petrolera, sobre el modo de comunicar a la opinión pública desastres producidos por derrames y explosiones.

Credo

Harold Burson admite que tienen un límite: no aceptan trabajar en campañas a favor del aborto. Su entrevistador le recuerda entonces su pasado con la dictadura argentina. Harold Burson responde: “Cierto, pero no trabajamos para la política interna nacional”. Ejemplo típico del credo de Burson Marsteller: no es mentira decir solo algo de verdad.
El objetivo del trabajo de Burson Masteller para la dictadura argentina era otro: diseñar una campaña que desacreditara el informe que la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, iba a difundir en el mundo luego de su visita a Argentina.

Silencios

La CIDH estuvo del 7 al 10 de septiembre de 1979 en Buenos Aires, del 10 al 14 en Córdoba, el 14 y 15 en Tucumán, pasó por Rosario y regresó a la Capital Federal. Visitó los campos clandestinos de detención de La Rivera y La Perla, en Córdoba, y El Atlético y el Olimpo, en Buenos Aires, que ya habían sido desmantelados. También visitaron la ESMA y por ese motivo los secuestrados allí fueron trasladados. Dispara Thelma: “Nos llevan al Tigre. Hay un grupo grande que está secuestrado en un pozo, bajo tierra. Ahí está el marido de una sobrina mía. Lo sé porque yo cocino para todos. Otras chicas también cocinan. Pero a la segunda o tercera vez que me toca cocinar a mí, escucho una voz que grita desde el pozo: ´Esto lo hizo Thelma porque tiene el sabor suave de sus comidas´. Es Eduardo, el marido de mi sobrina”. Estaban en El Silencio, la isla del Tigre que monseñor Emilio Graselli le vendió a la patota de la ESMA, según la investigación que publicó Horacio Vertbitsky. “En ese libro –me dice Daniel, el hijo de Thelma- Vertbisky escribe tres veces que mi mamá le dio una nota a la revista Para Ti. Y no la dio: la obligaron, que es bien distinto. Lo llamé varias veces para aclarárselo, pero nunca me atendió”.

Falsedades

Thelma fue una de las últimas en llegar a la isla. Cavallo y la patota de la ESMA la habían trasladado con documentos falsos a Uruguay para posar en una falsa entrevista que fue publicada el 22 de agosto de 1979 en el falso diario World News, perteneciente la secta Moon. En esa nota le adjudicaban una frase: “Estoy secuestrada por los Montoneros”.
La nota fue reproducida por la agencia oficial Télam y varios diarios locales la publicaron como cierta. De esta manera la dictadura se anticipaba a la denuncia sobre la desaparición de Thelma que presentaría, días después, la organización Familiares en la cita que tenía pautada con la CIDH. Carlos Muñoz, otro de los sobrevivientes de la ESMA trasladado a la isla, declaró en el juicio: “Orlando González, alias Hormiga, que era fotógrafo del Centro de la Marina o Club la Marina, le tomó a Thelma las fotos en Uruguay, que yo revelé, donde se la veía en lugares típicos de Montevideo como si ella estuviera en una especie de exilio”.

Operación

El mismo día que llegó la CIDH a Buenos Aires, la revista Para Ti publicó en su tapa el falso reportaje titulado “Habla la madre de un subversivo muerto”. Cinco páginas, varias fotos y un argumento: una Madre desacreditaba las denuncias de las Madres.
Cuando Thelma declaró extensamente en el juicio a los ex comandantes de la dictadura, el 24 de julio de 1985, detalló que antes de esa entrevista la llevaron a una peluquería, que ubicó en la avenida Cabildo. Luego, le compraron ropa en Once. La entrevista se celebró en la confitería Selquet, en el barrio de Belgrano. El periodista que firmó el reportaje es Eduardo Scola y Tito La Penna, el fotográfo que retrató a Thelma. Ambos declararon como testigos en la causa que investiga el delito cometido con ese falso reportaje.
Dispara Thelma: “No me dan ninguna explicación. Me dicen que la revista Para Ti quiere saber algunas cosas. Me arreglan un poco. El periodista pone un grabador en la mesa y me hace 2 ó 3 preguntas que no tienen nada que ver con nada. Todo muy seco. El fotógrafo está parado. Se mueve. Parece nervioso. Todo es muy rápido. Después, veo que en la ESMA todos tienen la revista en la mano. Se la pasan. Mirá, dicen. Ellos. A mí no me la muestran. Pero algo pasa después de ese reportaje. Me llevan a una oficina, donde todos los días tengo que copiar algo. Son recortes de diarios, que tienen párrafos señalados. Yo tengo que copiar esos párrafos, a mano. No tiene sentido. Una locura. Todos los días, copiar párrafos. Creo que es nada más que para tenernos ahí, obedeciendo, como esclavos. Dura mucho tiempo, unos cuantos meses. En esa oficina, siempre con la puerta cerrada. Un día abre la puerta así, de golpe, un oficial joven, y me grita: ´Vos nos debes odiar por todo lo que te hicimos´. Le contesto: ´No tengo ese pensamiento. No odio. Lo que siento es un gran dolor, por ustedes y por nosotros´”.
¿Qué te hicieron con ese reportaje?
No lo supe mientras estaba secuestrada ni mucho después de salir, porque no había leído Para Ti.

Heridas

Thelma se dio cuenta de lo que le habían hecho meses después de que la liberaran, el 7 de diciembre de 1979. Su hijo Daniel, que había regresado a Argentina como parte de la llamada “contraofensiva” fue detenido. A Thelma le avisó el represor Cavallo, quien viajó especialmente a Corrientes para darle la noticia. En la puerta de la cárcel, mientras hacía la fila para ver a su hijo detenido, la increpó un familiar de otro preso político. Le gritó: “Traidora”.
Había leído -y creído- la nota de Para Ti.

Bailes

Thelma cierra ahora los ojos y dispara: “A veces hacen bailecitos. Ellos quieren bailar: los guardias. Ponen la radio y discos también. Tango, y todo lo moderno. Los guardias se ponen a bailar. Las chicas, tan jóvenes, bailan. Y vienen los jefes, los que dan las órdenes, y bailan. Como en un comedor familiar, de club o de salón. Bailan. Y nosotros miramos, sin decir nada. Nunca sabemos cómo va a terminar nada. Nunca. Entonces, nos miramos entre nosotros, callados, como viendo un sueño, un sueño feo. Viendo esas caras, tan malvadas, repugnantes, procurando que eso no nos haga mal, no nos llegue al fondo. Esas caras, bien de película de terror. Tremendo, muy tremendo. Entonces, el esfuerzo por cuidar hasta la expresión, porque parece que todo gesto que hagamos nosotros puede servir de excusa para hacer más daño. Es muy raro lo que nos pasa. No hablar, observarlos. Sin hacer nada para no darles lugar a que hagan peores cosas. Aguantar, para que no se mate a nadie, para que no se torture a nadie. Aguantar, aguantar, aguantar… Pensar que ahora mi cuñada está yendo a la ESMA a bailar. Es jubilada. La pasan a buscar a las 9 de la mañana y la llevan a la ESMA y le dan el desayuno, charlas, conferencias, almuerzo, todo. Y baila”.
¿Vos no volviste?
Nunca más.

Diablos

Daniel, el hijo de Thelma, me pregunta si creo que es posible que un torturador, una bestia como el represor Cavallo puede haber ideado una estrategia mediática semejante como la que condenó a su madre. Relaciona entonces las fechas, la coincidencia de la campaña diseñada por Burson Marsteller y ese reportaje en Para Ti, en el contexto de toda la colaboración que prestó Editorial Atlántida a la dictadura. Dispara entonces hacia el corazón de las operaciones de prensa, que hoy gozan de excelente prestigio: Burson Marsteller acaba de ser nombrada Agencia Latinoamericana del Año 2013 por la publicación especializada en marketing The Holmes Report.
En Argentina, su flamante cliente es la multinacional Monsanto.

Plegarias

Thelma tiene un altar en su cuarto con las imágenes de Cristo, Sai Baba, la pirámide de Plaza de Mayo y la foto de su hijo Gustavo. Reza allí todas las tardes una larga cadena de oraciones que ella misma escribe para una lista infinita de nombres que ella misma escoge. Tiene un atado con papelitos donde anota plegarias y personas. Le pido que anote mi nombre. La fotógrafa, también. Thelma los escribe a mano, en su lista infinita. Y dispara: “Mi hijo Daniel me pregunta qué encuentro en esta espiritualidad. Le respondo: tranquilidad. Eso es lo que necesito. Eso es lo que todos necesitamos”. Entiendo: el eterno rezo de Thelma es contra la impunidad. Y por la verdad.

El juicio a los editores

La primera denuncia penal contra Editorial Atlántida y los responsables de la revista Para Ti por la publicación de la falsa entrevista a Thelma Jara de Cabezas se presentó en 1984 y fue archivada luego de la sanción de las leyes de impunidad. Su abogado era un profesor adjunto de Derecho Penal: Alberto Fernández, hoy más conocido como ex Jefe de Gabinete durante la presidencia de Néstor Kirchner.
El abogado y periodista Pablo Llonto, es ahora quien patrocina a Thelma en una nueva denuncia criminal contra los integrantes del directorio de Atlántida, “que estaban en conocimiento de la preparación y elaboración del reportaje y de otras notas sobre lo que sucedía en la ESMA y otros centros clandestinos”. La denuncia también involucra a periodistas “que en conocimiento del hecho realizaron el reportaje y con posterioridad no lo denunciaron”. La causa se tramita en el juzgado federal a cargo de Sergio Torres.
Ya declararon como testigos el periodista que realizó la nota y Tito La Penna, el fotógrafo. Dijo: “Hubo algo que me llamó la atención, y que después se lo comenté al periodista. Ella decía que buscaba a su hijo que estaba desaparecido. Y en esa época nadie hablaba de desaparecidos, nadie”.
El juez Torres citó, entre otros, al editor responsable de la publicación: Agustín Botinelli. Comenzó así una serie de apelaciones con las que el periodista intentó eludir su declaración indagatoria. Concluyeron hace unos meses, cuando la Cámara Federal de Casación resolvió que Botinelli debe presentarse ante la justicia. No lo hizo hasta hoy. Está esperando que el fallo sea confirmado por la Corte Suprema. En tanto, trabaja como jefe de la sección Sociedad del diario La Prensa.

(artículo publicado en la revista MU, número 37, de agosto de 2010)

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Piden perpetua para tres acusados por el femicidio de Araceli Fulles: crónica desde el recinto

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La fiscal del caso y la familia de Araceli coincidieron en pedir la pena máxima para Carlos Cassalz, Marcelo Escobedo y Hugo Cabañas por considerarlos responsables del femicidio de la joven. Desestimaron los cargos contra Hernán Badaracco, Marcos Ibarra, Jhonatan Avalos y Emanuel Ávalos, y descartaron las conexiones policiales que la familia denuncia como parte de una trama territorial. Crónica desde la movilización que acompañó la lectura de los alegatos, y desde adentro del juzgado donde los acusados escucharon las penas. Mañana será el turno de la defensa, y luego los jueces decidirán si hay justicia, o la impunidad continúa.

Por Delfina Pedelacq. Fotos de Evelyn Schonfeld

Mónica se despierta, como todos los días, cerca de las 7 de la mañana o antes;prepara el mate y la espera: espera que su negra entre por la puerta como un rayo de sol.

Agarra luego su cuadro y lo abraza, aunque“no es lo mismo abrazar madera”.

Prende un cigarrillo para ella, y le reza: “Dame fuerza, mamita”.

Este ritual diario se repite el día en que, horas más tarde, diferentes organizaciones sociales, barriales y políticas se movilizarrán a las puertas del Tribunal Oral en los Criminal 3 de San Martín, en el comienzo de la lectura de los alegatos en el juicio por el femicidio de su hija, Araceli Fulles.

Después de seis semanas de declaraciones y presentación de pruebas, el miércoles 20 de octubre la fiscalía presentó los argumentos de los alegatos; también lo hizo el abogado de la familia, Diego Spiezel.

La calle Eva Perón al 2.500 está cortada desde temprano: una valla de cada lado, esta vez con banderas de Araceli atadas de punta a punta, y un patrullero en cada esquina.

La cara de Araceli se multiplica entre las banderas que cuelgan de las paredes del tribunal y la fábrica de calzados de la vereda de enfrente; cientos de personas se acercan a acompañar a la familia en el último tramo del juicio. 

Mónica Ferreyra, madre Araceli, prende el micrófono y entre lágrimas llama a familiares de víctimas de femicidios presentes. Se paran en fila un sin fin de fotografías diferentes, rostros sonrientes que ya no están: Lucía, Soledad, Natalia, Jesica, Chiara.

Con su cuerpo y su voz temblando, agradece a todos y todas las que acompañan desde el principio y sabe: “Todos nuestros hijos están juntos, dándonos fuerza”.

Araceli la sigue sonriente desde una bandera con un escudo de River. Una persona se acerca y le deja un ramo de flores rojas y blancas, con un escudo del club que dice “amor eterno”. Otra pancarta: “Hoy el cielo está de fiesta: donde estés, felices 27 negrita”.

“Todavía tengo esa campera” dice Mónica señalando un cartel que una mujer carga en la mano: en esa foto, Araceli lleva una campera rosa marca Adidas. La mujer corta con los dientes un pedazo de cinta y la pega en la pared de mármol del tribunal. 

La respiración de Mónica se amplifica en los parlantes y produciendo un leve eco entre las paredes fabriles de la cuadra se escuchó: “Es tan grande el dolor y la impotencia que sentimos, que por eso le pedimos a los jueces que no miren para atrás, que piensen como si mi hija hubiera sido suya y que hagan lo que tengan que hacer.” Y dirigiéndose a las decenas de pibas de las distintas organizaciones Mónica sigue: “Los quiero presos porque corren peligro ustedes. La condena que le den no me va a devolver a mi hija, entonces nuestra lucha es por todas ustedes. Voy a seguir de pie por eso y por todas las que estén: mi lucha va  a seguir».

La escena del juicio

La fiscal Mariana Piwarczuk a cargo del caso llega cerca de las diez de la mañana; la policía que custodia la puerta hace una seña con las manos. insinuando que es hora de subir al tribunal. 

La puerta de vidrio templado divide lo que parecen dos ambientes diferentes. El frío y la humedad se apoderaron del edificio.

Mónica y Ricardo suben con la custodia por el ascensor, mientras tres personas del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad bonaerense lo hacen por las escaleras rumbo al tercer piso. La sala es chica: hay solo una ventana abierta por donde una mínima ráfaga de viento entra cada tanto.

A tres de los acusados les sacan las esposas y los sientan en fila del lado derecho de la sala. Al fondo: los sillones que ocupan los jueces y a la izquierda la fiscalía y el abogado Diego Spiezel, que representa a la familia de Araceli. El abogado Lagares, que representa a seis de los acusados, mira por arriba del barbijo a Carlos Cassalz.

Llegan los jueces, cerca de las 11 horas. Y delante de una pila infinita de carpetas y papeles, se ubica la fiscal Mariana Piwarczuk que representa al Ministerio Público. Con palabras técnicas hace un recorrido por lo que se cree fueron las últimas horas con vida de Araceli, y detalla la hipótesis y los argumentos de los alegatos.

Finalmente, la fiscal sostuvo la acusación para Carlos Cassalz, Marcelo Escobedo y Hugo Cabañas, y reclamó la pena máxima de prisión perpetua por homicidio agravado por el femicidio y la participación de dos o más personas. 

La fila de sillas para los acusados estaba contra la pared, a la altura de los hombros de Cassalz, se lee un cartel pegado en la pared blanca que dice “POR FAVOR, TIRE LA BASURA AL TACHO”.

Cuidados

Siguiendo con los alegatos, la fiscal expresó que respecto de Hernán Badaracco, Marcos Ibarra, Jhonatan Avalos y Emanuel Avalos, el Ministerio Público desistió de la acusación respecto de estos últimos acusados por no haber elementos objetivos e indiciarios que prueben que ellos hayan estado al momento de la comisión del hecho el 2 de abril de 2017 en horas de la mañana en el corralón.

La parte acusatoria, con el abogado Diego Spizel representando a la familia de Araceli Fulles, sostuvo en los alegatos la misma postura de la fiscalía: pena máxima para los acusados Cassalz, Escobedo y Cabañas, adhiriendo también a desistir la acusación para los hermanos Avalos, Ibarra y Hernan Badaracco y dijo: “No encuentro elementos que me permitan sostener la participación de ellos”, dijo Spizel.

La jornada termina cerca de las 16.30 de la tarde.

El viernes será el turno de los alegatos de la parte defensora.

Mientras las fuerzas de seguridad levantan las vallas que estaban cortando el tránsito, una mujer policía le pregunta a Mónica: «¿Querés que saquemos el cartel?» 

Quejándose de la presión alta y con pucho en mano, ella responde:

-Déjalo, así la negra las cuida a ustedes.

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Un paso más hacia el jury a los jueces por el crimen de Lucía Pérez

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La doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, fue designada presidenta del jury, el juicio político a los magistrados que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez, del que se cumplieron 5 años el 8 de octubre. La abogada Cristina Montserrat Hendrickse explica los pasos que siguen mientras la familia de la joven marplatense exige que se fije fecha de la primera audiencia.

“El jury es un procedimiento que tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede concluir desde una resolución hasta una destitución en sus cargos de jueces”, explica a lavaca la abogada Cristina Montserrat Hendrickse que acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces que intentaron con su sentencia dejar impune el femicidio de la joven.

La doctora Hilda Kogan presidirá el jury. Es la primera mujer que integra el máximo tribunal bonaerense (desde 2002) al que presidió en 2010-2011 y en 2017-2018.

El jury político fue impulsado por la familia de Lucía y promovido en 2019 por las entonces diputadas nacionales Victoria Donda, Lucila De Ponti, Araceli Ferreyra, Gabriela Cerruti, Romina del Pla, y el diputado Facundo Moyano. 

Dos años más tarde, en abril de 2021, mientras se inauguraba la muestra El Cuarto de Lucía en La Plata, la Comisión Bicameral de Normas de Procedimiento para el Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerenses resolvió acusar a los jueces Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso por “negligencia, incumplimiento de deberes inherentes del cargo y parcialidad manifiesta”. El pedido de juicio no alcanzó a Aldo Carnevale, el tercer juez que componía el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Mar del Plata, ya  que había pedido la jubilación anticipada, la cual le fue concedida por la ex gobernadora María Eugenia Vidal.

Estos jueces son los responsables del fallo aberrante que la Cámara de Casación anuló dado que en lugar de juzgar el crimen, hizo un minucioso análisis de la vida de Lucía, una adolescente de 16 años: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, qué le gustaba fumar. El tribunal marplatense sentenció del siguiente modo:

  • Condenó a ocho años de prisión y multa de ciento treinta y cinco mil pesos a Matías Farías, 23 años, y Juan Pablo Offidani, 41 años, por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo”.
  • Absolvió de la acusación de encubrimiento agravado a Alejandro Maciel, 61 años, quien murió luego por un cáncer de pulmón.
  •  No condenó a ninguno de los tres por el femicidio ni por el abuso sexual de una niña de 16 años.

Con la designación de la doctora Kogan al frente del jury se produce un avance que la familia venía esperando. Explica la abogada Hendrickse: “El jury se constituye con la presidencia por parte del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Por lo cual ahora tenemos un jury ya constituido, con acusadores públicos y con acusadores particulares”.

Hilda Kogan presidirá el jury a los jueces responsables del primer juicio por el crimen de Lucía Pérez.

¿Quiénes acusan? El procurador bonaerense, la Comisión Bicameral integrada por doce legisladores: cinco senadores y siete diputados, y el defensor del pueblo. Además la familia de Lucía se suma como adjutora, la figura en el jury que describe al acusador particular.

Marta Montero, mamá de Lucia, marchó el último 8 de octubre, a cinco años del crimen de su hija, reclamando la fecha del jury contra los magistrados, y además de un nuevo juicio por el femicidio. “El próximo paso es notificar el llamado a la primera audiencia”, dice a lavaca desde la ciudad costera, esperando que se aceleren los tiempos antes de que cambie la conformación de las Cámaras y pueda verse modificada la composición de la Comisión Bicameral.

El próximo paso: que se fijen los plazos para ofrecer las pruebas y que luego se llame a la audiencia de debate, el juicio propiamente dicho, con la posibilidad de que se empiece a hacer justicia real con el femicidio de Lucía Pérez.

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