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De Mayo 68 a octubre 08: La luz, la cámara, y la acción

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Un excepcional ciclo de cine documental sobre el Mayo Francés será presentado a partir de este lunes 20 de octubre, con la participación de quienes lo hicieron posible: los españoles Amador Fernández Savater y David Cortés. ¿Fue el 68 una revuelta generacional, una mutación cultural, o esas son las placas de plomo, interpretaciones y clichés que impiden conocer lo que realmente ocurría? Una charla con lavaca sobre cine y política, esperando Derecho a la palabra, que se presenta el lunes.

Amador Fernández Savater y David Cortés andan con sus bolsillos cargados de DVDs, con un material que no se entiende si habla sobre la historia, o sobre el futuro. Sobre lo que pasó, o sobre lo que en realidad nunca vimos que pasó, y aún queda por ocurrir (quizás convenga reemplazar “o” por “y”, para ir desalambrando el cerebro, antes de que empiece la función). Durante dos años estos españoles nacidos en los 70 investigaron lo que había ocurrido poco antes: Mayo de 1968 en Paris, y acaso en el mundo, puso en la calle a la política, a los nuevos modos de pensar la sociedad y al dilema sobre qué hacer y cómo organizarse para vivir sin explotación, sin opresión. Pasaron 40 años, y quizás se trate de una crónica hacia adelante.
Amador es editor de Acuarela Libros, de España, periodista, participante de múltiples movimientos sociales y hasta fue uno de los organizadores de los contactos del movimiento Cromañón con los afectados por los atentados de Atocha, en España. David es profesor de Historia del Arte en la Universidad Europea de Madrid, pero ambos, al margen de estas cuestiones, son gente apasionada por lo que hace. Así, con pasión, fueron investigando y encontrando durante dos años los documentales sobre el Mayo Francés (con el título Con y contra el cine) que luego de sus presentaciones europeas llegaron a la Argentina y desde el lunes se podrán ver en Mu.Punto de Encuentro. Esta es la reveladora conversación que lavaca mantuvo con ambos.
Cómo sobrevivir al plomo
-¿Cómo nació la idea del ciclo?
-Investigando el acotecimiento del 68 descubrimos esta serie de películas y nos dio la impresión que había un material que planteaba cosas, tanto en la estructura formal como en los contenidos, que estaba un poco por delante de nosotros.
-¿Delante?
-Sí, aunque es un cine y una experiencia que se hizo hace 40 años todavía tiene mucho que decir sobre lo que es comunicación política, experiencias con imágenes, intentar atrapar algo nuevo que surge. Mayo del 68 fue un acontecimiento de novedad, inesperado, que abrió muchísimo. A partir de allí vimos que hay una especie de capa de plomo sobre el 68 que son las interpretaciones que durante 40 años se han hecho, que han sepultado un poco las experiencias reales y lo que nosotros intuimos que fue el sentido real de autoorganización, de invención de otras formas de vida, de democracia directa. Me parece que mucho de eso ha sepultado todo eso bajo el estereotipo.
Distorsiones hormonales
-¿Por ejemplo?
-Hay muchos. Unos lo reducen a una “revuelta generacional” de hijos contra los padres, pero no de hijos que quieren cambiar las cosas, sino que sólo quieren ocupar el lugar de los padres. Otros lo ven como pura liberación de las costumbres: había una sociedad opresiva, arcaica, donde había una moral fuerte, una iglesia fuerte, una disciplina fuerte, y esta gente joven atacaba porque quería llevar una vida moderna, de consumo. Esta es una interpretación muy fuerte que se ha apuntado en los años 80 con filósofos como (Gilles) Lipovetsky. Fue una distorsión tremenda, interpretándolo como el triunfo del neoliberalismo contra las viejas formas tradicionales del lazo social, la familia, etc, etc. Entonces, bueno se acumulaban la revuelta hormonal, la liberación de las costumbres, la modernización cultural. Nos pareció que el cine era una manera muy interesante de rasgar esa capa de plomo.
-¿De qué modo?
-Estos documentales son el Mayo visto por sí mismo, y el modo de mostrarse implica también –además de las imágenes que cada documental nos da sobre lo que ocurrió- la creación de formas nuevas, de experimentación en el propio cine. Eso tiene mucho que decir hoy cuando la forma de comunicación política, por ejemplo, ha quedado un poco reducida al video clip, al marketing En cambio este es un cine que interroga, que crea, que no adoctrina sino que intenta transmitir un contenido nuevo, bajo una forma nueva.
Del Cordobazo a Vietnam
-Las películas, por ejemplo, son realizaciones colectivas. Se rompe la manera tradicional de hacer cine basada en la jerarquía del director, de los técnicos y de los operadores. Aquí lo que se plantea es que el propio proceso de realización de la película puede ser una opción política. Es el caso del Grupo Medvedkin: en un momento los propios obreros toman las cámaras, hay un desplazamiento de la representación que el cine realiza siempre del otro, y un momento en que están los propios obreros hablando en primera persona, y asumen un discurso propio. Esa decisión, también era lo que estaba sucediendo.
– Ismael Wallerstein sostiene que el 68 es una revolución mundial que fracasó, pero cambió todo.
-Desde luego que fue una revolución global; todo lo que ocurrió en Latinoamérica, el Cordobazo, México, las revueltas muy fuertes en Europa contra el despotismo soviético, en Japón, en China y en muchos lugares de Europa también. Y efectivamente podemos ver que hay como diálogo entre diferentes luchas, entre luchas anticapitalistas, antiburocraticas y anticolonialistas. Y lo une un eje internacionalista que es la atención prestada a Vietnam, no solo por lo terrible de la agresión estadounidense sino también como ejemplo de cómo poca gente que es capaz de desafiar y vencer a una potencia tecnológica, industrial y militar. Eso es muy importante, en Mayo también aparece esta cuestión de que poca gente puede hacer muchas cosas Rompe con la lógica de que tenemos que crear una gran organización que agrupando a millones de militantes o afiliados que tomen el poder. Vietnam era un ejemplo de que pequeños grupos pueden generar grandes cambios. Luego esto se teorizó como la cuestión de la “minoría activa”, que no es una vanguardia sino que abre una grieta por la cual pueden surgir procesos sociales.
Entre la minifalda y el cambio del mundo
-La idea estereotipada es que efectivamente fue una revolución derrotada en su vertiente más política, pero cambió todo en el sentido cultural, desde la aparición de la minifalda hasta la del tuteo, las nuevas formas de relación liberadas de los lastres tradicionales. Pero vemos que existen absolutas novedades políticas como la revuelta zapatista o la idea de cambiar el mundo sin tomar el poder, que están perfectamente presentes en el Mayo.
-Claro, allí no hubo ningún intento de tomar el poder, es una idea que estaba en la cabeza de los que practicaban la vieja política, sobre todo los maoístas y troskistas, pero el propio discurrir de las manifestaciones no va en absoluto en ese sentido. En una noche de barricadas, donde está Paris patas arriba, todos los ministerios y lugares de gobierno están vacíos. Entonces los maoístas y los trotskistas dicen: “Entremos ahí”. Algunos lugares efectivamente se ocupan…eso lo explicaba muy bien uno de los lideres del momento, que plantea: “Entramos ahí no tanto para ocupar el poder sino para mostrar que el poder está vacío”. Es decir que el poder se alimenta de lo que nosotros le damos porque -en sí- no es nada.
-Entonces, ¿tiene sentido plantearlo en términos de derrota o victoria?
-Cuando nosotros le preguntamos a los amigos franceses, a los propios directores de los documentales, si eso fue una victoria o un derrota, dicen que fue una victoria en el sentido de que siembra semillas de lo que luego va a ser la política durante la década del 70, el crecimiento del movimiento de mujeres, la transformación subjetiva, la horizontalidad… Las formas propias de organización de Mayo no tenian un centro, una cabeza, y tampoco había una ideología única. Es decir, por ejemplo, los troskistas dicen que hubo un déficit al no pensar la cuestión del poder. Pero lo político estaba contenido en las formas de organización que se crean, por ejemplo en los comités de acción que son unas asambleas barriales que intentan vencer el aislamiento que impone el gobierno entre estudiantes y obreros, y un montón de formas de organización. Ahí están las alternativas de Mayo.
Cuando lo que queda es lo que falta
-¿Y qué de todo eso sería lo crucial?
-Lo crucial es la idea de tomar el destino en nuestras manos con todas las dificultades que tiene eso. Creo que esa idea como interpelación, es un desafío. Porque de alguna manera en este 40º aniversario la pregunta que abría todos los suplementos culturales y todo lo que ha habido de conmemoración fue qué queda de eso. Y todo el mundo respondía: “Muchísimas cosas, otras costumbres, un individualismo, la minifalda”. Para nosotros lo que queda es lo que está enterrado en el funcionamiento normal de esta sociedad. Daniel Cohn Bendit (ex Dany el rojo del Mayo Francés) ha sacado un libro que se llama Olviden el 68. Olvidemos el 68 porque ya triunfó, en la vertiente cultural.
-Para nosotros, en cambio, lo que queda del 68 es lo que todavía no es, no lo que ya está. Y lo que no es, es la apertura de espacios, la invención de lo político que esté mas allá o contra la política institucional.
-La politización del 68 fue la de gente cualquiera, no la de militantes. Es el caso de lo que ocurre cuando un acontecimiento sacude tu vida y te da una politización e la que está todo por crear porque no tienes un bagaje previo. Además, hubo una contaminación , un intercambio entre sujetos sociales diferentes: estudiantes, obreros, campesinos. Eso también marca lo que abrió Mayo.
-Fue una experiencia muy especial entrevistar a los directores, y a muchos protagonistas de aquello, conocerlos. Para nosotros es una experiencia en lo personal porque es gente que vivía como vivimos nosotros ahora. Y nos muestra cómo envejecer sin apergaminar tus recuerdos. O cómo mantener una cabeza abierta. Cómo hacer una transmisión de tu experiencia que no sea un modelo sino en todo caso una inspiración, una interrogación, una transmisión que tal vez atraviese todo este ciclo: algo que no coarte el presente sino que pueda ayudar a abrirlo.

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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