Sigamos en contacto

Nota

“Este libro es el resultado de un encuentro que transformó a la puta en un sujeto político”

Publicada

el

Entrevista a María Galindo, fundadora de Mujeres Creando y creadora de Ninguna mujer nace para puta, luego de las presentaciones en Argentina del libro editado por lavaca.

¿Cómo fue tu contacto con el público, en ámbitos tan diferentes como el Rojas, las universidades o el Bajo Flores, a partir de Ninguna mujer nace para puta?
Yo creo que, justamente, el encanto estuvo en haber tenido contacto con diferentes públicos a partir de un personaje que genera tanto que pensar, sentir y revelar como es la puta puesta como espejo de la situación de las mujeres en nuestras sociedades.
Sin duda, y no por caer en un populismo barato y sin fundamento. Ustedes que estuvieron muy cerca nuestro en los debates. Saben que, el de Bajo Flores fue el encuentro más intenso y más sentido. A pesar de lo chiquito del espacio, a pesar de que hubo una especie de invasión de mujeres que no vienen del Bajo Flores y que interrumpieron permanentemente la comunicación con las mujeres bolivianas, a pesar de esos factores ellas son las que dieron un debate bien profundo porque tomaron los contenidos, como decimos en Bolivia, “a pecho”. Justamente allí y en ese contexto surgió la idea de hacer del libro un taller, porque el debate se abrió tanto en contenidos que no podía quedarse allí.
El Rojas que fue la presentación principal y con mucha presencia de medios y que fue además la única presentación en la teníamos un publico “misturita”, de todos los colores y lugares. Fue una presentación muy eufórica para nosotras, tanta alegría y tantas emociones que creo que él público disfrutó.
En lugares académicos como Gino Germania o la facultad de Ciencias Sociales yo quise apuntar justamente a cómo construimos pensamiento, qué pasa con la enorme distancia que hay desde esos espacios con los procesos sociales, el papel que juegan los intelectuales muchas veces haciendo de intermediarios, de traductores del pensamiento que se construye a nivel de los movimientos. Cayendo en una función parasitaria que recorta la realidad a la medida de sus intereses y teorías. Repensar el papel del testimonio en la construcción de pensamiento social, repensar la forma como se despoja al “otro” de su saber. Me gustó que, en muchos casos, los y las estudiantes sí que tomaron ese debate en serio porque lo viven todos los días, mientras que profesores se muestran muy reacios a entrar en esa discusión en el contexto además de un libro que te ofrece ese ejemplo de una manera muy directa. Es decir hablando otra vez desde la práctica.
En todo caso a mí me quedo sabor a poco de todo el conjunto de presentaciones, porque sacamos este libro casi pujando, con mucho esfuerzo físico, intelectual y psicológico y creo que ofrece varias líneas de discusión que no nos las devolvieron las personas encargadas de presentarlo, que se supone que lo habían leído, de quienes esperamos que asuman estas discusiones como propias, del conjunto de compañeras valiosísimas que estuvieron acompañando las presentaciones.
Me importa también mucho como asuman las hermanas en situación de prostitución este texto, no me importa en el sentido de la censura que pudiese operar sino justamente lo contrario. Acá en Bolivia la organización de las compañeras acaba de asumir el término mujeres en situación de prostitución y el Defensor del Pueblo también, directamente gracias a los debates e intercambios llevados adelante con la muestra en Cochabamba. En Argentina hemos trabajado en talleres con grupos de mujeres en situación de prostitución y el resultado fue que, por primera vez, muchas de ellas pudieron hablar en público, leyendo un texto que ellas mismas escribieron durante ese taller y que empezaba diciendo: “Soy una mujer, no una puta” y que forma parte de la introducción del libro. Cada oración fue escrita por una diferente y todas juntas formaron un sujeto social contundente. Eso es, en síntesis, este libro.
Las Mujeres Creando lo están estudiando para darnos una crítica pronto: esa crítica esa devolución que yo necesito como un bebe recién nacido necesita leche, sino el libro se queda como una nueva hemorragia.En mi trabajo espero mucho de los momentos de devolución.
Lo que si pude leer en las miradas y posturas físicas de quienes me escucharon sin hablar es que nuestras palabras no se reflejan de la misma manera en las pupilas de hombres que de mujeres. Creo que para las mujeres el libro se convierte en un problema, enseguida. Para los hombres, en cambio, se convierte en un desafío que se “pueden” permitir evadir.
El peligro de transformarse en víctima o sujeto de atracción
¿En qué medida el libro puede significar la apertura de espacios nuevos de pensamiento y de acción?
Si me disparo en sueños te podría decir muchas cosas que me vienen enseguida. La primera que considero fundamental es que este libro nos permite repensar la teoría feminista sobre la construcción de sujeto. Resulta que el feminismo ha sufrido una fuerte puesta en cuestión a través de la teoría queer, que precisamente logra poner en cuestión de manera brillante el sistema sexo-genérico que el feminismo utiliza como base de construcción de propuesta y teoría. Es así que ha surgido un feminismo entre comillas muy light, muy descafeinado y muy desorientado. Ese es un nuevo problema respecto del anterior que encarábamos nosotras, que fue el de la tecnocracia de género y la tecnocratización de los horizontes de lucha del feminismo, al menos en nuestro continente.
Con este libro y la presencia de la puta como personaje central de la teoría, de la crítica al Estado como Estado Proxeneta y de la puesta en cuestión del concepto de heterogeneidad y de diferencia puede significar la reorientación de los horizontes de lucha y de las bases de construcción de un sujeto político desde las mujeres.
Esto es un sueño, porque también puede darse un vacio en la posibilidad de discusión. Y esa vacío se produce si transforman a la puta en una víctima o en una atracción.
La posibilidad más modesta, pero no menos significativa, es que este libro permita u avance a las mujeres en situación de prostitución organizadas, al menos en la sociedad boliviana, aunque enseguida, por ejemplo, las chilenas me han escrito y quieren conocerlo y discutirlo. Y eso puede correr como pólvora hacia círculos de mujeres en situación de prostitución, agotadas ya por la repetición idiotizante del guión de la puta. Así aparecerán de la nada -quien sabe- otras hermanas rebeldes y dispuestas desde sí mismas a deshacer ese discurso. Entre las bolivianas, yo voy a dar la pelea amorosa de entendernos y medir lo que nos jugamos cuando podemos desatar la palabra en primera persona.
Otra de las fuerzas hacia la acción y el pensamiento que tiene este libro es develar el vacio de ciertos refugios “políticos” que tenemos las mujeres, y quien sabe otros actores sociales: esto de mujer migrante, por ejemplo, que no quiere decir nada; o de mujer estudiante, o de mujer indígena y así sucesivamente. Es un desafío a escoger el lugar desde dónde repensarnos sin caer en la banalidad y el refugio idiotizante. Esto implicaría pensar un Ninguna mujer nace para puta a partir de otros lugares sociales. En Bolivia, por ejemplo, tenemos un gran vacio, si intentamos ubicar el lugar desde donde puede pensarse una mujer indígena joven que ha hecho varias rupturas con mandatos culturales y que la cultura como referencia no le sirve, pero tampoco le sirve la “modernidad urbana tan mal hecha”, ni menos aun el concepto de ciudadanía.
Así que veremos. Por ahora lo que haremos es diseñar un taller bonito, no apto para intelectuales, ni para quienes quieren mirar de palco: o te pones en cuestión o no vengas al taller. Así va a ser.
“Sin sujeto no hay feminismo”
Las ideas de Ninguna Mujer nace para puta sumadas a tantas que vienen planteando Mujeres Creando, ¿significan un nuevo feminismo? ¿Cuáles serían sus características?
Mujeres Creando nació de una manera muy particular: nació rompiendo, criticando. Nació sufriendo. Que hayamos sido lesbianas las que sentamos las bases iniciales, pero además no de un feminismo lesbiano sino de un feminismo transformador y subversivo que contenía lo lesbiano, fue un atrevimiento que no nos lo perdona nadie: ni las propias lesbianas, menos aun la izquierda, etc.
En todo caso esto nos significó la necesidad de repensarnos todo el tiempo. Estábamos desempleadas, apartadas y hasta criminalizadas cuando empezamos. Teníamos miedo y todos esos elementos han dado lugar a que el resultado fuera una metodología de trabajo muy exigente: desarrollar la capacidad de respuesta inmediata, haber construido nuestro escenario propio desde la calle y todas esas cosas que son, sin duda, las características que nos diferencian a escala latinoamericana. Nunca nos adscribimos a las discusiones que circulaban como las oficiales porque todas esas discusiones estaban gastadas y eran meros ecos de procesos surgidos en los organismos internacionales, y en una suerte de atadura por parte del feminismo latinoamericano a feminismos como el italiano o el español.
Nosotras supimos hacer nuestro propio camino y allí seguimos. Las características de este feminismo es un feminismo propositivo, creativo, muy revolvente. Sus puntos altos a nivel teórico son muchos y muy importantes. Ninguna mujer nace para puta es un paso significativo en este sentido y en esta construcción del sujeto: sin sujeto no hay feminismo. Pero estamos hablando de un sujeto político y social, no de una figura o estrella mediática.

Nota

MU 215: Sin chamuyo

Publicada

el

MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.036

Suscribite a lavaca