Nota
Ceremonia en la tormenta: lo que revelan las muertes de Sandra y Rubén
La despedida de la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez estuvo cargada de lágrimas, broncas y datos: ocho denuncias por los problemas edilicios recibieron como respuesta oficial bonaerense el silencio, que hoy es estruendoso. Una garrafa estalló en la Escuela N°49 de Moreno. Por minutos no murieron decenas de alumnos, pero estallaron las vidas de Sandra y Rubén, vicedirectora y empleado del establecimiento. Los datos, el abandono estatal, y los susurros que explican el presente. Escriben Ezequiel Scher y Alejandro Volkind. Fotos de Nacho Yuchark.
Una suave catarata de susurros genera una vibración sobre el césped repleto de tumbas, mientras el cura brinda el responso. Tres coronas y el ruido de sollozos son la escenografía final de una espantosa escena, anunciada por ocho denuncias previas al Consejo Escolar de Moreno.
Los buzos fosforescentes de egresados se juntan con pecheras sindicales, con guardapolvos blancos y con familiares que se golpean la cabeza contra la nada.
Una explosión por una pérdida de gas: «Qué mierda, qué mierdas», se escucha. Un compañero levanta el brazo y grita: “Rubén Rodríguez”. La respuesta colectiva: «presente».
Y luego: “Sandra Calamano”. Presente.
Ahora y siempre.
Ahora: y siempre.

Foto: Nacho Yuchark
Abandonados
El ejercicio por evitar el olvido suena a colmo en esta localidad que parece olvidada por el Estado. Moreno, un partido con más de 500 mil habitantes, tiene problemas de infraestructura para el ojo de cualquiera. Sólo un funcionario miope o cínico lo puede negar. Y aún así tendrá que ir contra sus propias resoluciones: la emergencia la habían declarado el Concejo Deliberante, el Consejo Escolar, y hace menos de dos meses que la Municipalidad de Moreno, la Provincia de Buenos Aires y el Consejo Escolar de Moreno firmaron un acta acuerdo en la que asumen el compromiso de aceptar una serie de competencias y responsabilidades durante 2018 en materia edilicia. Allí están detalladas todas y cada una de las necesidades de cada escuela del distrito.

Foto: Nacho Yuchark
La región 9 de la Provincia de Buenos Aires -Moreno, San Miguel, Malvinas y José C. Paz- exhibe en la voz de sus trabajadores de la Educación reclamos más desagradables que las calles con cráteres de barro y basura jamás recolectada de la zona. Mariana Cattáneo, secretaria de SUTEBA Moreno, dice a lavaca: “No interesan las condiciones en que se aprende ni en que se enseña. Tenemos escuelas que al 80% están abandonadas a su suerte. Hay una escuela primaria que se incendió en 2016 y que nunca se remodeló. Los pibes están en aulas de chapa, modulares. En la Escuela secundaria 6, los chicos hicieron una sentada en el barrio y vino la Gendarmería. Es una obra vieja, porque no es que acá no hubo problemas de infraestructura anteriormente, pero ahora está todo parado y no hay respuesta. No podés ir a la Dirección provincial de Infraestructura porque nadie te atiende, disolvieron la Unidad Ejecutora Provincial e intervinieron el Consejo Escolar de Moreno, con lo cual saben directamente del interventor lo que pasa. Y no hicieron nada».

Foto: Nacho Yuchark
Hay una bomba en la escuela
Según los docentes, alumnos, padres y todo el mundo, hay escuelas con:
- Paredes electrificadas.
- Pérdidas de gas.
- Estufas apagadas para evitar las pérdidas.
- Pozos que se desbordan de materia fecal.
- Cielorrasos que se desploman.
- Faltante de meriendas.
Hernán Pustilnik, maestro de tercer grado, estaba llegando a la escuela primaria número 49 cuando su compañera Marisol lo llamó y le avisó que había explotado la sala de profesores y habían encontrado el cuerpo de Sandra, la vicedirectora, en la casa de al lado. Ahora, como puede, explica: “Terminan siendo dos héroes. Porque por veinte minutos fueron ellos y no los 400 chicos y chicas que van a clases todos los días”.

Foto: Nacho Yuchark
Sobre la esquina de Bartolomé Mitre al 2200, pasa un coche fúnebre que lleva un cartel: “Rubén, tus compañeros, por tu compromiso militante”. Termina el velorio y una fila de autos y de micros viaja con la tristeza sobre los hombros hacia el cementerio. Por mensaje de WhatsApp se comunican con compañeros y con compañeras de toda la provincia de Buenos Aires.
Maldicen contra Clarín, que culpó a un anafe del asesinato. Responsabilizan en cambio a María Eugenia Vidal, por olvidarlos. Aseguran que los problemas edilicios comenzaron hace muchos años. Que hace dos años se profundizaron. Que el Consejo Escolar, órgano que representa al Ministerio de Educación y a sus subsecretarías, siempre supo de las denuncias y, sin embargo, presionaba a los directores de las escuelas para que las clases nunca frenaran. Como sea, para cumplir con la promesa electoral. A pesar de lo que sea. Aunque ese “sea” se haya vuelto dos muertes.

Foto: Nacho Yuchark
Yo sabía
El Consejo Escolar es una institución republicana. La sociedad vota a sus miembros. En la última elección, ganó el Frente para la Victoria. Luego, fue intervenido, acusado de corrupción. Muchos de los que ahora ocupan los cargos formaban parte de la lista que había perdido. En general, miembros de Cambiemos, el partido que gobierna y decide la intervención.
Lejos, a 42 kilómetros, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el subte, hay publicidades del Gobierno que invitan a buscar, en su página de Internet, informaciones sobre el monóxido de carbono que sale del gas. Acá eso no existe. El «yo sabía» que esto podía pasar se repite en la voz de padres, de madres, de alumnos y hasta en los encargados del merendero de la zona. La palabra mágica es de pesadilla: «naturalizamos».
En el camino al Cementerio Parque del Buen Retiro, un docente relata: “Hay una escuela, incluso, donde los chicos comparten el patio con transas. Por suerte, hay un acuerdo para que no le vendan a los chicos”.

Foto: Nacho Yuchark
El cortejo fúnebre pasa por la escuela. Está cerrada, como casi todas hoy. Por dentro, está destruida. Un nene camina con su mamá de la mano y la lleva hasta la puerta. Le señala con el dedo el cartel que pintó: “Sandra, vos eras mi segunda mamá”. Lo firma «3º B». Se acercan a un pequeño altar que se formó, rezan un Padre Nuestro y lloran.

Foto: Nacho Yuchark
Todxs son Sandra
En la plaza principal de Moreno, la figura de Sandra se reconstruye en cada charla. Que iba hasta los sábados. Que. armó la orquesta, o un taller de estampado que también le dedica una cartulina grande: “Pedimos justicia y mandamos fuerza”. Que a la escuela llegaba primero y era la última en irse, que aunque no cobraba un peso iba los sábados a abrir la escuela porque funcionaba un proyecto de orquestas juveniles, que limpiaba el aula y preparaba el mate cocido para los presentes, que siempre hablaba con los padres y los aconsejaba, que explicaba como aprovechar al máximo la lavandina para lavar los pisos, porque el Ministerio no mandaba suficiente, que este lunes había estado en la marcha de antorchas en defensa de la educación pública, y que luchó hasta el último día.
Literal.
Todos sus compañeros tienen algo para contar y compartir de la vicedirectora del colegio n° 49 de Moreno. Esa descripción es, también, parte de su cotidianidad. “Nosotros no solo somos docentes sino que pintamos paredes, le damos de comer a los pibes, sacamos plata de nuestros bolsillos para comprarles fotocopias”, asegura Gabriel, docente de la Escuela secundaria 16 Florencio Molina Campos. “Yo soy técnico mecánico y he soldado puertas, arreglé bancos, hice instalaciones eléctricas, hacemos tareas que no son las que tenemos que tener al frente del aula pero que se imponen porque la escuela, sobre todo en las barriadas, es el último bastión de dignidad que le queda a la clase trabajadora más humilde”.

Foto: Nacho Yuchark
Las escuelas olvidadas son tan centrales que algunos docentes aseguran que se están usando como espacio de trueque. “La gente viene lunes, miércoles y viernes para cambiar lo que quizás le dieron como souvenir en un cumpleaños de 15”, cuenta un maestro de otra escuela. Parecen estar hartos de estar hartos en esta zona al oeste del oeste. Durante años le pusieron parches a los problemas edilicios. La propia Directora de la Escuela 49 -quien hizo las denuncias en el Consejo, pese a que los funcionarios de turno la acusan como responsable de las muertes- llegó a limpiar los excrementos que desbordaban de los pozos. Esto parece un límite. Por los grupos de WhatsApp de docentes circula éste mensaje: “Es decisión gremial con amparo del Consejo Ejecutivo Provincial, que, escuela que no esté en condiciones por problemas de infraestructura denunciadas, luz, gas, cloacas, techos, etc, DEBE SUSPENDER LAS ACTIVIDADES HASTA TANTO SE ARREGLEN Y SE DÉ LA SEGURIDAD EFECTIVA SOBRE SUS CONDICIONES LABORALES”.

Foto: Nacho Yuchark
La tormenta
El camino hasta las tumbas es de 200 metros de abrazos. El día gris y el frío en los cuerpos se reflejan en cada cara, en cada gesto.
En Vicente López, en Caseros y en Avellaneda también hubo manifestaciones y carteles con la misma consigna: “La escuela pública está de luto”.
Vidal, gobernadora, la misma que prometía en campaña de que estas cosas no ocurrirían más y que los docentes cobrarían 40 mil pesos por mes, aparece riéndose en un acto en Quilmes, mientras escucha un discurso de Macri. Casi nadie de la gestión aparece para poner la cara.
Una docente explica lo obvio: “Ojalá los gobernantes entendieran que los chicos y las chicas de Moreno tienen los mismos derechos que sus hijos”. Otros aclaran más obviedades: “Por minutos, no fue un alumno, o decenas de alumnos. Quizás, si fuera un alumno el impacto sería otro. Si fueran veinte alumnos, sería como fue lo de Once. Pero no. Le tocó a dos docentes. Y es tan grave como si hubieran sido más personas”.
Cecilia, maestra de 4° grado, detalla más obviedades: “Va a ser difícil convencer a los chicos de que vuelvan a clase porque ellos saben que adentro de la escuela hubo una explosión”. Pero lo obvio acá no existe.
Acá, los que siempre se encontraban en una escuela ahora se abrazan en un cementerio porque, luego de ocho denuncias que el Estado desoyó, la sala de profesores voló por los aires.

Foto: Nacho Yuchark
Volver y seguir
La explosión despertó a las comunidades educativas, y ayer las escuelas estuvieron hirviendo de asambleas. «Individualmente no vamos a ningún lado: tenemos que seguir todos juntos», dice Gabriel, docente de la 16.
¿Cómo se vuelve al aula? «Junto a los docentes y a las familias, que somos los que nos damos apoyo todo el tiempo. Volvés para decir que vamos a seguir reclamando lo que le corresponde a nuestros pibes porque nuestra vida son los alumnos, las escuelas, el barrio. Sandra todos los días le decía a los papás que vengan todos los días a la escuela, y es lo que hacemos. Entonces, ¿cómo seguimos? Abrazándonos. Es la única manera de seguir”.

Foto: Nacho Yuchark

Foto: Nacho Yuchark
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
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- #NiUnaMásHace 3 semanas
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Parece que los dioses mueren

































