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Un golpe de realidad a la política

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El resultado de las PASO 2023 dejó un panorama triste y difícil pensando en el futuro. Pero significó también un shock de realidad, al menos de la que se puede registrar hoy. La votación se dividió básicamente en tres tercios. Con el 92 % de las mesas escrutadas, la diferencia entre los tres principales fuerzas era de 3 puntos. La Libertad Avanza superaba el 30%, Juntos por el Cambio el 28% y Unión por la Patria 27%.

LLA, que no hacía pie en ninguna provincia, terminó imponiéndose en 15 distritos: Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, Rio Negro, Neuquén, San Juan, La Pampa, Mendoza, San Luis, Córdoba, La Rioja, Tucumán, Salta, Jujuy y Misiones.

Unión por la Patria ganó en provincia de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Catamarca. Patricia Bullrich le ganó la interna de Juntos por el Cambio a Horacio Rodríguez Larreta. Esa coalición ganó CABA, Entre Ríos y Corrientes.

En el hotel donde esperaba LLA, sus propios funcionarios y activistas no podían creer los resultados. Milei salió a anunciar el final del kircherismo y de toda la casta política mientras la gente cantaba una estrofa nacida en las calles en 2001 con un sentido inverso: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Definió a la justicia social como “una aberración”. Sin embargo tuvo buenos resultados o triunfos en provincias y municipios en los que el peronismo suele imponerse.

Patricia Bullrich se mostró exultante junto a Horacio Rodríguez Larreta, anunciaron que de aquí en más trabajarán juntos y no se privaron de hacer aparecer en último término a Mauricio Macri.  

En UxP Juan Grabois confirmó que acompañará la fórmula ganadora del espacio (Sergio Massa y Agustín Rossi) y entregó una carpeta con su programa de gobierno al propio Massa. Habló también Axel Kicillof, ganador en la provincia de Buenos Aires, planteando la siguiente disyuntiva: “La derecha o los derechos”.

Sergio Massa cerró la jornada con una metáfora futbolera: “Esto fue el primer tiempo. Vamos por el segundo tiempo, el alargue y los penales”. Traducción: dos nuevos meses de campaña, las elecciones de octubre, y un incierto pero posible balotaje en noviembre. Massa sigue siendo el ministro de Economía del actual gobierno, lo cual a esta altura no se sabe qué significará en términos electorales.

Otro enigma es qué primó en el ánimo popular: ¿bronca, hartazgo, desinterés, un intento de cambio aunque ponga en riesgo conquistas de las propias personas que lo están impulsando? O saber qué pasará con ese 3% de diferencia en octubre, ni con las 2 millones de personas menos que votaron en comparación con las anteriores elecciones, y 11 millones en total que no acudieron este domingo a las urnas. ¿Continuará ese nivel de abstención? Si no continúa, ¿podría cambiar el orden de los factores, o reforzar las tendencias aparecidas este domingo? Tal vez por eso sean pertinentes las dos palabras para definir el panorama –triste y peligroso–planteadas no por un editorialista político sino por la artista Lali Espósito, sentimiento que albergó a mucha gente mientras otra celebraba el triunfo.  

Lavaca estuvo en los diferentes puntos de encuentro de estas expresiones políticas registrando algunas de las cosas que allí sucedían. El verdadero escenario, en todo caso, no es el abarcable en bunkers, hoteles y canales poblados de periodistas asombrados, sino el que ocurre fuera de ellos, donde el electorado mandó un golpe de realidad a la política y un mensaje que quizá nadie esté todavía en condiciones de descifrar, al menos hasta dentro de dos meses. Allí se confirmará, o no, si es posible revertir la realidad manifestada este domingo.

Un golpe de realidad a la política

Primero, el vacío. Foto Sol Tunni.

¿Hay palabras?

Patricia Bullrich se abraza a Mauricio Macri, se apoya en su hombro y recibe unas palmaditas en la cabeza, como una hija que se portó bien. Quizá esa imagen resuma esta jornada increíble que en el bunker de Juntos por el Cambio se vivió como un triunfo, a pesar de que logró apenas superar por unos pocos puntos a su archienemigo oficialista y que fue superado por un disruptivo Milei, el gran ganador de estas PASO. Quien sepa descifrar qué representan esos votos será realmente quien se quede en el podio de la elección verdadera, la definitiva, la que cuenta, pero esta noche lo que aquí importa no es mañana sino este hoy, que acá se festeja como una trompada en la mandíbula a Unión por la Patria y, fundamentalmente, la vuelta al ring de Mauricio, la revancha. Queda claro que las PASO son una interna y que aquí lo que ha triunfado es lo Macri.

Un golpe de realidad a la política

Después coordinaron discursos, alfajores y se mostraron unidos. ¿Se acabó la interna? Foto Sol Tunni.

Queda claro también que otro es el tono y cada uno de los candidatos repite casi las mismas palabras al iniciar su discurso –el dolor, la lucha cotidiana contra las dificultades, lo que está padeciendo la sociedad en estos tiempos crueles– como si consolaran a quienes sufren la inoperancia de la política, para enfocar luego el mensaje a sus adversarios políticos: Macri, Jorge, felicitó hasta a la izquierda; Bullrich, solo a Milei. Pero ambos mostraron más la sonrisa que los dientes y eso quizá signifique algo en este contexto de delicado equilibrio que deben emprender. “Todavía no logramos nada”, sintetiza Macri, Jorge.  

Ni tanto, ni tan poco parece ser la estrategia discursiva que comenzó a bordarse hoy en esta, la tercera fuerza que disputa el poder.

Diego Guelar, un veterano merodeador de estas internas, con bastón y anteojos de marco celeste, dirá que “solo al día siguiente sabremos si un líder es capaz de liderar” y que esa condición –el después– alcanza  incluso al protagonista, que se entera luego si fue capaz de estar a la altura de lo que la Historia le exige.

Mañana comienza esa Historia.

Mientras Macri, Mauricio sonríe desde el escenario abajo, sonríe el Mago sin dientes, y reparten alfajores Jorgito, chocolate negro, la atención del periodismo está en otro lado: habla lo Milei mientras sus seguidores cantan un hit nacido en las calles y la resistencia contra el neoliberalismo y la represión, y hoy fue apropiado por la no política argentina: “Que se vayan todos”.

Después, demasiado después, es el turno de los discursos en el bunker de Unión por la Patria. ¿Hay palabras para explicar una derrota que parece propia?

Hay.

Un golpe de realidad a la política

La expectativa en Unión por la Patria, mientras no aparecían los resultados. Foto Sebastián Smok.

Las dice Sergio Masa, en clave futbolera:

“Se jugó el primer tiempo y nosotros ahora vamos por el segundo, el alargue y los penales”.

Mañana y las siguientes mañanas de estos largos meses ¿sabremos quién es Dibu, quién Messi y quién Francia? ¿O si hay scaloneta, si hay hinchada?

No es pregunta.

El reino de la prudencia

Esa parte del domingo electoral había comenzado un rato antes a las siete de la tarde, cuando Matías Lammens (primer candidato a legislador por Unión por la Patria) salió a hablar con la prensa, en algunas escuelas de la Ciudad de Buenos Aires todavía se votaba. 

Se sentó frente a las cámaras en la primera de las tres carpas montadas sobre Avenida Corrientes, en la puerta del Complejo C en Chacarita, búnker oficialista. En ese momento dijo que aún no había datos oficiales. 

Paciencia. Cada uno que se sentó frente al mismo micrófono lo repitió: paciencia y prudencia. Media hora después Daniel Scioli pidió además fe y confianza. 

Cada media hora fueron realizando declaraciones, las únicas a las que accedían los cientos de periodistas en la enorme carpa blanca sin posibilidad de compartir otro espacio con candidatos y candidatas. 

La tercera fue Cecilia Moreau, actual presidenta de la Cámara de Diputados, la primera massista en pronunciarse. Y otra vez: prudencia. Julián Domínguez anticipó luego que el escrutinio iba a ser lento. 

Para entonces eran más de las nueve de la noche, aún no había datos oficiales. Si se sabía que había votado el 69% del padrón, la participación más baja en una elección presidencial. En la calle no había militancia. Frente a un escenario vacío, solo unos bombos que decían Massa presidente y trompetas entonaban la marcha peronista sin público. No había ninguna agrupación política, ni banderas, ni remeras. 

Adentro, las caras eran de preocupación. Crecía el rumor: el batacazo lo había dado Javier Milei. Desde su búnker, Victoria Villaroel, candidata a vicepresidenta, exigía que informen los datos. A las diez y media llegaron los primeros: Milei era el más votado individualmente, y la Libertad Avanza la fuerza política con más votos (más del 30%).

Fue entonces que Sergio Massa, actual Ministro de Economía, el que sentenció un proyecto electoral: “Quedan 60 días para darla vuelta”.

En el escenario estaban entre otros Axel Kicillof (primero en provincia de Buenos Aires con el 36% de los votos), y Juan Grabois que hasta ese momento tenía búnker separado en el que se había construido un altar con imágenes del Papa, del Gauchito Gil, de Cristina Kirchner y le entregó a Massa una carpeta de tapas azules con su plan de gobierno.  

¿Qué es ser revolucionario?


En la esquina del Hotel Libertador hay una pantalla montada donde se pasa en loop la leyenda Milei 2023. Las banderas con la cara del candidato libertario están a $1000 y los pañuelos a $500. Los autos y taxis pasan y tocan la bocina festejando, también los colectivos, y el camión de la basura. 

Están eufóricos, la mayoría son varones, muchos muy jóvenes como Santiago de 16 años a quien hoy aplaudieron por votar por primera vez. Votó a Milei porque “son ideas nuevas que impactan en la juventud”. Muchos de sus compañeros también lo votaron. Cuenta que hace meses lo debate en el colegio. “Antes votar a Perón o a la izquierda era ser revolucionario, ahora es la libertad”, dice.

Un golpe de realidad a la política

Libertarios versión siglo 21, en la puerta del bunker de Milei. Foto Sebastián Smok.

Pide un cambio, que después explica que es poner freno a los partidos tradicionales y sus impuestos. Su papá Daniel lo acompaña, está afiliado a La Libertad Avanza, sobre todo, cuenta, porque no aguanta más la inflación ni la inseguridad. “La gente sabe lo mal que la está pasando, y por más relato que haya, no la convencés. No poder estar tranquilos está mal”. 

Inseguridad es una palabra que se repite, aunque nadie nombra a Morena, ni a Facundo, ni a tantos y tantas. Marcelo lo describe como “sentido común”: “Todo está mal y Milei es el único que dice cómo lo va a solucionar”, supone. Se convenció, cuenta, cuando lo escuchó en su banca de diputado. Sobre si es posible que haga todo lo que promete, responde que no de golpe, pero si en unos meses. 

Un golpe de realidad a la política

El candidato que definió a la justicia social como una «aberración». Foto Sebastián Smok.

Más tarde, la pantalla mostrará al candidato dando su encendido discurso dentro del búnker, agradeciendo a su hermana, a quien le dice “el jefe”, y a sus hijos de cuatro patas (sus perros), mientras suenan bombos, trompetas y fuegos artificiales. “Daremos fin al kirchnerismo y a la casta política”, promete, mentando sin mencionar a JxC. Cuando define a la casta como “parasitaria, chorra e inútil“, la gente estalla. 

Luz tiene 21 años, vive sola, aplaude y dice que es el único que le da esperanza. Milei habla, y define como “atrocidad” el hecho de pensar que cuando hay una necesidad nace un derecho.

Y como “aberración” a la justicia social. 

Un hombre de 58 años que prefiere no dar su nombre lo define como ”la única solución para que este país pueda dejar atrás todo lo que está sufriendo” porque es el único que ofrece “equidad”. ¿A qué se refiere con equidad? “A la unión” dice. 

Mientras tanto se canta “la casta tiene miedo”. Acto seguido: “un minuto de silencio… para Larreta que está muerto” (más tarde le dedicaran insultos sin metáforas). Después: “Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es radical”. Para terminar: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. 

Ya está en el aire girando la moneda: la próxima etapa de esta historia será el 22 de octubre, mientras todo está por verse.

  

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




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El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




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Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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