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Nosotras proponemos literatura: 10 puntos para una práctica feminista de la escritura

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Más de 250 escritoras sintetizaron en 10 puntos ideas y propuestas feministas para el campo literario argentino. Inspiradas en el Compromiso impulsado por la Asamblea de Trabajadoras del Arte, tejieron uno propio que asegura: «Llegó el momento de tomar lo que es nuestro». El valor de la palabra, los estereotipos, el canon, la remuneración, entre los temas que aborda el documento. Una revolución con el arte a la vanguardia.

«Llegó el momento de tomar lo que es nuestro». Las palabras finales de el Compromiso de práctica artística feminista para la literatura resume de la contundencia la revolución que vive el campo cultural, a la vanguardia contra todas las formas de machismo. Después del nacimiento de la Asamblea Permanente de Trabajadores del Arte, inspirado el manifiesto Nosotras Proponemos y después de la semana en la que comenzó el debate legislativo por el aborto legal, las escritoras recogieron el guante: “El compromiso es una propuesta, no es la idea confrontar, sino aliarnos para lograr cambios concretos”, explica la autora Cecilia Szperling sobre el compromiso ético y solidario de diez puntos que ya cuenta con 252 firmas.
Szperling fue invitada en febrero a la primera Asamblea de Trabajadoras del Arte, que nació en plena despedida de la artista Graciela Sacco. Su muerte activó el nacimiento de la Asamblea junto a un Compromiso de Práctica Feminista que constituye algo más que una declaración de principios: es un compromiso de prácticas cotidianas, permanentes y sostenidas que permitan producir ese cambio que es urgente, necesario y, así, posible. En la segunda asamblea, Szperling ya se dio cuenta que era necesario crear Nosotras Proponemos Literatura.
“Estamos de acuerdo en todo, simplemente necesitábamos tener nuestras especificidades”, explica a lavaca. Durante cuatro asambleas trabajaron en el documento que hoy presentan con diez acuerdos básicos (ver más abajo). “Es momento de trabajar las cosas especificas porque si no tu día a día no se modifica”, agrega sobre el compromiso que se basa en la búsqueda de la igualdad de espacios, visibilidad y puesta en valor de la mujer en el campo cultural, literario e intelectual.

Hacer zoom

Szperling acompañó el jueves pasado a su colega Claudia Piñeiro a la exposición en el Congreso a favor del aborto legal. Mientras Piñeiro les hablaba fuerte y claro a los diputados, Szperling ensayaba su mejor sonrisa entregando a éstos la Carta Abierta de Escritoras Argentinas firmada por 192 escritoras para pedirles el voto del proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Szperling dice a lavaca: “Podemos estar en el plano general y en el zoom. En el plano general vamos a apoyar; en el zoom ocupémonos. Consigamos estadísticas, vayamos a bibliotecas, a los medios, a la universidad. En las ferias literarias vas a tener 30 tipos y dos mujeres en una mesa de violencia. Hay un problema de representatividad”.
Mientras, la realidad dicta otra cosa. Los números que tienen dicen 70% de las ventas son de libros escritos por mujeres, y el 80% de quienes compran también son mujeres. “Sin embargo a la hora de representarnos la lista de escritores inolvidables son siempre hombres”, analiza.
Este año por segunda vez en 47 ediciones una mujer va a inaugurar la Feria del Libro: Claudia Piñeiro. Cecilia sostiene que hay lugares abiertos pero es necesario profundizar. “Cuando se da el lugar de la palabra, el lugar de poner en valor, es para un hombre, no para una mujer. Cuando se da un premio a la trayectoria es para un hombre, cuando se tiene que inaugurar es un hombre, cuando se tiene que armar una mesa es un hombre. Soy gestora cultural, mil veces propuse una idea y me dijeron que no y después la hizo un hombre. Es muy difícil que un hombre acepte que a una mujer proponga algo que no se les había ocurrido”.
Sobre el Compromiso recientemente firmado, Szperling dice que es una línea de largada «para poder mirar atrás y cambiar para adelante».
Ni exigencia, ni reclamo: acción. Szperling cierra: «Hagamos acciones que nos den nuestro lugar en la historia”.
Este martes a las 17 las escritoras se reúnen en MU para sellar la foto y la firma de una Carta dirigida a los diputados a favor de la despenalización del aborto.

Nosotras proponemos literatura

Asamblea Permanente de Trabajadoras Feministas del Campo Cultural, Literario e Intelectual
(Trabajo en proceso)
Nosotras proponemos diez puntos para un compromiso ético y solidario en la búsqueda de la igualdad de espacios, visibilidad y puesta en valor de la mujer en el campo cultural, literario e intelectual.

  1. Nosotras Proponemos (NP) literatura, en compromiso con las prácticas de la Asamblea Permanente de Trabajadoras del Arte, se constituye como Asamblea Permanente de Trabajadoras Feministas del Campo Cultural, Literario e Intelectual y adhiere al propósito de expandir la conciencia acerca de los comportamientos patriarcales y machistas que dominan nuestro ámbito de trabajo y regulan nuestra forma de posicionarnos.
  2. La Asamblea de Trabajadoras Feministas del Campo Cultural, Literario e Intelectual se define como transgeneracional transdiciplinaria. Se basa en la experiencia transgeneracional del feminismo, reivindica a las trabajadoras que nos anteceden y busca la puesta en valor del trabajo de aquellas que fueron invisibilizadas. Promueve el encuentro transdisciplinario entre las mujeres que trabajan en una labor específica (de escritura, académica, docente, de gestión cultural, editorial, periodismo, etc.) y aportan desde allí su saber, así como las que experimentan y se mueven borrando los límites de la especificidad.
  3. Nosotras proponemos representación igualitaria en todas las formas del trabajo cultural, literario e intelectual;visibilización del trabajo realizado por mujeres y la desarticulación de los tratos desiguales, tanto en el plano simbólico como en la distribución de recursos e ingresos económicos. Nosotras proponemos igualdad de cupo y reconocimiento por nuestro trabajo, al Estado como responsable de las políticas públicas, a los privados como actores necesarios y económicos, y a nuestros colegas. Nosotras proponemos equidad de representación en los textos incluidos en programas de estudios e invitamos a quienes ejercen la docencia en primarios, secundarios y, especialmente, universidades, a tomar consciencia de su responsabilidad en este aspecto. En el ámbito de la cultura existe una menor valoración y reconocimiento a las escritoras, y ello se traduce en los programas de estudios pero también en otros planos como la falta de igualdad en jurados, premios y reconocimiento a mujeres destacadas.
  4. Nosotras proponemos que se realicen estadísticas en nuestro campo de trabajo y exigimos los recursos necesarios para obtenerlas con el fin de visibilizar de manera objetiva los datos de las desigualdades existentes en espacios como medios de comunicación e instituciones de la cultura públicas y privadas.
  5. Las conductas patriarcales y machistas no necesariamente competen a los hombres: las mujeres también podemos encarnarlas. La Asamblea Permanente busca el compromiso colectivo para reparar injusticias y modificar modos y formas discriminatorias instaladas.
  6. Salgamos de nuestras mesas de trabajo a escuchar y compartir experiencias con otras mujeres. Al corporativismo machista y a la ideología del “éxito” individual, nosotras proponemos enfrentarlos con solidaridad entre las mujeres trabajadoras de la cultura.
  7. El concepto de “carrera” es dominante en los aspectos económicos y simbólicos del campo cultural, literario e intelectual. Las mujeres sabemos que nosotras estamos atravesadas por condiciones que hacen más difícil el libre uso de nuestro tiempo, como la maternidad y otros roles sociales signados históricamente por desigualdades de género. Nosotras proponemos cuestionar la noción tradicional de “carrera”.
  8. Rechazamos la idea de “canon” que tiene que ver con formas machistas de legitimación y promovemos una socialización de las lecturas y formas de circulación del trabajo, así como maneras más plurales de recordar y trasmitir nuestras diversas tradiciones. Nosotras celebramos las iniciativas de quienes en sus investigaciones, estudios y producciones se dedican a valorizar el trabajo de las mujeres en la literatura, la cultura y el trabajo intelectual.
  9. Nosotras proponemos literatura apoya las causas y participa de las luchas del movimiento de mujeres en Argentina y de los feminismos aquí y en todo el mundo. En esta coyuntura, en particular, le reclamamos con énfasis al Congreso la despenalización y legalización del aborto seguro y gratuito.
  10. Nosotras proponemos literatura se compromete con acciones tendientes a desmontar los estereotipos sexistas y a promover que la eliminación de las prácticas discriminatorias y la igualdad de trabajo, trato, espacio, lugar y remuneración sean sostenidas en el tiempo: llegó el momento de tomar lo que es nuestro.

Abril 2018, Buenos Aires, Argentina.
Adhieren a este compromiso:

  1. María Inés Krimer
  2. Florencia Abbate
  3. Cecilia Szperling
  4. Andrea Giunta
  5. Mercedes Araujo
  6. Claudia Aboaf
  7. Pía Bouzas
  8. Cristina Civale
  9. Gabriela Cabezón Cámara
  10. Esther Cross
  11. Fernanda García Lao
  12. Ariana Harwicz
  13. Selva Almada
  14. Luisa Valenzuela
  15. Agustina María Bazterrica
  16. Virginia Cosin
  17. Carolina Esses
  18. Lucía De Leone
  19. Mariana Docampo
  20. Cecilia Ferreiroa
  21. Guadalupe Faraj
  22. Tatiana Goransky
  23. Betina González
  24. Vanesa Guerra
  25. Alexandra Jamieson
  26. Paula Jiménez España
  27. Gabi Luzzi
  28. Débora Mundani
  29. Estefanía Papescu
  30. Daniela Pasik
  31. Claudia Sobico
  32. Ana Ojeda
  33. Fedra Spinelli
  34. Maxine Swann
  35. Valentina Vidal
  36. Mercedes Guiraldes
  37. Sandra Gasparini
  38. Silvina Gruppo
  39. Ingrid Bejerman
  40. Mariana Sonego
  41. Mariana Travacio
  42. Yamila Begne
  43. Ana Pinotti
  44. Leticia Obeid
  45. Maria Sonia Cristoff
  46. Marina Yuszczuk
  47. Tamara Tenenbaum
  48. Inés Kreplak
  49. Sandra Buenaventura
  50. Élida Saidler
  51. Laura D Forni
  52. Valeria De Vito
  53. Valeria Iglesias
  54. Laura Quesada
  55. Tamara Kamenszain
  56. Mariana Obersztern
  57. Sandra Buenaventura
  58. Élida Saidler
  59. Ivana Romero
  60. Mariana Collante
  61. Patricia González López
  62. Gabriela Clara Pignataro
  63. Nadia Sol Caramella
  64. Laura Ponce
  65. Inés Ulanovsky
  66. Micaela Szyniak
  67. Jaqueline Golbert
  68. Aldana Antoni
  69. Lila Gianelloni
  70. Laura D Forni
  71. Valeria De Vito
  72. Valeria Iglesias
  73. Laura Quesada
  74. Lorena Croceri
  75. Jimena Néspolo
  76. Clara Arias
  77. Roxana Buttazzoni
  78. Alicia Landaburu
  79. Noelia Tamara Vera
  80. Laura Bertolé
  81. Micaela Szyniak
  82. Jaqueline Golbert
  83. Aldana Antoni
  84. Celeste Lucca
  85. Paula Vázquez
  86. Sofia Almiroty
  87. Julia Tomasini
  88. Bettina Sidy
  89. Tali Goldman
  90. Carla Sagulo
  91. Gloria Peirano
  92. Mackenzie Levitan
  93. Florencia Sofía Murphy
  94. Larisa Cumin
  95. María Leguizamón
  96. Angie Pagnotta
  97. Giselle Aronson
  98. Monica Avila
  99. Cecilia Palmeiro
  100. Evelina Vishnevskaya
  101. Pamela Terlizzi Prina
  102. Camila Fabbri
  103. Natacha Mendez
  104. Nora Dominguez
  105. Paula torricella
  106. Maria Fernanda Lorenzo
  107. Irina Garbatzky
  108. Isabel quintana
  109. Gabriela Mitidieri
  110. Carolina Rosini
  111. Silvia Fernandez
  112. Valeria Pita
  113. Guadalupe Maradei
  114. Silvia Jurovietzky
  115. Andrea Tonon
  116. Florencia Calvo
  117. Laura Vazquez Hutnik
  118. Maria Teran
  119. Luz Horne
  120. Paula Daniela Bianchi
  121. Ximena Espeche
  122. Laura Perez Gras
  123. Laura Lara
  124. Marcela Domine
  125. Constanza Tabbusch
  126. Maria Fernanda Pampin
  127. Victoria Coccaro
  128. Adriana Minardi
  129. Lucia Dorin
  130. Silvana Lopez
  131. Josefina Itoiz
  132. Victoria Alvarez
  133. Gabriela Presentado
  134. Laura Galarza
  135. Andrea Chacon Alvarez
  136. Rosana koch
  137. Ana Dominguez Mon
  138. Claudia Bacci
  139. Paola Cortes Rocca
  140. Cecilia Aslan
  141. Laura Cabezas
  142. Mercedes Halfon
  143. Maria Jose Punte
  144. Lucila Schonfeld
  145. Daniela Oulego
  146. Silvina Giaganti
  147. Maria Gimena Del Rio Riande

 
 
 
 

  1. Cecilia Belej
  2. Karina Borodnikoff
  3. Julia Kratje
  4. Vanesa Pafundo
  5. Claudia Piñeiro
  6. Ilona Aczel
  7. Alejandra Laera
  8. Carolina Grenoville
  9. Natalia Gelos
  10. Lucia Agüero
  11. Adriana Rodriguez Persico
  12. Maria Rosa Lojo
  13. Carolina Gobelo
  14. Ines Fernández Moreno
  15. Alejandra Oberti
  16. Paula Brecciaroli
  17. Claudia Torre
  18. Belen Lopez Peiro
  19. Laura Gesbergk
  20. Julia Zullo
  21. Paula Bertua
  22. Marcela Visconti
  23. Marcela Garbagnati
  24. Griselda Garcia
  25. Mariana Komiseroff
  26. Graciela Batticuore
  27. Gloria Peirano
  28. Eva Bisceglia
  29. Lucila Lastero
  30. Dolores Reyes
  31. Irma Verolin
  32. Maria Vicens
  33. Marina Becerra
  34. Miriam Molero
  35. Gabriela Borrelli Azara
  36. Vanina Teglia
  37. Mariel Martinez
  38. Alicia Barberis
  39. Paola Solorza
  40. Patricia Suarez
  41. Gabriela Aristegui
  42. Natalia Litvinova
  43. Andrea Ostrov
  44. Andrea Cobas Carral
  45. Carolina Giollo
  46. Sandra Giron
  47. Jimena Rodriguez
  48. Abril Amado
  49. Natalia Leiderman
  50. Rita Ana Zanola
  51. Daniela Dorfman
  52. Florencia Abadi
  53. Bea Lunazzi
  54. Tania Diz
  55. Loreley El Jaber
  56. Graciela Vidiella
  57. Mariana Kosmal
  58. Acheli Panza
  59. Mariana Casullo Amado
  60. Gabriela Comte
  61. Fernanda Laguna
  62. Flavia Pitella
  63. Cristina iglesia
  64. Vera Giaconi
  65. Maria Laura Migliarino
  66. Carla Maliandi
  67. Dora Barrancos
  68. Karina Maccio
  69. Julieta Obedman
  70. Marisa Negri
  71. Julieta Desmaras
  72. Noelia Antelo
  73. Elizabeth Lerner
  74. Bibiana Ricciardi
  75. Juliana Corbelli
  76. Aldana Cal
  77. Florencia Garramuño
  78. Monica Szurmuk
  79. Ingrid Beck
  80. Natalia Romero
  81. Mariela Peller
  82. Carmin Santos
  83. Sarah Danielle Moses
  84. Gabriela Larralde
  85. Hinde Pomeraniec
  86. Nurit Kasztelan
  87. Matilde Sanchez
  88. Isabel Gruppo
  89. Nayla Luz Vaccarezza
  90. Malena Costa Wegsman
  91. Irene Chikiar Bauer
  92. Luciana Lavigne
  93. Juana Ramella
  94. Paula perez alonso
  95. Valeria Garcia
  96. Maria Luisa Femenias
  97. Violeta Garcia Serrano
  98. Mirta Ovsejevich
  99. Amalia Boselli
  100. Malen Denis
  101. Paula Rodriguez
  102. Carolina Bruck
  103. Cecilia Pavon
  104. Vera Grimmer
  105. Julieta Mortade

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Búsqueda de justicia: comienza el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez

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(Desde Mar del Plata) La familia de la adolescente asesinada en 2016 logró que se concrete este nuevo y acaso histórico juicio que tratará de responder aquello que no indagó ni respondió el proceso realizado en 2018, que fue anulado por su parcialidad y prejuicios: ¿Quiénes mataron a Lucía Pérez? En la foto, Matías (hermano) junto a Marta y Guillermo, los padres de la niña asesinada cuando tenía 16 años. La primera jornada será acompañada por una movilización en las calles marplatenses, donde se proyectarán las imágenes de la apertura en directo desde la sala de audiencias. Detalles y datos sobre lo que se viene.   

A 2.313 jornadas del crimen, llegó el día.

El nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, la adolescente marplatense de 16 años asesinada el 8 de octubre de 2016, comenzará este martes 7 a las 9 de la mañana y continuará al menos durante todo el mes de febrero, de 9 a 14 horas, los días hábiles. Se espera que finalice el 1º de marzo aunque todo, tanto los horarios como las jornadas, pueden demorarse. Lo crucial es otra cosa: la búsqueda de justicia.

La causa está caratulada como abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio y tiene como imputados a Matías Gabriel Farías (29 años actualmente) y Juan Pablo Offidani (47). La Unidad Fiscal que lleva adelante el proceso es la N° 7 de Mar del Plata.

Aspecto hoy, desde la puerta, de la sala de audiencias. Al fondo se sentarán los jueces, en el sillón del medio cada persona que testifique. De un lado, fiscal y abogados de la familia. Del otro, abogados de los acusados. La carátula de la causa: abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio (fotos: Lina Etchesuri).
La vista de la sala desde el otro lado: en ese espacio se desarrollarán las audiencias encabezadas por los jueces Fissore, Falcone y Simaz (Fotos: Lina Etchesuri).

Las audiencias transcurrirán en el 6º piso de los Tribunales marplatenses. Allí se sentarán los jueces Gustavo Raúl Fissore (presidente del tribunal), Roberto Falcone, y Alexis Simaz. La querella estará representada por el fiscal Leandro Arévalo y por Florencia Piermarini y Verónica Heredia, abogadas de la familia. El Tribunal autorizó el pedido de los imputados Farías y Offidiani de no estar presentes. Asistirán al proceso vía Zoom desde el penal donde cumplen condena a 8 años de prisión por tenencia de drogas con intención de venta, cargo que se les imputó en el anterior juicio (celebrado hace 4 años y 2 meses) en el que el femicidio de Lucía quedó impune. La anulación de ese fallo fue dispuesta por la Cámara de Casación Penal de la Provincia de Buenos. El juez Carlos Natiello planteó por ejemplo que aquella sentencia se había fundado “en intolerables prejuicios y suposiciones basados en estereotipos de género” y que contenía “concepciones sexistas inocultables”, por lo que califica al fallo como “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio”. (Por ese fallo los anteriores jueces serán sometidos por el parlamento bonaerense a otro proceso, un juicio político o jury, durante el mes de marzo).

Lo que pasará

En el inicio del este nuevo juicio estarán presentes en la sala del tribunal el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, la ministra de la Mujer bonaerense, Estela Díaz, Flavia Delmas, del mismo organismo, y Carolina Varsky por parte del Ministerio de Mujeres de la Nación.

El Tribunal autorizó que se transmitan por el canal de Youtube de la Corte Suprema bonaerense (https://www.youtube.com/c/SupremaCortedeJusticiaProvinciadeBuenosAires?app=desktop) las jornadas de inicio del debate, los lineamientos de acusación de la defensa, los alegatos de clausura y la lectura del veredicto. Pero no las jornadas de declaración de testigos.

Mientras en el 6º piso de Tribunales se desarrollen las audiencias, en el 2º se dispuso una sala donde se emitirá por videoconferencia el juicio completo para un grupo compuesto por: los amicus curiae de la acusación, dos familiares de cada uno de los acusados y cinco de la familia de Lucía (padres y madres de otras víctimas de femicidios), y tan solo seis periodistas de medios gráficos. Al inicio camarógrafos y fotógrafos podrán tomar imágenes en la sala del 6° piso.

Matías, Marta y Guillermo: hermano, madre y padre de Lucía Pérez, que intervendrán este martes en la primera jornada del nuevo juicio. (Fotos: Lina Etchesuri).

En la calle

Durante la jornada de mañana, desde las 9:30, declarará la familia de Lucía Pérez: Marta Montero, Guillermo y Matías Pérez, madre, padre y hermano respectivamente. Hasta el 14 de febrero se presentarán los testigos de la acusación y luego los de la defensa. Se espera que brinden su testimonio, en total, 49 personas.

En la puerta de los Tribunales habrá una movilización de organizaciones sociales, sindicales y políticas acompañando a la familia. La Campaña Nacional Somos Lucía, a su vez, llevará adelante una serie de actividades frente al Tribunal durante todo el mes, que abrirán mañana con el siguiente programa:

·         8:45: saludo de la familia de Lucía Pérez

·         9:00 apertura del acto.

·         9:15 canto colectivo.

·         9:30 proyección del inicio de la audiencia.

·         12:15 habla nuevamente la familia.

·         Talleres de serigrafía y estampado

·         Radio abierta con organizaciones sociales y personalidades.

Marta Montero, preparando stencils: los ojos de Lucía como símbolo del reclamo de justicia.

Más info:

¿Por qué se celebra un nuevo juicio? ¿A quién se juzga?

El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿Qué son los femicidios territoriales?

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El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿qué son los femicidios territoriales?

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Este martes 7 de febrero comienza un proceso inédito: se realizará en Mar del Plata el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, tras la anulación del fallo original que la Cámara de Casación bonaerense consideró “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio” por su falta de «perspectiva de género».

Estas son las hipótesis publicadas en la revista MU por el Observatorio Lucía Pérez (que ha creado el primer padrón autogestionado y público de violencia patriarcal). El trabajo explica el contexto de crímenes como el de Lucía, ocurrido en octubre de 2016, que provocó el primer Paro de Mujeres en el país. Los femicidios territoriales como tramas barriales que degradan el valor de la vida, mucho más allá de los vínculos de pareja y la intimidad. Fuerzas de seguridad, fiscales y jueces implicados en esos delitos y su impunidad, no solo como cómplices. Un cambio de paradigma a la hora de pensar la violencia machista: el rol de lo narco, la conexión con el extractivismo y la pobreza. Y las familias luchando contra la máquina de muerte.

Por Claudia Acuña, Florencia Paz Landeira y Anabella Arrascaeta.

Desde el Observatorio Lucía Pérez venimos registrando e interrogando las cifras de la violencia patriarcal. Propusimos entonces la categoría de “femicidios territoriales” para intentar comprender la singularidad de crímenes como los de Lucía Pérez, Melina Romero, Iara Rueda, Luna Ortiz o Araceli Fulles. Femicidios que no se ajustan a los modelos epistémicos tradicionales de la teoría de género y que no hablan de vínculos de pareja e intimidad, sino de tramas de narcocriminalidad e impunidad territorializadas, con  participación de agentes estatales tales como policías, penitenciarios y fiscales. 

Cifras que lo dicen todo: 328 femicidios registrados en 2022 y 25 en el primer mes de 2023. El Observatorio Lucía Pérez es el primer padrón público y autogestionado de violencia patriarcal.

Participación activa, en tanto que genera condiciones de posibilidad para estas muertes en esos territorios; y también participación concreta, al garantizar y perpetuar la impunidad de esos femicidios, falseando pruebas y entorpeciendo procesos judiciales. Marta Montero, madre de Lucía Pérez, prefiere llamarlos “narcofemicidios”; nosotres sumamos la referencia al territorio que quizá nos permita enfocar los factores que lo producen: los narco-femicidios se originan en narco-territorios concretos.

En primer lugar, es necesario definir que llamamos “narco” a una actividad criminal que se lleva a cabo “con la participación ilícita de actores del Estado” (Javier Auyero, Katherine Sobering, Entre narcos y policías). Lo narco opera a través de una necromáquina cuya tarea es acallar, atemorizar y doblegar resistencias hasta esclavizar las fuerzas de producción necesarias para extraer capital de todo lo vivo: cuerpos, territorios, medio ambiente, datos (Rossana Reguillo, Necromáquina).

Lo narco produce una forma característica de femicidio porque le otorga a ese crimen un significado político y cultural. En palabras de Reguillo, “mata dos veces: la del asesinato y la de tu muerte convertida en dato mediático”. Tal como define la filósofa italiana Adriana Cavarero cuando traza una relación entre el genocidio del Holocausto y estos crímenes, en ambos casos se trata de “una violencia que no se contenta con matar porque sería demasiado poco: al destruir el cuerpo singular constituye el acto del fin no de la vida, sino de la condición humana”.

Lo narco gobierna territorios azotados por las políticas neoliberales que durante décadas destruyeron tanto puestos de trabajo como instituciones estatales que debían contener las consecuencias. Esas características unen la postal de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, con la de Palpalá, en Jujuy, escenas del crimen de los femicidios de Araceli Fulles y Iara Rueda. Dominan también puertos como los de Mar del Plata y Rosario, ciudades hermanadas por los nombres de Lucía Pérez y cada una de las 50 mujeres masacradas este año en balaceras. Pero son sólo aquellos femicidios que con gran esfuerzo de sus familias y su comunidad han logrado trascender con nombre y rostro los que nos han obligado a fijar la mirada en esos territorios.

Qué vimos

En San Martín, por ejemplo, vimos que Araceli Fulles estuvo 22 días desparecida, sin que ninguno de los rastrillajes organizados por la policía la encontraran. Su cuerpo fue hallado, finalmente, por su hermano, enterrado debajo de la cama del sospechoso que justo en ese momento estaba declarando ante la fiscal, quien lo dejó ir. El hombre fue detenido en otro barrio de la periferia, dos días después y gracias a que  una mujer paraguaya, embarazada y en ojotas, lo corrió y entregó a los gendarmes que militarizaban el barrio para “custodiarlo”. Tiempo después, ese único detenido fue asesinado: le hicieron tragar agua hirviendo en la prisión en la que el Servicio Penitenciario estaba a cargo de su seguridad. Finalmente, en un tribunal rodeado por miles de personas que clamaban “Justicia por Araceli”, los autores materiales del femicidio fueron condenados a prisión perpetua. Sin embargo, no fueron sometidos a ningún proceso judicial ni el comisario ni los agentes que encubrieron a la banda de narcomenudeo que operaba en el barrio y mató a Araceli. Hubo, sí, varias condenas  a autoridades policiales en otros procesos judiciales contemporáneos al que investigó el femicidio de Araceli y que probaron las vinculaciones en ese territorio entre bandas narcos y fuerzas de seguridad. La última fue en septiembre de este año, cuando la jueza federal Alicia Vence procesó con prisión preventiva al comisario Osvaldo Javier Calderón y dos oficiales de la Comisaría Primera de San Martín.

Territorios, cuerpos y violencias

Al hablar de territorio nos referimos no solo a la base material y orgánica de los ecosistemas, sino también a la historia y las relaciones que se han entretejido en estos de modo constitutivo. El territorio aparece entonces como una trama de redes de relaciones que, en su dimensión conflictiva y contradictoria, configura experiencias y sujetos singulares marcados por variables procesos de jerarquización y de desigualdad. 

Hay en la palabra “territorio” una serie de sentidos contradictorios anudados. Por un lado, en su propio origen etimológico aparece asociada a una voluntad de control y de dominio, en un lenguaje bélico y de conquista. Pero el territorio, en sus usos sociales y locales, también alude al saber de la experiencia, a una relación de alteridad respecto de espacios institucionales y burocratizados; el territorio, en este sentido, puede ser una analogía de la calle o, para decirlo en términos más amplios, del espacio de la vida cotidiana. El territorio también es, en un sentido más literal, la tierra. El cuerpo –nuestro cuerpo– puede ser también vivido e interpelado como territorio. Pero acá aparece otra vez la alteridad. Porque no todos los cuerpos aparecen como territorios en disputa, sino especialmente aquellos cuerpos feminizados, racializados, empobrecidos y marginados. Se va armando así un mapa imaginario de cuerpos y territorios simultánea e inextricablemente sometidos a procesos de desvalorización, violencia y explotación; de despojos múltiples de la vida en todas sus formas. 

Pensados los territorios como configurados por relaciones de poder, las desigualdades de género sin duda se despliegan y concretan en ellos de un modo fundamental. Desde esta perspectiva, entonces, el territorio aparece como espacio tallado en donde se producen y reproducen desigualdades étnico-raciales, de género, de clase, de edad y deviene, así, un espacio de disputa. Los territorios son campos de fuerza, producto y objeto de disputas, resistencias y dominios. Por lo tanto, están siempre en devenir, nunca acabados, nunca cerrados; contingentes.

¿Es posible trazar una frontera clara y objetiva entre el cuerpo y el territorio? ¿Qué paisaje habita nuestros cuerpos? Al respecto, la filósofa feminista Donna Haraway pregunta provocadoramente por qué nuestros cuerpos deberían terminar en la piel. Los cuerpos están situados e interconectados de forma profunda con la trama de la vida. Pensar en lo viviente desde la interconexión, la interdependencia y la existencia de flujos continuos nos abre la mirada a reconocer patrones comunes que, en nuestro espacio y tiempo, hablan de formas sistemáticas de extracción de valor, despojo y violencia extractivista. Se trata de advertir la concurrencia entre procesos de pobreza y desigualdad, de violencias de género y ambientales, que expresan una lógica depredadora común que exponen cotidiana y persistentemente a las personas, a los territorios y, en última instancia, a la vida.

Patriarcado, extractivismo y terricidio

Hace ya décadas que, desde el feminismo, se han señalado analogías entre la explotación de los territorios desde la lógica de la ganancia capitalista y la explotación de los cuerpos feminizados desde la lógica patriarcal. En este sentido, Vandana Shiva afirma que la apropiación de recursos, esencial para el “crecimiento”, crea una cultura de la violación: violación de la Tierra, de las economías locales y también de las mujeres. El modelo extractivista concibe a los territorios y los cuerpos feminizados como recursos a explotar y como zonas a sacrificar en función de consolidar una forma de dominación. De hecho, en la base del ordenamiento moderno-colonial, no solo se saquearon territorios, sino también cuerpos racializados y esclavizados. En la actualidad, esta cualidad extractiva, apropiadora y cosificadora de los cuerpos aparece como nodal a la violencia femicida. 

Desde esta lente, el extractivismo no es solo un modo de saqueo y explotación de la naturaleza, sino que también implica una racionalidad y una relacionalidad particulares. Es un modo de concebir las relaciones con otros humanos y no humanos y el espacio que co-habitamos. Las prácticas extractivistas se asientan en jerarquías raciales, de género y clase, multiplican las formas de violencia y exacerban las injusticias. El extractivismo configura no solo territorios, sino también relaciones sociales y las subjetividades de quienes los habitan. Se trata de prácticas sistemáticas de extracción de la vida en todas sus formas y dimensiones. Las violencias de todo tipo son consustanciales al extractivismo y se refuerzan como forma de producción de lo social. 

Esta relación inherente entre extractivismo y violencia se expresa en la desestructuración de las tramas sociales y comunitarias, en el despojo de los medios de subsistencia y de sostenimiento de la vida, en la polarización y estratificación social, en el agravamiento de la criminalización y la represión estatal y, también, en la violencia contra las mujeres y el recrudecimiento de formas patriarcales de dominación y opresión. Para nombrar este entrelazamiento entre las formas neocoloniales del despojo de los espacios de vida y la profundización de las jerarquías de género, se ha propuesto el concepto de “repatriarcalización de los territorios”. Sobre todo, han sido los estudios sobre proyectos extractivistas vinculados a la minería y los combustibles fósiles los que alertaron cómo estos conducen a la masculinización de los territorios, con un aumento significativo de la violencia de género y la explotación sexual.

En el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries de este año, en un taller sobre “Pueblos fumigados”, una mujer decía que nuestros territorios nos exponen y nos entrampan entre el femicidio y el cáncer. En este y otros espacios de activismo, queda claro que no son solo las mujeres las afectadas por este entrecruzamiento de violencia ambiental y de género, sino que también son las primeras en advertir las consecuencias del modelo extractivista en sus cuerpos, los de sus hijos y los de sus comunidades. Se constituyen, así, en la primera línea de la defensa de los territorios y rápidamente se vuelven blanco de persecución y amenazas cuya expresión más extrema son los femicidios extractivistas. 

En este contexto, lo narco resulta un eslabón clave de la cadena de extracción de ganancias en cuerpos y territorios que han sido oscurecidos por la desigualdad social producida por las políticas económicas neoliberales. Lo narco convierte en consumidores y productores a aquellas poblaciones que el sistema formal descarta. Rita Segato lo describe como un segundo Estado. Sin embargo, consideramos que en países no europeos esa dualidad es, en realidad, una unidad porque es la clave constitutiva en la que se establecieron los Estados coloniales para garantizar la gobernabilidad. Recordamos también que en Argentina se utiliza el término “en blanco” y “en negro” para distinguir la economía “formal” de la “informal”. Aquello, entonces, que habita el “Estado en Negro”  es la resistencia y lo narco es la respuesta para neutralizarla ante la impotencia del  “Estado en Blanco”.

Desde la perspectiva que venimos sosteniendo, todavía parece necesario remarcar el carácter sistémico y civilizatorio de esta crisis y continuar desanudando las lógicas androcéntricas y patriarcales de las formas de producción basadas en el despojo, la extracción y el aniquilamiento de cuerpos y territorios.

Territorios en disputa

Las víctimas de femicidio y sus familias organizadas en busca de justicia nos enseñaron que para deconstruir las violencias que culminaron en estas muertes no basta con problematizar el amor romántico y los ideales de pareja. Ni tampoco alcanza con desafiar las fronteras de lo doméstico, ni las estrategias de empoderamiento. Se volvió necesario indagar en las fuerzas estructurales y cotidianas que están minando las tramas comunitarias de sostenimiento y reproducción de la vida. Y situar a los femicidios en un aumento generalizado de la violencia, la narcocriminalidad con alto involucramiento policial y penitenciario y de la crueldad y, en términos más amplios, en procesos extractivos y de despojo y precarización de las condiciones de existencia donde todos los bienes aumentan su valor a ritmo constante hasta volverse inaccesibles, excepto la vida, que cada vez vale menos. Mejor dicho, algunas vidas. 

Desde esta óptica, pusimos la lupa en Rosario, ciudad que nos señala cómo el cuerpo de las mujeres emerge como un renovado territorio de disputa en el contexto del entramado narco-policial-penitenciario de la ciudad. Coincidimos con Rossana Reguillo cuando caracteriza a estas violencias como “pasillos”: “vestíbulos entre un orden colapsado y otro que todavía no es, pero está siendo. De ahí su enorme poder fundante y su simultánea ligereza”. La tensión actual es producto de la crisis del Estado en Blanco que deja expuesto al Estado en Negro y provoca la disputa por el control de todo el aparato.

Lo que la violencia hace emerger sin pudor son territorios en disputa, sí, todavía. 

Pero una disputa desigual, invisibilizada por los supuestos creadores de sentido social: medios y academia. 

La sociedad mexicana y en especial, las mujeres de Ciudad de Juárez, batallan desde hace décadas contra la máquina femicida ante el monumental silencio académico de la UNaM, la mayor unidad de producción de teoría social iberoamericana. Silencio que funciona como un enorme operativo de lavado epistémico de lo narco 

Los territorios argentinos que luchan hoy para que el narco-fascismo no termine de capturar el aparato del Estado y con él, la democracia, requieren toda la luz y compañía que muchos sectores políticos, culturales y sociales les siguen negando.

Epílogo

Los femicidios abren surcos y dejan al descubierto hilos de injusticias e impunidad que, como fibra poderosa sedimentada en el tiempo, amenazan a la vida en su totalidad y refuerzan modos desiguales, estructuralmente, de ser y estar en el mundo. 

Un femicidio es un cimbronazo, y ya son 300 las muertas por violencia patriarcal en este 2022. 

Acá estamos, entre ruinas, caminando con la tierra resquebrajada de muerte a nuestros pies. 

Las mujeres, travestis y trans nos vemos empujadas a pensar desde el dolor, para intentar regar nuestros territorios arrasados y dotarlos de horizontes de verdad y de justicia.  

Nuestras muertas nos duelen, pero también nos hablan. 

Sus cuerpos narran una historia personal y colectiva. 

En tiempos de análisis políticos, encuestas y especulaciones electorales, ¿no son las historias de estos 300 femicidios y transfemicidios las que debemos comprender para trazar una radiografía de época? 

Es urgente. Porque enfrente está la muerte.

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 3

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1, 2 y 3.

Capítulo 3

Desde su eclosión en 2001, que sigue replicándose, las fábricas recuperadas tienen un marco jurídico precario. El proyecto de ley de Recuperación de Unidades Productivas es un mecanismo que los trabajadores presentaron por segunda vez en el Congreso, luego de que perdiera estado parlamentario en 2020. Las palabras de diputados y diputadas que expresan discursivamente la importancia de la ley. Una de ellas es Victoria Tolosa Paz, actual ministra de Desarrollo Social. Sin embargo, al día de la fecha, la ley no fue sancionada. Otro diputado, Leonardo Grosso, y la teoría de la “ceguera epistémica”.

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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