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La economía podrida

Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.dream.press que describe problemas y dilemas para debatir el presente.

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Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.dream.press que describe problemas y dilemas para debatir el presente.

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Dr. Walter A. Pengue Profesor de Economía Ecológica (UNGS-UBA)


La economía “minera” continúa su camino de más de una década en la Argentina y lo mismo sigueen todos los países de América Latina. Es una economía de extracción, marrón. Es una economía podrida.
Hasta hace muy pocos años, las sociedades y sus clases políticas impulsaron un sistema de crecimiento económico que no se detuvo a mirar el resultado de sus impactos sociales, ambientales, ecológicos y biológicos.
En los últimos años, a pesar de la enorme información científica, de las presiones sociales y del conocimiento disponible por los decisores de políticas nacionales y globales, el eje que prima por encima de cualquier otra cuestión, es el económico, o mejor dicho, el del simple crecimiento económico, la acumulación y la subvaluación de cualquier tipo de daño, sea este ambiental o social. Y luego la discusión de la renta, incluida la ambiental, obtenida por la transformación de estos bienes. El discurso arcaico es el que prima: los gobiernos progresistas y una aparente distribución algo más equitativa de esta renta, los gobiernos conservadores, el de la estabilidad macroeconómica, una aparente distribución más justa y la equidad supuesta dada por el mercado…
Es realmente tremendamente preocupante que a pesar de observar, y no sólo ya leer información científica previsora, el hombre no sólo se convierte en lobo del hombre, sino que sigue siendo el peor lobo para la naturaleza y de sus recursos. Y esto es especialmente preocupante cuando estos recursos son la base de sustentación de la propia nave económica.
No basta con pensar para el gobierno de turno, que para mejorar la condición social, es necesario producir por transformación la naturaleza que le llega a sus manos. O agregar algún valor menor a la misma, cuando en el mundo “se mata” por cada punto de valor agregado en una economía. Es por un lado una falacia y por otro lado un error estratégico que ya las sociedades vienen pagando cuando apoyan su desarrollo en la mera disposición y explotación de sus recursos naturales.
Las tasas de transformación de naturaleza, superan a las tasas de reposición y de reemplazo tecnológico, lo que significa que por ahora y por un buen tiempo, la economía marrón seguirá degradando naturaleza, aunque en pequeña escala, se realicen mejoras tecnológicas por eficiencia ambiental y se piense que somos “más ecológicos” o que hacemos “agroindustria con sustentabilidad”. Pero en la gran escala, el gran costo es para la naturaleza.
Tampoco es demasiado claro el papel de la tecnología en generar megamáquinas que transforman de manera gigantesca al capital ambiental. Los casos de la agricultura industrial y de la minería, son dos puntos extremos de un impactante proceso de cambio de uso del suelo, en las escalas global, regional y nacional.

Ojos que no ven, ¡pero esto se cuenta…!

Este metabolismo social y la colonización humana sobre el planeta y todos sus recursos (Pengue 2009, 2013) parece ser irrefrenable. Por ese motivo, es importante comprender, más que los análisis de flujos monetarios de una economía entender que sucede con sus flujos físicos y con los cuellos de botella que se presentan o presentarán en ese contexto. Y además ponderar el valor de la biodiversidad y de los intangibles y servicios ambientales, que en muchos casos, superan ampliamente las arcas monetarias de cualquier gobierno.
En general en todos los continentes se produjo un aumento en el consumo de materiales, tanto en valores absolutos como per cápita. América Latina aumentó su demanda de materiales entre 1980 y el año 2008 de 12,7 a 15,6 toneladas por persona y un consumo de 3.100 millones de toneladas a 6.000 millones de toneladas para el mismo periodo por año.
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En el mismo período, la economía china pasó de 4.700 millones de toneladas de materiales a 21.100 millones de toneladas, con un aumento del consumo per cápita de 4,1 a 13,8 toneladas. La India tuvo un proceso de crecimiento con una demanda algo menor, pasando de 2.500 millones de toneladas a 4.000 millones, con un aumento de la cápita de 2,5 Ton. a 4 Ton. Más estables, se mostraron las economías norteamericana de 8.000 a 9.300 millones de toneladas, pasando de 31,7 ton a 27,5 ton. En Europa, el consumo de materiales pasó de 8.000 millones de toneladas en 1980 a 9.300 millones de toneladas en 2008. El promedio per cápita pasó de 31,7 ton. a 27,5 ton. En estas economías como así también en la economía japonesa, la búsqueda de ajustes a través del reciclado y le eficiencia tecnológica en el uso de materiales ha tenido algún impacto. No así sobre las pautas de consumo.
No obstante, los sectores que más impactan sobre la extracción de recursos naturales, son entre otros, la agricultura y la pesca (PNUMA 2010) y también en los últimos tiempos, la megaminería, por su carácter y transformación de recursos y paisajes. La agricultura es responsable de más del 50% del uso de las tierras y de más del 70% del uso del agua, a nivel mundial. La agricultura y la pesca también son responsables de casi toda la extracción de recursos bióticos naturales – se calcula que en la actualidad se usa el 35% de la producción primaria neta de materiales bióticos del planeta en procesos económicos.
Mientras que los materiales bióticos se podrían producir de forma sostenible, la extracción de los recursos pesqueros ha provocado el desplome de las reservas de pescado en varias zonas pesqueras. Otro tanto sucede con algunas especies de árboles, especialmente con algunas especies de maderas nobles de crecimiento lento. El establecimiento de prioridades en la escasez de recursos abióticos es una cuestión complicada. La seguridad del suministro de los portadores de energía fósiles (sobre todo, el petróleo) y de algunos metales puede plantear un problema en el futuro, lo que nuevamente resalta la importancia de los sistemas energéticos, tanto de energías fósiles como así también de renovables que pueden encontrar su cuello de botella en los materiales necesarios para su diseño.
En el caso de la Argentina, entre 1970 y 2009 la extracción de materiales pasó de 386 millones a 660 millones de toneladas, con una tasa de crecimiento superior a la de la población del país. Esto significa que el aumento en la extracción de materiales no está impulsada por el consumo doméstico (interno en sí mismo) pero si, y fundamentalmente, por la exportación de commodities (agricultura, forestal, ganadería, energía y minería) (Walter y otros). Comparando con otros países exportadores de la región, Argentina tiene la mayor extracción de materiales per cápita, 16.46 ton/cap. Colombia tiene un extracción per cápita promedio de 8.3 ton/cap. (Vallejo et al. 2011) y Ecuador de 7.4 ton/cap. (Vallejo, 2010).
La biomasa representa el 70% del flujo material, y se compone en un 71% por las pasturas y alimentos para el ganado, en un 2% por pesca y extracción maderera y en un 27% por cultivos.
Entre 1997 y 2009, la extracción de cultivos pasó de 50 millones de toneladas a 137 millones, siendo la soja el cultivo que más creció, saltando de 26,000 toneladas a más de 30.9 Millones en el mismo período. El área cultivada con soja también se vio disparada, pasando de 38,000 Ha en 1970 a 20.100.000 has en el 2015, lo que representa más de la mitad de la tierra cultivada. En 2014 la superficie total sembrada con cultivos fue de 39 millones de hectáreas. La soja ha desplazado otros cultivos de consumo doméstico como cereales, tubérculos, hortícolas y frutícolas.
También ha habido una reducción de las áreas de pastoreo para ganado, así como la práctica de la rotación de cultivos, concentrándose la producción ganadera en las pampas particularmente, en feedlots (ganado estabulado) y exportándose hacia otras ecorregiones como el Chaco, en un nuevo proceso de ganaderización.
Hasta el año 2012, los precios internacionales (Gráfico siguiente) de las materias primas, redireccionaron y orientaron las formas de producción de materiales brutos, en las economías emergentes, en especial en América Latina. Chile, Bolivia, Brasil, Venezuela, Argentina, se vieron beneficiados con ello, y en algunos casos como esta última, aplicaron impuestos (retenciones) a las exportaciones de estos bienes, que luego mal utilizaron y mal invirtieron en lugar de proteger, administrar y orientar producciones estables en los tiempos de vacas flacas. La economía, y en especial la que depende de materias primas, es cíclica y muy volátil también frente al cambio tecnológico, para bien o para mal. A partir de allí, y especialmente desde 2015, una caída en los precios de los principales commodities (soja, petróleo, metales, minerales), están poniendo en jaque a las economías commodities-dependientes.
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Retenciones Ambientales y Política Ambiental: la política de no
hacer política…

Hace más de una década explicábamos los beneficios y el derecho soberano que tiene una Nación a hacer uso de sus recursos naturales y gestionarlos de una manera sustentable.
La propuesta de contar con retenciones ambientales, en especial, aplicados “no con la mirada de la producción”, sino con la evaluación de los costos directos e indirectos del uso de un recurso natural, en especial el suelo, es prácticamente una obligación para una nación agropecuaria, que piensa continuar aprovechando sus recursos naturales, en especial, tierras y suelo, de una manera más o menos estable.
La retención ambiental, no es un castigo a la producción, cuando la primera está adecuadamente calculada. Y además es utilizada para gestionar el recurso involucrado en su mejor performance y sus flujos monetarios aprovechados para resarcir daños menores y prevenir otros mayores. También para contar con un fondo fiduciario frente a los seguros, daños ambientales por venir. La lista de impactos es demasiado larga e incontrastable con la realidad en todas las actividades extractivas (agricultura, petróleo, gas, minería, pesca). Y no ser pensadas como un castigo histérico a una forma de producción, para castigar a sus productores. Incluso así, pudo haberse claramente separado entre grandes, medianos y chicos, evitándose a la nación tantos costos y sinsabores.
La retención ambiental, es un instrumento de política ambiental, que bien utilizado, podría ser reconocido por la mayoría de los productores, las empresas genuinas de la industria, todos los actores sociales y el gobierno de turno, como un elemento importante que ayude a sostener una producción sustentable, en aquellos territorios donde esto es viable, ordenar en aquellos donde no es legítimo hacerlo de una determinado manera y hacerse prohibitivo en aquellas ecorregiones donde es realmente inviable la producción sin destruir la base de recursos. Un ejemplo claro, responde a la enorme irresponsabilidad de permitir, aprovechando simplemente buenos precios internacionales y tierras baratas y gentes pauperizadas, la brutal expansión de la soja en el norte argentino. No fueron emprendedores, gobiernos y particulares quienes incursionaron y “abrieron fronteras”, sino temerarios, que ahora también fueron los primeros en abandonar el barco productivo del norte, a su suerte. O convertirse nuevamente en otra producción marginal, con mayores costos ambientales.
Las retenciones son la contracara de los subsidios que ahora mismo vienen pidiendo quienes más que frontera agropecuaria, abrieron heridas en cada hectárea deforestada del norte argentino. Solo una política ambiental y agropecuaria irresponsable puede pretender sostener con subsidios lo que la naturaleza ya ha negado y que la economía global solo sostuvo por algunos pocos años. La reflexión: la tendencia histórica del valor de las materias primas es hacia la baja…
Cuando se tomó la decisión inconsulta constitucionalmente de quitar las retenciones, en rigor se debió haber avanzado en una legislación nacional sobre retenciones ambientales, que permitieran por un lado, regular el uso sustentable de los recursos, más allá de la cháchara de empresas privadas, semilleras, de fertilizantes, mineras sobre sus prácticas sustentables y del propio gobierno “amigable ahora con el medio ambiente”. Por supuesto que los operadores políticos que defienden y trabajan para un sector concentrado de la agricultura, sus Comisiones y actores, promueven lo contrario. Pero siempre está la oportunidad de cambiar y mejorar. El resultado es claro, una concentración de beneficios en cierto sector privado, un aumento de la presión sobre el recurso en cuestión y una presión aún mayor sobre el esfuerzo extractivo, minero, de pesca, que ponga en riesgo el uso del mismo. Es de libro el resultado, sólo basta con leerlos…
Los economistas ecológicos hemos bregado incansablemente por ayudar humildemente a pensar de otra manera en nuestra sociedad, en su totalidad y también científica.
Son increíbles los avances que se han logrado en la academia y en los grandes centros de pensamiento y producción científica en esta línea. Los grandes foros internacionales, por ejemplo en Naciones Unidas, también se abrieron en parte a estas nuevas ideas (RP UNEP, IPBES, TEEB, FAO y otros). No obstante, poco hemos logrado aún atravesar en la formación de nuestros políticos locales e internacionales, los economistas, los abogados y tantas otras disciplinas a las que cuesta mucho (simplemente por la formación disciplinar recibida) aún incursionar en la naturaleza multidisciplinar de la cuestión ambiental. Y allí subyace el principal error, el de la mirada de un único criterio, donde lamentablemente aún el económico, prima por encima de todos los demás. Y así nos va y nos seguirá yendo…, con un mundo y un país, cada día más finito. Hace unos años, un destacado economista ecológico, de Chile y de la CEPAL, decía algo así: “Cada día, tenemos menos árboles, menos agua, menos montañas…, será que cada día que pasa, somos menos país…”. Jorge Morello, su entrañable amigo de este lado de la cordillera, diría seguramente lo mismo…
Entonces, ¿cómo quitar retenciones y proponer un camino de producción sustentable?. Una falacia, por un lado, cuando se aplicaron en los gobiernos progresistas, se lo hizo con un mero sentido recaudatorio y cuando se las quita ahora, se lo hace con el afán de fomentar un aumento de la producción sin límites ni restricciones y con evidentes costos ambientales y sociales.
La pérdida y en realidad el objetivo de una retención ambiental, no se puede reemplazar con la recuperación vía por ejemplo, el impuesto a las ganancias. Con la primera, bien utilizadas, comprendidos sus objetivos y orientadas a la gestión sustentable de un recurso es posible ordenar el uso indebido o expoliativo del mismo. Con la segunda, a mayor transformación del recurso, mayor explotación del mismo, mayor acumulación de impuestos vía ganancias. Es claro que la política no está orientada hacia la práctica sustentable del recurso.
En la Argentina, la agricultura, la minería y la pesca, las tres definidas sobre recursos naturales renovables y no renovables, necesitan no solo incrementar la producción sino comprender procesos ecosistémicos, flujos de materiales, ciclos biogeoquímicos, estabilidad bioecológica para sostener en el tiempo justamente a la base de los recursos de un país con abolengo de agricultura y ganadería sustentable. Y productor de alimentos. Agricultura y Alimentos. Esa debería ser la clave. Como lo es en la mayoría de los países de base agrícola, productores y exportadores y vinculados también a los recursos naturales y los alimentos. Aquí pareciera que el andarivel pasaría más por la promoción de la agroindustria, vinculada a la industria de las semillas, la biotecnología, los grupos corporativos, que son los que vienen en realidad pregonando estos nuevos nombres de moda más vinculados al mercadeo que a la seriedad que incumbe a la seguridad y soberanía alimentaria. Un país “pionero” la Argentina…!, ninguno de los otrospaíses de enorme base agropecuaria (EE.UU., Canadá, Francia, Australia, Canadá, etc…), crearon un ministerio preponderante por encima del de su Agricultura!…
Liberar de retenciones a la producción de materias primas, responde a un claro sentido de, a falta de nuevas propuestas, impulsar lo de siempre, exportación de commodities. Frente a la caída de precios, y por otro lado, aumento de los costos de producción, no sería llamativo pensar que incluso algunas actividades productivas, soliciten aún más subsidios para seguir funcionando. Subsidiar la producción de recursos no renovables (petróleo, gas, minería) es una práctica insustentable que en lugar de fomentar nuevos empleos, sostiene equivocadamente a industrias contaminantes sin futuros. Mientras el mundo piensa y trabaja fuertemente en el reciclado de materiales y convierte sus ejes de pensamiento y sus nuevas mineras son las “ciudades” (de donde reciclan y extraen materiales), la Argentina sigue siendo la última frontera de transformación de minerales básicos, y quita las retenciones (mal aplicadas, pero pasibles de reorientarse), a las mineras multinacionales más contaminantes. Es importante y parte de la sociedad moderna el uso de minerales y metales. Lo es también contar con toda la información posible sobre minería de baja intensidad, para quienes deciden políticas. Naciones Unidas ha publicado varios documentos y colabora en proyectos que coadyuvan a disminuir, y no aumentar estos impactos. Pero ya no hay una única forma de producirlos o de reobtenerlos y ahí está la verdadera cuestión, entre países avanzados más cercanos al mundo desarrollado o economías extractivas al estilo más degradante del tercer mundo.
La retención ambiental es definitivamente un instrumento de política ambiental y de gestión sustentable del territorio. Mientras, como decía nuestro padre de la conservación de suelos en la Argentina, el Ing. Molina, “Argentina, se escribe con “A” de alfalfa…”, y se promovía un proceso de refinación de campos y rotaciones agrícola ganaderas que duraron más de cien años, hoy parece que la “A”, se quitó del abecedario agrónómico para ser ocupado solo por la soja y el maíz. Las retenciones ambientales y su utilización pueden o pudieron haber ayudado a reordenar estos factores cruciales de rotaciones agrícola ganaderas, reorientando lo que por coyuntura, el productor agropecuario no quiere hacer, volver a las pasturas o aprovechar los pastizales, pocos que quedan, naturales. La rotación hacia pasturas, además de mejorar el perfil, permite una mejor infiltración del agua, optimizar la estructura y porosidad, bajar la napa freática (hoy tan complicada con la soja), en definitiva, un conjunto de servicios agroambientales, de enorme valor productivo y ambiental.
Mientras la misma China, está en un proceso de pensar su futuro mineral y energético (carbón), un poco más alejando de la economía minera, con un costo social de más de 1.500.000 de puestos de trabajoy inversión para su redireccionamiento de más de 15.000.000.000 de euros, que orientarán hacia empleos verdes, según informa el propio presidente chino, la Argentina, sigue focalizada a fortalecer una economía extractiva, carbonizándose aún más en lugar de lo contrario. Le guste o no a un gobierno, la única manera viable de funcionar en el mediano plazo, será descarbonizar a su sistema económico y ello se logra explícitamente cambiando drásticamente su matriz energética: cambios en la producción, en la base de recursos energéticos, transformación de las fuentes de energía y abandono directamente de las no renovables, logística de transporte, de ciudades, de la industria. Cambios rotundos y no medidas paliativas. Nuevamente el uso de retenciones y subsidios, son junto con otros instrumentos de regulación ambiental, imprescindibles de ser pensados y aplicados. Tampoco bastará con consumir menos de lo malo disponible.
Para ello es vital, disminuir el consumo, destruir el consumismo y cambiar de hábitos. No promover “dos acondicionadores” por cabeza sino aire en las cabezas…Nuevas formas de pensar el mundo y del hacer. Una nueva mirada y de hecho un nuevo enfoque. Una mirada basada en una sociedad democrática respetuoso de ese entorno. Y ello se logra directamente con una cosa: Educación Ambiental.
Es llamativo que a la luz de la poco evaluada decisión de la quita de retenciones al campo,a la minería y la incomprensión de su papel ordenador en el ambiente, la sociedad y la economía. Más incomprensible lo es hoy, a pesar de contar ahora con ministerios de ambiente, agroindustria, energía y minería, ninguno de estos organismos haya dicho, informado, investigado nada sobre los efectos, directos, indirectos, de corto y largo plazo y menos aún, de una mirada algo más profunda vinculada a la sustentabilidad que debería tener una sociedad que apuntara a un proceso de mayor vinculación con el entorno que le da de comer y la sostiene: su naturaleza. En política verde, la Argentina está verde y los verdes no aparecen…
No basta con pregonar la importancia que tiene la naturaleza o que seremos cuidadores de la misma, sino sostener con la seriedad de los números, el análisis físico de la sociedad y la economía, y en especial, la estabilidad ecosistémica de las distintas ecorregiones del país que hoy en día siguen al menos aún hoy en día, frente a un nuevo conjunto de riesgos.
El ejemplo de la quita de retenciones ambientales, en un país desordenado en el uso de sus recursos naturales es sólo un ejemplo, de la falta de políticas ambientales activas. De políticas que de igual a igual, rediscutan el sentido y orientación de todo el proceso económico. Y no de una mirada paliativa de la economía. Hacer ecología hoy, no es promover el reciclado de papeles o el trazado de una ciclovía. Hacer ecología hoy, es discutir de igual a igual o aún más, con los dueños de los factores de producción y plantear un nuevo camino. El camino alternativo de la transición socioecológica, donde simplemente lo dañino, lo degradante, aunque produzca dinero, ya no es posible hacerlo. Pero el problema no se resolverá con la misma mirada, la formación y el objetivo político ambiental de corto plazo. Pensar la Argentina, es pensar el ambiente y su futuro. Así lo demanda su ley magna, aunque la mayoría esté mirando para otro lado.
Continuamos así, una nueva década de economía de rapiña. Una economía marrón con altos costos ambientales, claramente crecientes. Y una economía podrida que sólo podrá seguir funcionando, cuando como antes y actualmente, se sigan sublimando las externalidades a los precios del mercado. ¿Quién dirá que no, cuando el precio del mercado ordena a la economía?, ¿Quién, será escuchado ahora en la nueva mesa de discusión de políticas nacionales?, ¿Primará el llamado sentido común?, o simplemente se escuchará, algún día, el de la mejor ciencia ambiental, esto es, el de la comprensión de la complejidad en su cabal sentido….
Dr. Walter A. Pengue
www.walterpengue.com
Profesor de Economía Ecológica (UNGS-UBA)
Buenos Aires, Marzo 2016.
Nota:
Para profundizar en los temas vinculados a retenciones ambientales, metabolismo
social, intangibles ambientales, política ambiental, se sugiere leer los artículos de
Pengue, W., de acceso libre, publicados en la Revista FRONTERAS, del
GEPAMA, FADU, UBA, disponibles en www.gepama.com.ar

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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