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¿Qué pasa en Capilla del Monte? Marchas, una pregunta y el pedido de justicia a un año del crimen de Cecilia Basaldúa

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El 25 de abril de 2020 fue encontrado el cuerpo sin vida de Cecilia Basaldúa, que llevaba un mes desaparecida, en Capilla del Monte, Córdoba. Desde entonces, la familia viajó e investigó junto a la comunidad local. Pudo así determinar que la causa judicial que se lleva adelante no incorpora elementos clave, como testimonios, pericias y complicidades manifiestas que llegan hasta la policía provincial. Ayer en el pueblo cordobés y este lunes en Plaza de Mayo, sus padres encabezaron dos marchas para reclamar que se desplace a la fiscal y se investigue realmente qué pasó, lo cual involucra a al menos a tres personas sospechadas. En qué está la causa y lo que pide la familia de la joven, siguiendo el lema que sus compañeras artesanas plantaron hoy frente a la Casa Rosada: “Nos matan por ser libres”.

Marcha en Capilla del Monte

 “Ayer estuvimos en Capilla del Monte, donde se hizo una marcha muy importante con la gente del pueblo: queríamos estar presentes ahí. Y hoy con la gente de Fuerza Mestiza organizamos la marcha acá”.

Ahí, acá. La madre de Cecilia Basaldúa, Susana, señala así los cientos de kilómetros que recorrió en menos de 24 horas.

Ese movimiento enorme que hizo junto a Daniel Basaldúa, padre de Cecilia, describe parte de lo que debe hacer una familia que reclama justicia por el femicidio de su hija.

Hoy, acá, en Plaza de Mayo, el recuerdo de Cecilia Basaldúa llena el espacio de una plaza vacía frente a la misma Casa Rosada donde hace apenas días estos mismos padres llegaron junto a otras familias sobrevivientes de femicidios para pedirle por séptima vez una reunión al presidente Alberto Fernández.

Hoy, acá, frente a la misma Pirámide de Mayo donde marchan las Madres y Abuelas, el pequeño cuerpo de Susana se recorta contra las rejas que ahora llevan una bandera que pide memoria, verdad y justicia por su hija.

Y ella que dice: “Estamos pidiendo justicia, que se investigue bien la causa, que la fiscal de Casquín se haga un lado porque desestimó todos los reclamos nuestros, todo lo que nosotros investigamos estando en Capilla, hablando con la gente, con todas las testimoniales que hay. Estamos peleando por todo eso”.

Gabriel y Susana, padre y madre de Cecilia Basaldúa. Foto: Lina Etchesuri

El caso

Cecilia Basaldúa tenía 36 años y se encontraba de viaje cuando su familia tomó contacto con ella por última vez desde Capilla del Monte. Estuvo desaparecida durante veinte días, hasta que su cuerpo sin vida apareció en ese lugar el 25 de abril de 2020. La encontró un adolescente de 17 años al que habían mandado a buscar animales, hijastro de un tal Walter Luna, un hombre que alquila a pocos metros de donde encontraron el cuerpo y que justo el día que apareció no estaba en su vivienda.

Su cuerpo habló: Cecilia fue asesinada tras ser abusada y asfixiada.

Cecilia jugaba al hockey sobre patines, era cinturón negro de taekwondo, daba clases en el club Platense y entrenaba con el equipo nacional de hockey sobre hielo, con el que viajó a México en 2015: sacó un pasaje solo de ida e inició ahí su viaje por Latinoamérica.

Durante cinco años recorrió diferentes ciudades de América Latina; según su madre, ahora de vuelta en Argentina quería escribir un libro sobre esos viajes. El 19 de marzo de 2020 viajó a Córdoba. La última vez que habló con su familia fue el sábado 4 de abril.

Sus papás Susana Reyes y Daniel Basaldúa llevan 36 años de casados, y además de Cecilia, tienen otros tres hijos. Daniel es cuentapropista: hace trabajos de electricidad, plomería, albañilería. Susana trabaja como oficinista. La familia vive en Nuñez, en Capital Federal, ahí donde sus amigas hicieron un mural que exige verdad y justicia.

La familia realizó la denuncia por su desaparición en Buenos Aires y Córdoba; la causa recayó en la Fiscalía de Cosquín, a cargo de la fiscal Paula Kelm. Desde entonces la familia reclama que la fiscal esconde más de lo que investiga. Un ejemplo: “El informe sobre el perfil de Cecilia lo elaboraron basándose en prejuicios sobre sus creencias y filosofía de vida, que refuerzan la versión del brote psicótico presentada”, una de las teorías que intentó instalar uno de los últimos hombres con los que estuvo.

Otro ejemplo tétrico: el cuerpo de Cecilia continúa hoy a un año del femicidio en la morgue, y nunca fue entregado a la familia.

La investigación judicial del femicidio de Cecilia Basaldúa se encuentra hoy en un punto cero: no avanzó más después de la detención de Lucas Bustos, un joven peón de albañil de 23 años sobre el que los organismos de derechos humanos locales denuncian que es un perejil. La teoría es que se habría autoincriminado por presión policial.

Bustos está con prisión preventiva, pero para la familia los principales sospechosos siguen libres. Es que ellos mismos se encargaron de realizar una investigación, recorriendo los lugares y hablando con las últimas personas que la vieron con vida. Desde esa reconstrucción, aportan la propia versión:

“El último lugar donde estuvo Cecilia fue la casa de Mario Mainardi. Antes había estado en la casa del ex boxeador Wenceslao Falcón, apodado “Negro Niga”, que vive en El Rincón de San Marcos Sierra. La conexión entre ellos es una mujer llamada Viviana Juárez, que encontró a Cecilia en la Plaza San Martín sin lugar donde quedarse en plena pandemia y le ofreció tanto la casilla de Niga como luego la vivienda de Mainardi. Juárez se apoda “Vivir rasta”, se dice artesana, pero en el pueblo la señalan como parte de una trama de oficios más pesados. Hace algunos meses se viralizó un audio a través de WhatsApp en el que una presunta testigo relataba lo ocurrido la noche del asesinato: involucraba a policías y a una mujer como autores del crimen, junto a Mainardi. Hay que investigar de mínima a los tres: a Mainardi, a Falcón y a Viviana Juárez”.

Además, desde que accedió a la denuncia, la familia apunta contra la policía y la fiscalía por encubrimiento. “Luchamos contra algo grande, por eso pienso que está tardando pero se va a descubrir. Estamos con mucha fuerza”, asegura Susana, la madre. “En Capilla conocimos gente buenísima, gente que sabe, gente que tiene miedo. Sabemos que la policía amenaza a la gente. Pero no nos van a callar”.

El mural y los carteles que colgó la familia en la Pirámide de Mayo junto a la organización Fuerza Mestiza.

Las pruebas y los pedidos

Mientras los poderes locales intentan dar la causa por cerrada, para la familia Basaldúa el pedido de justicia está intacto. Para decir que los verdaderos responsables están libres, Susana se aseguró de realizar una investigación que no solo divulga a la prensa, sino que presentó ante la fiscal. Algunas de ellas:

-“Mainardi (el dueño de la casa que la hospedaba) nos llama por teléfono el día 8 de abril del 2020 diciendo que mi hija el 5 de abril se había ido con un brote psicótico. El mismo día hicimos la denuncia y le preguntamos por qué él avisa después de tres días y nos dice que él se había ido a la casa de la novia el día domingo y que vuelve el día miércoles, por eso es que nos llama el día miércoles porque dice que ella todavía no había venido. Nosotros cuando viajamos a Capilla vamos a verlo apenas llegamos, porque ya desconfiamos. Mi hija jamás en su vida tuvo un brote psicótico, mi hija era una persona sana, normal. Y cuando hablamos con él nos dice: “sí, estuvo acá, yo la eché, se puso loquita y le dije que así no la quería. La eche y dejó el celular, la computadora”. Ella nunca puede dejar sus pertenencias e irse así. Ahí ya nos dimos cuenta que este hombre mentía, era la primera mentira comprobable. Habíamos hablado por teléfono y personalmente y había cambiado”.

-“Mi hijo habló con mi hija estando allá en Capilla. Y mi hija le decía: averíguame quién es Mario Gabriel Mainardi porque me está volviendo loca. Y por ejemplo esta conversación la aportamos pero no figura en el expediente. Como muchas otras conversaciones”.

Ante la negativa de Kelm de  incorporar estas y muchas otras pruebas recabadas refuerzan el pedido de que el problema de la injusticia es el Poder Judicial local. Remata Susana: “Queremos una investigación federal, porque si llega a comprobarse que hubo secuestro, trata, ahí pasa al fuero federal. Nos gustaría también que nos escuche el gobernado Schiaretti que podría hacer mucho también. Ellos ponen propaganda: visiten Córdoba, ¿para qué, para que te maten? La policía te maltrata. En Capilla son muy violentos con la gente. Mi hija era turista, tenía su dinero, iba para poder escribir su libro. Después de 4 años y medio viajando había experimentado mucho, tenía mucho conocimiento, fue a vivenciar todo lo que había leído, a tratar con la gente, estuvo en comunidades, le enseñaba defensa personal a las mujeres que eran maltratadas por los maridos, pintaba a los niños, las caritas, hacia artesanías. Era artesana, diseñadora web, hacia taekwondo. Viajaba a dedo. Le decía a la gente que tenía que animarse a ser feliz, a hacer lo que pensaba. Ella era libre, nosotros la dejamos que haga lo que sienta, que sea feliz. Cada hijo tiene que hacer lo que siente y lo que quiere, uno trae al hijo a la vida, son de la vida, no son nuestros. Nosotros la preparamos para la vida y lo hemos hecho muy bien_ era muy buena, solidaria, ayudaba a la gente, siempre con una sonrisa. Era una divina, era un ser maravilloso. Habrá despertado mucha envidia en esta gente basura. Todo esto va a servir para algo, tiene que acabar todo este maltrato, toda esta impunidad. Y ojalá Alberto nos reciba porque estas cosas pasan no solo en Córdoba, sino en todo Argentina”.

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Un paso más hacia el jury a los jueces por el crimen de Lucía Pérez

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La doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, fue designada presidenta del jury, el juicio político a los magistrados que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez, del que se cumplieron 5 años el 8 de octubre. La abogada Cristina Montserrat Hendrickse explica los pasos que siguen mientras la familia de la joven marplatense exige que se fije fecha de la primera audiencia.

“El jury es un procedimiento que tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede concluir desde una resolución hasta una destitución en sus cargos de jueces”, explica a lavaca la abogada Cristina Montserrat Hendrickse que acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces que intentaron con su sentencia dejar impune el femicidio de la joven.

La doctora Hilda Kogan presidirá el jury. Es la primera mujer que integra el máximo tribunal bonaerense (desde 2002) al que presidió en 2010-2011 y en 2017-2018.

El jury político fue impulsado por la familia de Lucía y promovido en 2019 por las entonces diputadas nacionales Victoria Donda, Lucila De Ponti, Araceli Ferreyra, Gabriela Cerruti, Romina del Pla, y el diputado Facundo Moyano. 

Dos años más tarde, en abril de 2021, mientras se inauguraba la muestra El Cuarto de Lucía en La Plata, la Comisión Bicameral de Normas de Procedimiento para el Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerenses resolvió acusar a los jueces Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso por “negligencia, incumplimiento de deberes inherentes del cargo y parcialidad manifiesta”. El pedido de juicio no alcanzó a Aldo Carnevale, el tercer juez que componía el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Mar del Plata, ya  que había pedido la jubilación anticipada, la cual le fue concedida por la ex gobernadora María Eugenia Vidal.

Estos jueces son los responsables del fallo aberrante que la Cámara de Casación anuló dado que en lugar de juzgar el crimen, hizo un minucioso análisis de la vida de Lucía, una adolescente de 16 años: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, qué le gustaba fumar. El tribunal marplatense sentenció del siguiente modo:

  • Condenó a ocho años de prisión y multa de ciento treinta y cinco mil pesos a Matías Farías, 23 años, y Juan Pablo Offidani, 41 años, por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo”.
  • Absolvió de la acusación de encubrimiento agravado a Alejandro Maciel, 61 años, quien murió luego por un cáncer de pulmón.
  •  No condenó a ninguno de los tres por el femicidio ni por el abuso sexual de una niña de 16 años.

Con la designación de la doctora Kogan al frente del jury se produce un avance que la familia venía esperando. Explica la abogada Hendrickse: “El jury se constituye con la presidencia por parte del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Por lo cual ahora tenemos un jury ya constituido, con acusadores públicos y con acusadores particulares”.

Hilda Kogan presidirá el jury a los jueces responsables del primer juicio por el crimen de Lucía Pérez.

¿Quiénes acusan? El procurador bonaerense, la Comisión Bicameral integrada por doce legisladores: cinco senadores y siete diputados, y el defensor del pueblo. Además la familia de Lucía se suma como adjutora, la figura en el jury que describe al acusador particular.

Marta Montero, mamá de Lucia, marchó el último 8 de octubre, a cinco años del crimen de su hija, reclamando la fecha del jury contra los magistrados, y además de un nuevo juicio por el femicidio. “El próximo paso es notificar el llamado a la primera audiencia”, dice a lavaca desde la ciudad costera, esperando que se aceleren los tiempos antes de que cambie la conformación de las Cámaras y pueda verse modificada la composición de la Comisión Bicameral.

El próximo paso: que se fijen los plazos para ofrecer las pruebas y que luego se llame a la audiencia de debate, el juicio propiamente dicho, con la posibilidad de que se empiece a hacer justicia real con el femicidio de Lucía Pérez.

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Parlamento de Artistas: una sesión política y experimental desde el disparate artístico

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La artista Susy Shock presidió una innovadora propuesta artística, experimental y comunicacional en MU Trinchera Boutique llamada Parlamento de Artistas. Inspirada en la propuesta de Paul Preciado de un “parlamento de cuerpos planetario”, llevado a la práctica por Mujeres Creando con el Parlamento de Mujeres en pleno golpe de Estado boliviano, esta sesión brindó argumentos políticos desde el arte con cuerpos, voces y talento tomando la semilla que sembraron las Postas Sanitarias Culturales en plena pandemia. Cumbias, danza contemporánea, textos de Berta Cáceres y Preciado, la voz de Greta Thunberg, y Manuelita convertido en Himno Nacional Argentino, fueron algunos de los elementos ante un pedido concreto: “La pregunta que hoy nos dispara la comunicación a las artes es la siguiente. ¿Cómo decir algo nuevo cuando está todo dicho? Entonces, ¡disparatemos!”.

Apenas pasadas las siete de la tarde, se dio inicio en la sala teatral de Mu Trinchera Boutique a la sesión inaugural del Parlamento de Artistas, presidido por la Suprema Artista Susy Shock. En esta oportunidad, estuvo dedicado a responder el interrogante: ¿Qué podemos decir cuando todo está dicho? Y las respuestas provinieron del canto, la danza y la performance. Les artistas que argumentaron con sus cuerpos, voces y talento fueron: Elis y Lisandro Paván Armas, Valentina Brishantina, Carla Rímola, Juan Salvador Gimenez Farfán, Luisa Ginevro, Caro Bonillo, Manu Fanego y Pauli Garnier.

A metros del edificio del Congreso de la Nación, quedó constituido un nuevo recinto de debate y experimentación que propone algo no usual en estos recintos: “Pensar esta época, para pensar este país, este mundo, hay que pensarlo todo de nuevo porque hasta acá nos hizo todo mal, y no funcionó. Rescataremos lo que está bueno, lo que dio frutos pero hay que sembrar todo de nuevo para mejorarlo, cuidarlo de tanto incendio, de tanto malestar, de tanta injusticia y mala repartija. Y les artistas tenemos que estar ahí pensando. Gracias ciencia, gracias política burocrática, pero ustedes nos han traído hasta acá, hasta este fracaso. Dejen pensar a quienes hasta ahora no han tenido protagonismo: a les Artistas”. Con esas palabras, Susy Shock plantaba la semilla en la Posta Sanitaria Cultural n° 12 tras la vidriera de Riobamba 143, de esta idea rumiada junto al equipo cultural de la cooperativa lavaca.

La inspiración surgió de la lectura del artículo del filósofo trans Paul Preciado pubicado en el diario El País en marzo del 2020: «Necesitamos un parlamento de los cuerpos planetario, un parlamento no definido en términos de políticas de identidad ni de nacionalidades, un parlamento de cuerpos vivos (vulnerables) que viven en el planeta Tierra». El concepto fue tomado por el colectivo boliviano Mujeres Creando, quienes pusieron en marcha luego del golpe de estado un Parlamento de Mujeres en la ciudad de La Paz que le dio la palabra a infinidad de mujeres.  Se expresaron mediante la voz y también carteles como este: “Esté del lado que esté, no tolere más políticas superficiales e incoherentes. Exija, reclame y no deje de joder”.

Aquí, el Parlamento de Artistas arrancó su sesión extraordinaria con las palabras en off de su Presidenta, Susy Shock: “Bienvenides a nuestro Parlamento de Artistas, nos convoca hoy una pregunta que como un disparo de bengala abre esta carrera a la imaginación, que sin ensayo ni guión va a hilvanar fragmentos rescatados de los escombros de una realidad que nos atormenta. No sabemos si al final de este rompecabezas se armará una respuesta o se abrirán nuevas incógnitas. Sabemos, sí, que esa incertidumbre nos llevó a estar hoy acá para hacer esto. La pregunta que hoy nos dispara la comunicación a las artes es la siguiente: ¿Cómo decir algo nuevo cuando está todo dicho? Entonces, ¡disparatemos!”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Sentada en un trono de madera esculpida, Susy tomó su caja y cantó: “¿Dónde está Tehuel?”. Acto seguido pidió al público que se pusiera de pie y anunció que se iba a cantar el Himno Nacional Argentino. Su voz dio inicio: “Manuelita vivía en Pehuajó pero un día se marchó…” , y así se le unieron todas las gargantas y al unísono entonaron completa la canción de María Elena Walsh. Con este himno oficial de la República de la Niñez, se dio por comenzada la sesión.

El primer testimonio estuvo a cargo de una niña que así se presentó: “Buenas noches a todes, soy Susy Shock y voy a cantar La Cumbia del Abrazo. Él es Susy Shock y va a bailar”. Elis Paván Armas con voz y guitarra y su hermano Lisandro con su baile, despertaron los aplausos.

La siguiente intervención vino de la mano de una joven de cabellos fucsias vestida con un abrigo plateado y debajo una bikini blanca. Dijo: “Hola, soy Greta Thunberg”, y continuó: “No hay planetas B, No hay planeta Bla, Bla, Bla, esto no va de campaña verde, cara y politicamente correcta de contruir mejor Bla, Bla, neutralidad climática Bla, Bla, Bla. Esto es lo que oimos de nuestros supuestos líderes —dijo, mientras descargaba un pomo con una sustancia verde sobre su cabeza—. Palabras que suenan muy bien pero hasta ahora no han llevado a ninguna acción. Nuestras esperanzas y sueños se ahogan en sus palabras y promesas vacías. Por supuesto que necesitamos un diálogo constructivo pero ya llevan 30 años de Bla, Bla, y ¿a dónde nos ha llevado eso?”. Valentina Brishantina —o Greta— dejó libre, entre aplausos, el centro de la escena para la próxima intervención. Las sillas ocupadas por el público formaban un óvalo y cada testimonio sucedía en el centro de la sala.

“Soy Ni Una Más y no sé qué hacer para que paren de matarnos. Por lo pronto voy a cantar una cumbia”.  La cantante Caro Bonillo cantó entonces con su guitarra La Cumbia de Eli, compuesta por la periodista Claudia Acuña: “Tenemos ministerio / tenemos presupuesto / tenemos seis mil palos y no se están gastando / no se están gastando / Abrí la billetera / no tenemos un mango / y en los territorios nos están matando / abrí la billetera / no podemos más / Que el Estado se ponga / que no haya ni una más”.  Susy aclaró que la euforia estaba permitida porque nos une.

“Soy Berta Cáceres”, dijeron cada une de las bailarinas y el bailarín que ocuparon el espacio con sus movimientos, vestidos de gris y tul rojo. Carla Rímola, Juan Salvador Gimenez Farfán y Luisa Ginevro danzaron con la música de la voz de la activista indígena y feminista hondureña asesinada en 2016: “En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales el pueblo lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas, que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas, por la defensa de los ríos, es dar la vida para el bien de la humanidad y de éste planeta”. Así arranca el discurso que dio en agradecimiento por haber recibido el Premio Ambiental Goldman en 2015.

“Soy Paul Preciado, filósofo, vengo a exponer mi tesis titulada Vigilar y encerrar, que aborda una temática de la inmunidad, más precisamente la inmunidad de rebaño”, dijo el actor Manu Fanego. Manu recitó de una manera magistral el brillante artículo de Paul Preciado, que finaliza de esta manera: “En primer lugar, es imperativo cambiar la relación de nuestros cuperos con las máquinas de biovigilancia y biocontrol: estos no son simplemente dispositivos de comunicación. Tenemos que aprender colectivamente a alterarlos. Pero también es preciso desalinearnos. Los Gobiernos llaman al encierro y al teletrabajo. Nosotros sabemos que llaman a la descolectivización y al telecontrol. Utilicemos el tiempo y la fuerza del encierro para estudiar las tradiciones de lucha y resistencia minoritarias que nos han ayudado a sobrevivir hasta aquí. Apaguemos los móviles, desconectemos internet. Hagamos el gran blackout frente a los satélites que nos vigilan e imaginemos juntos en la revolución que viene”.

Para finalizar, la actriz y cantante Pauli Garnier se autodenominó Susy Shock y cantó a viva voz No podrán, compuesto por Susy. “No podrá la censura de derecha / ni la mirada prejuiciosa de los posmos / ni las transas ni las tasas de interés / ni monedas acuñadas con martirio”. Transcurridos los aplausos, Susy invitó a les presentes a expresar las sensaciones vividas, a abrir el corazón y compartirlo con una sola palabra. Se escuchó: propósito, compañía, aquelarre, tejer, abrazo, justicia, risa, cuidados, paz, sentido, lucha, escucha.

Como última ofrenda, Susy volvió a tomar su caja y entonó: “Esta noche no tengo miedo / las cañas me hacen de sonajero / y la brisa con ella baila / esta noche no tengo miedo”. El canto se completó con las voces de cada une de les asistentes. “Todo ha quedado escrito en actas, acaba de terminar esta primera y hermosa sesión. Muchas gracias”, despidió Susy a este espacio de experimentación, de celebración colectiva, luminoso ritual de reconocernos diverses y deseantes.

Capaces de descartar las reglas que nos imponen y cantar enérgicos “Manuelita, la tortuga” con la mano en el pecho, movernos con las cumbias que dan abrazos y las que exigen que no haya Ni Una Más. Asumirnos como parte de la naturaleza, vivir la verdadera libertad de ser quienes queremos ser y si como dice Paul Preciado, se viene la revolución, que sea la que nosotres elijamos, la que se ajuste a nuestros sueños. ¿Qué podemos decir cuando está todo dicho? Todo. Y empezar de nuevo. El Parlamento de Artistas tiene las puertas abiertas, la ternura es Ley y esto recién comienza.

Fotos: Lina Etchesuri.
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Femicidio de Araceli Fulles: lo que hay que hacer para conseguir justicia

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Otra semana en el juicio por el femicidio de Araceli Fulles (22 años) está llegando a su fin. Después de seis semanas, hoy terminó la etapa de declaraciones y presentación de pruebas. Son ocho los imputados por “homicidio agravado por el femicidio y por la participación de dos o más personas”. Casi trescientos testigos pasaron por el tribunal para declarar y prevén que el juicio se extienda dos semanas más. El próximo miércoles y jueves se desarrollarán los alegatos y se espera fecha de sentencia.  

Por Delfina Pedelacq

Son casi las diez de la mañana en la puerta del Tribunal Oral en lo Criminal número tres (TOC 3) de San Martín ubicado sobre la calle Eva Perón al 2500. Como todos los días desde que comenzó el juicio, esa cuadra está cortada con una valla y un patrullero de cada lado. En la vereda de enfrente familiares de otras víctimas de femicidios e inseguridad “fortalecidos por el dolor”, arrastran una escalera y la posan sobre el paredón de la fábrica de calzado para colgar las banderas que acompañaron todas las jornadas. “Justicia por Araceli, “por Zaira”, “Justicia por Chiara” son las primeras en desplegar.

Refugiándose del viento, Mónica Ferreyra, mamá de Araceli, espera dentro del auto para entrar al tribunal. El papá, Ricardo, prende el segundo cigarrillo al hilo mientras saluda al abogado Diego Szpigiel, que llega con su asistente. Por el rabillo del ojo, Mónica detecta la camioneta del servicio penitenciario que dobla por la calle Rogelio Vidal y dice: “Ahí están entrando a los desgraciados”. 

Los ojos de Mónica y Ricardo pueden dar cuenta del agotamiento que implica sostener todos los días el proceso judicial, que comenzó el 13 de septiembre y transita la recta final.  Acumulan hasta hoy sobre sus cuerpos, más de doscientas horas de juicio: “Después de todo lo que luchamos, de todo lo que tuvimos que aguantar, nos merecemos que todo salga bien y que haya justicia”.

“No damos más, pero no vamos a parar”

“Vamos, negrita, bailá hasta el fin” canta la remera que lleva Damián, con la cara de su hermana. La misma que tiene Mónica colgada de su cartera. “Es volver a remover todo. Fue un proceso largo y complicado pero por suerte tenemos mucho apoyo de la gente”, dice a lavaca. Junto con sus otros dos hermanos fueron quienes durante los 25 días de búsqueda recorrieron todo el barrio para encontrar a Araceli. También cuenta que por el trabajo se le complica estar todos los días acompañando a su mamá y papá, pero entre los demás hermanos se turnan. “Ya no damos más, pero no vamos a parar hasta llegar al final”.

Araceli fue  vista por última vez el 2 de abril de 2017 en una plaza cercana a la casa donde su cuerpo fue hallado 25 días después, víctima de femicidio y enterrada bajo una loza. La casa pertenecía a la mamá de Darío Badaracco, principal sospechoso y el único que en ese entonces quedó detenido.

Los padres de Araceli explicaron en su momento que, durante la investigación, las autoridades perdieron la cadena de custodia de los elementos probatorios, y que este fue el argumento por el cual la Cámara resolvió que los ocho imputados quedaran en libertad por falta de mérito.

Los sospechosos

El tribunal está integrado por los jueces Martín Klobovs, Carolina Martinez y Anibal Bellagio. La fiscal de juicio es Mariana Piwarczuk, mientras que el abogado Diego Szpigiel representa a la familia de Araceli.

Son ocho acusados, Hernan Rodrigo Badaracco, Carlos Damian Cassalz, Hugo Cabañas, Carlos Antonio Ibarra, Marcelo Escobedo, Daniel Alaniz y los hermanos Jonathan y Manuel Avalos. Todos imputados por “homicidio agravado por el femicidio y por la participación de dos o más personas”, delito que prevé la pena máxima de prisión perpetua. 

Un día antes del comienzo del juicio uno de los imputados, Carlos Damian Cassalz, el dueño del corralón donde se cree que Araceli fue asesinada, fue detenido mientras se acercaba a un centro de votación. La detención se produjo porque semanas atrás, la mamá de Araceli,  denunció haber recibido a su celular un video intimidatorio del imputado Cassalz portando una ametralladora. “Pero no les tengo miedo: a mí ya me mataron”. dijo Monica.

Otro detenido fue Hugo Cabañas cuando, el segundo día del juicio, intentó ingresar a la sala de audiencias con una faca. Actualmente también se encuentra detenido el imputado Marcelo Escobedo.

Las audiencias se desarrollan sin público por protocolo Covid. Los imputados y las personas que testifican se encuentran siempre en la misma sala. El primer día del juicio, prensa y canales de televisión pudieron entrar para registrar el inicio. Al ser una sala pequeña, solamente presencian el proceso la mamá y el papá de Araceli con su defensa. 

Lo que sigue

Son las 10.25am. “¿Subimos?”. dice Diego Szpigiel mientras encara hacia las escaleras del tribunal. Mónica y Ricardo abrazan a quienes se acercaron para darles palabras de aliento. “Ya falta poco” y “fuerza” son las principales.

En la entrada también se encuentra el papá de Chiara Rodriguez, que carga con un cartel hecho a mano que grita justicia por su hija, una joven de 19 años fue asesinada hace casi un mes en el barrio Villa Hidalgo. “Vamos a acompañar como ellos nos están acompañando”, dice.

Cerca de las tres de la tarde termina la última jornada de declaraciones y presentación de pruebas.

El próximo miércoles 20 de octubre comenzarán los alegatos. 

Sobre la pared del tribunal siguen intactas cientos de fotos de Araceli que, desde aquel 13 de septiembre en que comenzó el juicio, sus amigas y familiares pegaron.  

Y todo indica que, hasta que no sea justicia, no se moverán de allí.

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