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La economía podrida

Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.dream.press que describe problemas y dilemas para debatir el presente.

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Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.org que describe problemas y dilemas para debatir el presente.

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La economía podrida

Dr. Walter A. Pengue Profesor de Economía Ecológica (UNGS-UBA)


La economía “minera” continúa su camino de más de una década en la Argentina y lo mismo sigueen todos los países de América Latina. Es una economía de extracción, marrón. Es una economía podrida.
Hasta hace muy pocos años, las sociedades y sus clases políticas impulsaron un sistema de crecimiento económico que no se detuvo a mirar el resultado de sus impactos sociales, ambientales, ecológicos y biológicos.
En los últimos años, a pesar de la enorme información científica, de las presiones sociales y del conocimiento disponible por los decisores de políticas nacionales y globales, el eje que prima por encima de cualquier otra cuestión, es el económico, o mejor dicho, el del simple crecimiento económico, la acumulación y la subvaluación de cualquier tipo de daño, sea este ambiental o social. Y luego la discusión de la renta, incluida la ambiental, obtenida por la transformación de estos bienes. El discurso arcaico es el que prima: los gobiernos progresistas y una aparente distribución algo más equitativa de esta renta, los gobiernos conservadores, el de la estabilidad macroeconómica, una aparente distribución más justa y la equidad supuesta dada por el mercado…
Es realmente tremendamente preocupante que a pesar de observar, y no sólo ya leer información científica previsora, el hombre no sólo se convierte en lobo del hombre, sino que sigue siendo el peor lobo para la naturaleza y de sus recursos. Y esto es especialmente preocupante cuando estos recursos son la base de sustentación de la propia nave económica.
No basta con pensar para el gobierno de turno, que para mejorar la condición social, es necesario producir por transformación la naturaleza que le llega a sus manos. O agregar algún valor menor a la misma, cuando en el mundo “se mata” por cada punto de valor agregado en una economía. Es por un lado una falacia y por otro lado un error estratégico que ya las sociedades vienen pagando cuando apoyan su desarrollo en la mera disposición y explotación de sus recursos naturales.
Las tasas de transformación de naturaleza, superan a las tasas de reposición y de reemplazo tecnológico, lo que significa que por ahora y por un buen tiempo, la economía marrón seguirá degradando naturaleza, aunque en pequeña escala, se realicen mejoras tecnológicas por eficiencia ambiental y se piense que somos “más ecológicos” o que hacemos “agroindustria con sustentabilidad”. Pero en la gran escala, el gran costo es para la naturaleza.
Tampoco es demasiado claro el papel de la tecnología en generar megamáquinas que transforman de manera gigantesca al capital ambiental. Los casos de la agricultura industrial y de la minería, son dos puntos extremos de un impactante proceso de cambio de uso del suelo, en las escalas global, regional y nacional.

Ojos que no ven, ¡pero esto se cuenta…!

Este metabolismo social y la colonización humana sobre el planeta y todos sus recursos (Pengue 2009, 2013) parece ser irrefrenable. Por ese motivo, es importante comprender, más que los análisis de flujos monetarios de una economía entender que sucede con sus flujos físicos y con los cuellos de botella que se presentan o presentarán en ese contexto. Y además ponderar el valor de la biodiversidad y de los intangibles y servicios ambientales, que en muchos casos, superan ampliamente las arcas monetarias de cualquier gobierno.
En general en todos los continentes se produjo un aumento en el consumo de materiales, tanto en valores absolutos como per cápita. América Latina aumentó su demanda de materiales entre 1980 y el año 2008 de 12,7 a 15,6 toneladas por persona y un consumo de 3.100 millones de toneladas a 6.000 millones de toneladas para el mismo periodo por año.
La economía podrida
En el mismo período, la economía china pasó de 4.700 millones de toneladas de materiales a 21.100 millones de toneladas, con un aumento del consumo per cápita de 4,1 a 13,8 toneladas. La India tuvo un proceso de crecimiento con una demanda algo menor, pasando de 2.500 millones de toneladas a 4.000 millones, con un aumento de la cápita de 2,5 Ton. a 4 Ton. Más estables, se mostraron las economías norteamericana de 8.000 a 9.300 millones de toneladas, pasando de 31,7 ton a 27,5 ton. En Europa, el consumo de materiales pasó de 8.000 millones de toneladas en 1980 a 9.300 millones de toneladas en 2008. El promedio per cápita pasó de 31,7 ton. a 27,5 ton. En estas economías como así también en la economía japonesa, la búsqueda de ajustes a través del reciclado y le eficiencia tecnológica en el uso de materiales ha tenido algún impacto. No así sobre las pautas de consumo.
No obstante, los sectores que más impactan sobre la extracción de recursos naturales, son entre otros, la agricultura y la pesca (PNUMA 2010) y también en los últimos tiempos, la megaminería, por su carácter y transformación de recursos y paisajes. La agricultura es responsable de más del 50% del uso de las tierras y de más del 70% del uso del agua, a nivel mundial. La agricultura y la pesca también son responsables de casi toda la extracción de recursos bióticos naturales – se calcula que en la actualidad se usa el 35% de la producción primaria neta de materiales bióticos del planeta en procesos económicos.
Mientras que los materiales bióticos se podrían producir de forma sostenible, la extracción de los recursos pesqueros ha provocado el desplome de las reservas de pescado en varias zonas pesqueras. Otro tanto sucede con algunas especies de árboles, especialmente con algunas especies de maderas nobles de crecimiento lento. El establecimiento de prioridades en la escasez de recursos abióticos es una cuestión complicada. La seguridad del suministro de los portadores de energía fósiles (sobre todo, el petróleo) y de algunos metales puede plantear un problema en el futuro, lo que nuevamente resalta la importancia de los sistemas energéticos, tanto de energías fósiles como así también de renovables que pueden encontrar su cuello de botella en los materiales necesarios para su diseño.
En el caso de la Argentina, entre 1970 y 2009 la extracción de materiales pasó de 386 millones a 660 millones de toneladas, con una tasa de crecimiento superior a la de la población del país. Esto significa que el aumento en la extracción de materiales no está impulsada por el consumo doméstico (interno en sí mismo) pero si, y fundamentalmente, por la exportación de commodities (agricultura, forestal, ganadería, energía y minería) (Walter y otros). Comparando con otros países exportadores de la región, Argentina tiene la mayor extracción de materiales per cápita, 16.46 ton/cap. Colombia tiene un extracción per cápita promedio de 8.3 ton/cap. (Vallejo et al. 2011) y Ecuador de 7.4 ton/cap. (Vallejo, 2010).
La biomasa representa el 70% del flujo material, y se compone en un 71% por las pasturas y alimentos para el ganado, en un 2% por pesca y extracción maderera y en un 27% por cultivos.
Entre 1997 y 2009, la extracción de cultivos pasó de 50 millones de toneladas a 137 millones, siendo la soja el cultivo que más creció, saltando de 26,000 toneladas a más de 30.9 Millones en el mismo período. El área cultivada con soja también se vio disparada, pasando de 38,000 Ha en 1970 a 20.100.000 has en el 2015, lo que representa más de la mitad de la tierra cultivada. En 2014 la superficie total sembrada con cultivos fue de 39 millones de hectáreas. La soja ha desplazado otros cultivos de consumo doméstico como cereales, tubérculos, hortícolas y frutícolas.
También ha habido una reducción de las áreas de pastoreo para ganado, así como la práctica de la rotación de cultivos, concentrándose la producción ganadera en las pampas particularmente, en feedlots (ganado estabulado) y exportándose hacia otras ecorregiones como el Chaco, en un nuevo proceso de ganaderización.
Hasta el año 2012, los precios internacionales (Gráfico siguiente) de las materias primas, redireccionaron y orientaron las formas de producción de materiales brutos, en las economías emergentes, en especial en América Latina. Chile, Bolivia, Brasil, Venezuela, Argentina, se vieron beneficiados con ello, y en algunos casos como esta última, aplicaron impuestos (retenciones) a las exportaciones de estos bienes, que luego mal utilizaron y mal invirtieron en lugar de proteger, administrar y orientar producciones estables en los tiempos de vacas flacas. La economía, y en especial la que depende de materias primas, es cíclica y muy volátil también frente al cambio tecnológico, para bien o para mal. A partir de allí, y especialmente desde 2015, una caída en los precios de los principales commodities (soja, petróleo, metales, minerales), están poniendo en jaque a las economías commodities-dependientes.
La economía podrida

Retenciones Ambientales y Política Ambiental: la política de no
hacer política…

Hace más de una década explicábamos los beneficios y el derecho soberano que tiene una Nación a hacer uso de sus recursos naturales y gestionarlos de una manera sustentable.
La propuesta de contar con retenciones ambientales, en especial, aplicados “no con la mirada de la producción”, sino con la evaluación de los costos directos e indirectos del uso de un recurso natural, en especial el suelo, es prácticamente una obligación para una nación agropecuaria, que piensa continuar aprovechando sus recursos naturales, en especial, tierras y suelo, de una manera más o menos estable.
La retención ambiental, no es un castigo a la producción, cuando la primera está adecuadamente calculada. Y además es utilizada para gestionar el recurso involucrado en su mejor performance y sus flujos monetarios aprovechados para resarcir daños menores y prevenir otros mayores. También para contar con un fondo fiduciario frente a los seguros, daños ambientales por venir. La lista de impactos es demasiado larga e incontrastable con la realidad en todas las actividades extractivas (agricultura, petróleo, gas, minería, pesca). Y no ser pensadas como un castigo histérico a una forma de producción, para castigar a sus productores. Incluso así, pudo haberse claramente separado entre grandes, medianos y chicos, evitándose a la nación tantos costos y sinsabores.
La retención ambiental, es un instrumento de política ambiental, que bien utilizado, podría ser reconocido por la mayoría de los productores, las empresas genuinas de la industria, todos los actores sociales y el gobierno de turno, como un elemento importante que ayude a sostener una producción sustentable, en aquellos territorios donde esto es viable, ordenar en aquellos donde no es legítimo hacerlo de una determinado manera y hacerse prohibitivo en aquellas ecorregiones donde es realmente inviable la producción sin destruir la base de recursos. Un ejemplo claro, responde a la enorme irresponsabilidad de permitir, aprovechando simplemente buenos precios internacionales y tierras baratas y gentes pauperizadas, la brutal expansión de la soja en el norte argentino. No fueron emprendedores, gobiernos y particulares quienes incursionaron y “abrieron fronteras”, sino temerarios, que ahora también fueron los primeros en abandonar el barco productivo del norte, a su suerte. O convertirse nuevamente en otra producción marginal, con mayores costos ambientales.
Las retenciones son la contracara de los subsidios que ahora mismo vienen pidiendo quienes más que frontera agropecuaria, abrieron heridas en cada hectárea deforestada del norte argentino. Solo una política ambiental y agropecuaria irresponsable puede pretender sostener con subsidios lo que la naturaleza ya ha negado y que la economía global solo sostuvo por algunos pocos años. La reflexión: la tendencia histórica del valor de las materias primas es hacia la baja…
Cuando se tomó la decisión inconsulta constitucionalmente de quitar las retenciones, en rigor se debió haber avanzado en una legislación nacional sobre retenciones ambientales, que permitieran por un lado, regular el uso sustentable de los recursos, más allá de la cháchara de empresas privadas, semilleras, de fertilizantes, mineras sobre sus prácticas sustentables y del propio gobierno “amigable ahora con el medio ambiente”. Por supuesto que los operadores políticos que defienden y trabajan para un sector concentrado de la agricultura, sus Comisiones y actores, promueven lo contrario. Pero siempre está la oportunidad de cambiar y mejorar. El resultado es claro, una concentración de beneficios en cierto sector privado, un aumento de la presión sobre el recurso en cuestión y una presión aún mayor sobre el esfuerzo extractivo, minero, de pesca, que ponga en riesgo el uso del mismo. Es de libro el resultado, sólo basta con leerlos…
Los economistas ecológicos hemos bregado incansablemente por ayudar humildemente a pensar de otra manera en nuestra sociedad, en su totalidad y también científica.
Son increíbles los avances que se han logrado en la academia y en los grandes centros de pensamiento y producción científica en esta línea. Los grandes foros internacionales, por ejemplo en Naciones Unidas, también se abrieron en parte a estas nuevas ideas (RP UNEP, IPBES, TEEB, FAO y otros). No obstante, poco hemos logrado aún atravesar en la formación de nuestros políticos locales e internacionales, los economistas, los abogados y tantas otras disciplinas a las que cuesta mucho (simplemente por la formación disciplinar recibida) aún incursionar en la naturaleza multidisciplinar de la cuestión ambiental. Y allí subyace el principal error, el de la mirada de un único criterio, donde lamentablemente aún el económico, prima por encima de todos los demás. Y así nos va y nos seguirá yendo…, con un mundo y un país, cada día más finito. Hace unos años, un destacado economista ecológico, de Chile y de la CEPAL, decía algo así: “Cada día, tenemos menos árboles, menos agua, menos montañas…, será que cada día que pasa, somos menos país…”. Jorge Morello, su entrañable amigo de este lado de la cordillera, diría seguramente lo mismo…
Entonces, ¿cómo quitar retenciones y proponer un camino de producción sustentable?. Una falacia, por un lado, cuando se aplicaron en los gobiernos progresistas, se lo hizo con un mero sentido recaudatorio y cuando se las quita ahora, se lo hace con el afán de fomentar un aumento de la producción sin límites ni restricciones y con evidentes costos ambientales y sociales.
La pérdida y en realidad el objetivo de una retención ambiental, no se puede reemplazar con la recuperación vía por ejemplo, el impuesto a las ganancias. Con la primera, bien utilizadas, comprendidos sus objetivos y orientadas a la gestión sustentable de un recurso es posible ordenar el uso indebido o expoliativo del mismo. Con la segunda, a mayor transformación del recurso, mayor explotación del mismo, mayor acumulación de impuestos vía ganancias. Es claro que la política no está orientada hacia la práctica sustentable del recurso.
En la Argentina, la agricultura, la minería y la pesca, las tres definidas sobre recursos naturales renovables y no renovables, necesitan no solo incrementar la producción sino comprender procesos ecosistémicos, flujos de materiales, ciclos biogeoquímicos, estabilidad bioecológica para sostener en el tiempo justamente a la base de los recursos de un país con abolengo de agricultura y ganadería sustentable. Y productor de alimentos. Agricultura y Alimentos. Esa debería ser la clave. Como lo es en la mayoría de los países de base agrícola, productores y exportadores y vinculados también a los recursos naturales y los alimentos. Aquí pareciera que el andarivel pasaría más por la promoción de la agroindustria, vinculada a la industria de las semillas, la biotecnología, los grupos corporativos, que son los que vienen en realidad pregonando estos nuevos nombres de moda más vinculados al mercadeo que a la seriedad que incumbe a la seguridad y soberanía alimentaria. Un país “pionero” la Argentina…!, ninguno de los otrospaíses de enorme base agropecuaria (EE.UU., Canadá, Francia, Australia, Canadá, etc…), crearon un ministerio preponderante por encima del de su Agricultura!…
Liberar de retenciones a la producción de materias primas, responde a un claro sentido de, a falta de nuevas propuestas, impulsar lo de siempre, exportación de commodities. Frente a la caída de precios, y por otro lado, aumento de los costos de producción, no sería llamativo pensar que incluso algunas actividades productivas, soliciten aún más subsidios para seguir funcionando. Subsidiar la producción de recursos no renovables (petróleo, gas, minería) es una práctica insustentable que en lugar de fomentar nuevos empleos, sostiene equivocadamente a industrias contaminantes sin futuros. Mientras el mundo piensa y trabaja fuertemente en el reciclado de materiales y convierte sus ejes de pensamiento y sus nuevas mineras son las “ciudades” (de donde reciclan y extraen materiales), la Argentina sigue siendo la última frontera de transformación de minerales básicos, y quita las retenciones (mal aplicadas, pero pasibles de reorientarse), a las mineras multinacionales más contaminantes. Es importante y parte de la sociedad moderna el uso de minerales y metales. Lo es también contar con toda la información posible sobre minería de baja intensidad, para quienes deciden políticas. Naciones Unidas ha publicado varios documentos y colabora en proyectos que coadyuvan a disminuir, y no aumentar estos impactos. Pero ya no hay una única forma de producirlos o de reobtenerlos y ahí está la verdadera cuestión, entre países avanzados más cercanos al mundo desarrollado o economías extractivas al estilo más degradante del tercer mundo.
La retención ambiental es definitivamente un instrumento de política ambiental y de gestión sustentable del territorio. Mientras, como decía nuestro padre de la conservación de suelos en la Argentina, el Ing. Molina, “Argentina, se escribe con “A” de alfalfa…”, y se promovía un proceso de refinación de campos y rotaciones agrícola ganaderas que duraron más de cien años, hoy parece que la “A”, se quitó del abecedario agrónómico para ser ocupado solo por la soja y el maíz. Las retenciones ambientales y su utilización pueden o pudieron haber ayudado a reordenar estos factores cruciales de rotaciones agrícola ganaderas, reorientando lo que por coyuntura, el productor agropecuario no quiere hacer, volver a las pasturas o aprovechar los pastizales, pocos que quedan, naturales. La rotación hacia pasturas, además de mejorar el perfil, permite una mejor infiltración del agua, optimizar la estructura y porosidad, bajar la napa freática (hoy tan complicada con la soja), en definitiva, un conjunto de servicios agroambientales, de enorme valor productivo y ambiental.
Mientras la misma China, está en un proceso de pensar su futuro mineral y energético (carbón), un poco más alejando de la economía minera, con un costo social de más de 1.500.000 de puestos de trabajoy inversión para su redireccionamiento de más de 15.000.000.000 de euros, que orientarán hacia empleos verdes, según informa el propio presidente chino, la Argentina, sigue focalizada a fortalecer una economía extractiva, carbonizándose aún más en lugar de lo contrario. Le guste o no a un gobierno, la única manera viable de funcionar en el mediano plazo, será descarbonizar a su sistema económico y ello se logra explícitamente cambiando drásticamente su matriz energética: cambios en la producción, en la base de recursos energéticos, transformación de las fuentes de energía y abandono directamente de las no renovables, logística de transporte, de ciudades, de la industria. Cambios rotundos y no medidas paliativas. Nuevamente el uso de retenciones y subsidios, son junto con otros instrumentos de regulación ambiental, imprescindibles de ser pensados y aplicados. Tampoco bastará con consumir menos de lo malo disponible.
Para ello es vital, disminuir el consumo, destruir el consumismo y cambiar de hábitos. No promover “dos acondicionadores” por cabeza sino aire en las cabezas…Nuevas formas de pensar el mundo y del hacer. Una nueva mirada y de hecho un nuevo enfoque. Una mirada basada en una sociedad democrática respetuoso de ese entorno. Y ello se logra directamente con una cosa: Educación Ambiental.
Es llamativo que a la luz de la poco evaluada decisión de la quita de retenciones al campo,a la minería y la incomprensión de su papel ordenador en el ambiente, la sociedad y la economía. Más incomprensible lo es hoy, a pesar de contar ahora con ministerios de ambiente, agroindustria, energía y minería, ninguno de estos organismos haya dicho, informado, investigado nada sobre los efectos, directos, indirectos, de corto y largo plazo y menos aún, de una mirada algo más profunda vinculada a la sustentabilidad que debería tener una sociedad que apuntara a un proceso de mayor vinculación con el entorno que le da de comer y la sostiene: su naturaleza. En política verde, la Argentina está verde y los verdes no aparecen…
No basta con pregonar la importancia que tiene la naturaleza o que seremos cuidadores de la misma, sino sostener con la seriedad de los números, el análisis físico de la sociedad y la economía, y en especial, la estabilidad ecosistémica de las distintas ecorregiones del país que hoy en día siguen al menos aún hoy en día, frente a un nuevo conjunto de riesgos.
El ejemplo de la quita de retenciones ambientales, en un país desordenado en el uso de sus recursos naturales es sólo un ejemplo, de la falta de políticas ambientales activas. De políticas que de igual a igual, rediscutan el sentido y orientación de todo el proceso económico. Y no de una mirada paliativa de la economía. Hacer ecología hoy, no es promover el reciclado de papeles o el trazado de una ciclovía. Hacer ecología hoy, es discutir de igual a igual o aún más, con los dueños de los factores de producción y plantear un nuevo camino. El camino alternativo de la transición socioecológica, donde simplemente lo dañino, lo degradante, aunque produzca dinero, ya no es posible hacerlo. Pero el problema no se resolverá con la misma mirada, la formación y el objetivo político ambiental de corto plazo. Pensar la Argentina, es pensar el ambiente y su futuro. Así lo demanda su ley magna, aunque la mayoría esté mirando para otro lado.
Continuamos así, una nueva década de economía de rapiña. Una economía marrón con altos costos ambientales, claramente crecientes. Y una economía podrida que sólo podrá seguir funcionando, cuando como antes y actualmente, se sigan sublimando las externalidades a los precios del mercado. ¿Quién dirá que no, cuando el precio del mercado ordena a la economía?, ¿Quién, será escuchado ahora en la nueva mesa de discusión de políticas nacionales?, ¿Primará el llamado sentido común?, o simplemente se escuchará, algún día, el de la mejor ciencia ambiental, esto es, el de la comprensión de la complejidad en su cabal sentido….
Dr. Walter A. Pengue
www.walterpengue.com
Profesor de Economía Ecológica (UNGS-UBA)
Buenos Aires, Marzo 2016.
Nota:
Para profundizar en los temas vinculados a retenciones ambientales, metabolismo
social, intangibles ambientales, política ambiental, se sugiere leer los artículos de
Pengue, W., de acceso libre, publicados en la Revista FRONTERAS, del
GEPAMA, FADU, UBA, disponibles en www.gepama.com.ar

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“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

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La comunidad mapuche lof Paillako realizó una recuperación territorial en 2020, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en lo que históricamente fue hábitat mapuche tehuelche. Días después de iniciarse el fuego, Ignacio Torres apuntó como responsables a la comunidad y puntualmente a uno de sus integrantes, Cruz Cardenas, con pruebas inexistentes. El “mapuchómetro” y los incendios que vienen desde 2008. Las no respuestas del gobernador y del presidente interino del Parque. El comunicado de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, lo que dice la Constitución y la respuesta de toda una comunidad que cuenta cómo, desde su cosmovisión, la vida se vive de otra manera.

Por Francisco Pandolfi desde Esquel

Fotos Nicolás Palacios

desde Esquel

El jueves 25 de enero por la noche comenzó el incendio en el Parque Nacional Los Alerces que, dentro de su jurisdicción y fuera de sus límites ya en tierras provinciales, quemó alrededor de 8 mil hectáreas. Cinco días después del primer foco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó lo siguiente sobre las responsabilidades del fuego:

“Una vez controlado el incendio vamos a empezar con una investigación muy fuerte para quienes hacen esto desde hace muchos años en Chubut. Lo hacen para tomar tierras. Son delincuentes que tienen un negocio inmobiliario. El problema no son los pueblos originarios sino estos delincuentes que bajo falsas banderas toman tierras en Neuquén, en Río Negro, en Chubut y creo que es momento de ponerle un parate definitivo”.

“Hay que separar los pueblos originarios de los delincuentes que no están legalmente constituidos, como es el caso de la toma en el Parque Nacional Los Alerces, que no tiene nada que ver con los pueblos originarios. El delito es del exbrigadista Cruz Cardenas que se autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido. Quiero hacer esta diferenciación: en Chubut convivimos en total armonía con Pueblos Originarios, que es gente trabajadora y de bien y no tiene nada que ver con estos pseudo mapuches que se embanderan para cometer delitos, tomar tierras, amedrentar a los vecinos, incendiar campos y zonas privadas”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

Apuntados por el gobernador

Al escuchar estas declaraciones en Radio Rivadavia –luego replicadas por una tropa de medios de comunicación– se podría presumir que absolutamente todas las pruebas existentes en la causa judicial por el incendio, que lo lleva el Tribunal Federal de Esquel, condenan como autor a Cruz Cardenas, integrante de la comunidad mapuche Paillako.

Sin embargo, hasta el momento no hay absolutamente ningún indicio que culpe a Cruz Cardenas ni a nadie de la lof.

Desde lavaca intentamos comunicarnos con Ignacio Torres para preguntarle qué pruebas ostenta para asegurar lo que dijo tres semanas atrás, el domingo 28 de enero. Hasta el cierre de la edición de esta nota, no había respondido al pedido de entrevista.

La comunidad mapuche Paillako (“tranquilo”, en mapuzungun) recibe a este medio para charlar, como una especie de derecho a réplica, sobre el señalamiento del máximo mandatario provincial. El encuentro se da en ronda dentro de la comunidad, que está dentro de los límites del Parque Nacional Los Alerces, que a su vez está dentro de lo que históricamente fue territorio habitado por el pueblo mapuche-tehuelche.

Hace cuatro años que la lof Paillako inició la recuperación de su territorio en ese lugar, donde hace más de cien años vivieron sus ancestros. “Mis abuelos paternos se instalaron un tiempo antes de la creación de Parques Nacionales (1937), que cuando llegó empezó con los desalojos y sometimientos hacia las poblaciones. Antes acá era todo abierto y Parques achicó y cerró espacios, hasta llegar al día de hoy que para hacer cualquier cosa debés pedirle permiso, ya sea para hacer un baño o poner una chapa”, cuenta Cruz Cardenas, el apuntado por Torres y compañía.

Tiene 35 años, le dicen “Lemu” y trabajó varios años como brigadista. Aunque no está acostumbrado a dar notas, consensuaron colectivamente salir a hablar. “Necesitamos que se difunda lo que está pasando acá. Esto es día a día y están avanzando contra nosotros; acaban de arrestar a un peñi de otra comunidad (Matías Santana, testigo en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado), están cazando mapuche por todos lados”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Cruz Cárdenas Foto Nicolás Palacios para lavaca

Mapuchómetro

El gobernador se refirió a Cardenas como quien se “autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido”.

Reflexiona Cruz: “El ser mapuche siempre lo sentí, aunque mis padres no se reconocían así; me decían que mi apellido era español, no mapuche. Junto a una machi (líder espiritual) fui haciendo mi propio camino de reconocimiento y comprendí la importancia de reivindicar y recuperar el territorio. Acá se dio la resistencia de las poblaciones preexistentes y las masacres winkas; estuvieron los invasores, con sus armas poderosas. Eso generó nuestra recuperación del territorio hace cuatro años”. Va más allá: “Cada familia tiene un proceso de reconstrucción, en lo espiritual, en la lengua”.

Maru, a su lado, también conforma la comunidad. Su compañero es mapuche y ella pertenece al pueblo charrúa. Tiene a su pichi (pequeño) en brazos. “Uno de los motivos para preservar el territorio es el acompañar a las crianzas, que tengan una alimentación real, que no se críen pensando que la comida crece en una góndola, sino que sepan que viene de la tierra, cómo cultivarla; que entiendan cómo criar, cuidar y respetar a un animal, incluso si lo van a comer; que puedan crecer más sanos y que si se enferman, conozcan la medicina que también crece en la tierra”.

A la izquierda está Lliuto, lamien (hermana) de la lof: “El ser mapuche no tiene que ver con lo externo, sino por lo que uno siente, la conexión con el lugar. Es un bajón que el gobernador utilice un mapuchómetro cuando habla. Es difícil conectarse con el entorno rodeados de cemento, de ruido, del estrés que nos provoca la rutina. Cuando uno quiere volver al territorio siempre está latente la pregunta, ¿cuál es el mío? Ahí caemos en la realidad de que somos un pueblo que quisieron exterminar, que sufrió un genocidio, que hubo mucha tristeza. Mis abuelos dejaron de hablar en mapudungun para resguardar a sus hijos y a sus nietos, porque les pegaban en la escuela. Por esa historia, este proceso lo atravesamos con mucho dolor, pero lo encaramos con más fuerza para reivindicar nuestra tierra, que nos siguen negando hoy”.

Enlaza la cosmovisión mapuche con lo que está pasando en Los Alerces. “Si uno tiene un vínculo con el territorio, si puede sentir esa conexión, se es mapuche en todos lados; siempre con respeto, claro. Por eso jamás se nos ocurriría hacer un daño como provocar un incendio; nos duele un montón saber que se están perdiendo años y años de vida… porque la vida más allá de lo humano y nosotros luchamos por defender lo que hay a nuestro alrededor”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

¿Quién negocia con las tierras?

Tras las declaraciones del gobernador, la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro repudió sus dichos: “Sobre el pueblo mapuche históricamente se ha construido la imagen de la violencia: invasor, asesino y ahora terrorista, negando su preexistencia al Estado. Este discurso ha sido utilizado para avalar la violencia estatal, que hace 145 años ocupó el territorio de la Patagonia, luego de la campaña genocida. En la actualidad la defensa del territorio por parte de las comunidades mapuche tehuelche frente al extractivismo salvaje es catalogada como terrorismo. Este argumento pretende ser utilizado para enviar nuevamente al Ejército al territorio”.

En otro fragmento, denuncian: “En este discurso anti-mapuche, el gobernador se arroga el derecho de reconocer quién es mapuche y quién no, algo claramente contrario a derecho. Años atrás éramos quienes poníamos en amenaza la soberanía argentina, ¿hoy somos quienes incendiamos nuestro propio territorio? El gobernador expresa que la intencionalidad de los incendios y la responsabilidad del pueblo mapuche tehuelche están dadas porque detrás de cada conflicto comunitario hay un negocio inmobiliario de tierras. Es ilógico, no somos nosotros quienes negociamos el territorio con empresarios extranjeros. No somos nosotros los invasores. No somos nosotros quienes provocamos los incendios de nuestro propio territorio”.

La comunidad Paillako además de defenderse de las acusaciones del gobierno provincial, también denuncia atentados: “En los cuatros años que lleva esta recuperación, intentaron prendernos fuego ocho veces, porque no quieren que estemos acá”, afirma Cruz Cardenas. “Es muy doloroso la destrucción; lo que se está perdiendo en el bosque costará muchos años en volver. Se regenerará si se cuida como se debe, si es que estos fuegos no se originan para explotar la montaña, para limpiar y después hacer algún emprendimiento”.

–Con las leyes actuales de Parques Nacionales las tierras no se pueden vender.

–Cruz: Muchos dicen que en Parques Nacionales no pueden hacerse negocios inmobiliarios, ni explotaciones, pero hay muchas hectáreas quemadas que ya no corresponden a Parque, son parte de terrenos fiscales de la provincia.

–Lliuto: En el Parque hay una gran cantidad de negociados, emprendimientos inmobiliarios que no lo tiene la gente mapuche…

Cruz, ¿por qué creés que el ensañamiento fue hacia vos?

–Ellos saben que para cualquier explotación y mega proyecto que dañe la tierra, van a tener una oposición del pueblo mapuche. Entonces, esto les sirve para pedir con más fuerza que nos desalojen y poner a la gente en nuestra contra para sacarnos del camino.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

Preexistencia sin valor

Cruz Cardenas, junto a su compañera, fueron denunciados por el delito de usurpación cuando llevaron a cabo la recuperación territorial. El abogado defensor, Gustavo Franquet, le explica a lavaca: “La acusación de usurpación no tiene ningún sustento, porque las familias de Cruz y de su compañera son pobladoras del lugar, han estado históricamente ahí; ellos hicieron una recuperación de su identidad e inmediatamente comenzó el hostigamiento de Parques Nacionales y la denuncia por usurpación. La respuesta que reciben del Estado no es de reconocimiento, ni de respeto a ese proceso entendiendo que son pueblos preexistentes como dice la Constitución Nacional y que tienen derecho a recuperar y construir plenamente su identidad. No, al contrario, lo que supuestamente te lo dan en las grandes palabras que figuran en la Constitución, después te lo sacan en las mezquindades de los funcionarios y del Poder Judicial”.

La causa está elevada a juicio en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. En las declaraciones que hizo Torres dijo que “la causa es por una toma de hace varios años, de 2016”. El mismísimo expediente lo desmiente, ya que la recuperación data de enero de 2020. Dice Franquet: “La cantidad de cosas sin sentido que dijo el gobernador de Chubut… Esta gente es todo el tiempo así, está acostumbrada a decir cualquier cosa. Evidentemente decir cualquier cosa es la característica de esta época, pero claro que tuvo una intención: lo hizo para apretar a que los desalojen”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

5 grandes incendios en 15 años

Este incendio no es el primero que ocurre en este Parque. En los últimos quince años hubo cuarenta focos intencionales y cinco grandes fuegos que arrasaron en 2008, 2015, 2016, 2023 y 2024 alrededor de 17 mil hectáreas.

La anterior gestión del Parque Nacional Los Alerces había iniciado una mesa de diálogo con la lof Paillako para destrabar el conflicto. “Habíamos llegado a un buen acuerdo; la negociación implicaba varios puntos, entre ellos que nosotros habilitemos un camino que cerramos por seguridad cuando hicimos la recuperación, y desde Parque se iba a reconocer nuestro territorio. Para eso nos exigieron tener una personería jurídica, que en verdad nosotros no creemos necesario tener, pero igual la hicimos. Sin embargo, el intendente de Parque (Hernán Colomb) renunció en agosto pasado y el diálogo se cortó”.

Dice la comunidad: “A raíz de los últimos incendios, levantamos el bloqueo del camino que habíamos hecho; hablamos con los brigadistas y razonamos que lo mejor era habilitar ese lugar y que se volviera a utilizar ese camino”.

Hoy en día, Parques Nacionales no tiene autoridades elegidas. El directorio está acéfalo y en el Parque Nacional Los Alerces se nombró como interino al guardaparques Danilo Hernández Otaño, con quien la comunidad aún no tuvo contacto. El pedido de entrevista previo a la publicación de esta nota, no fue contestado.

Re-existir

En Paillako hay vacas, caballos, gallinas, abejas y anhelan a que pronto haya ovejas también. Hay huertas familiares, comunes entre varias rucas (casas) y hay una siembre comunitaria, entre la totalidad de la lof. “Acá se da muy bien la papa, la haba, el ajo, las arvejas, el trigo; los cereales se dan casi todos”, dice Maru. Agrega Cruz: “También los árboles frutales, como manzanas, ciruelas, guindas, frambuesas y frutillas. Nuestro propósito es ir haciendo mayores escalas para garantizar una buena alimentación y que nos permita hacer intercambios”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

¿Qué molesta de que estén acá? Intercalan la voz, en ronda, y confeccionan una respuesta común: “Nada, nada, no les estamos molestando en nada. Si les molesta es porque somos mapuche. Porque ni siquiera es que jodemos al turismo. Pensemos: quienes perjudican el turismo son los que le echan miedo al turista por la existencia del mapuche, esas personas generan los problemas, no nosotros. Y otra cosa: la comunidad tiene menos de 2 mil hectáreas, mientras que el Parque Nacional Los Alerces cuenta con 250 mil. O sea, tampoco es que estamos tomando el parque, ¿no?”.

Agregan: “Creemos que lo que jode es que nunca vamos a estar de su vereda, nunca pensaremos en explotar la tierra para hacer plata y hacerla bosta. Hoy ni siquiera se puede acampar gratis en el Parque (dormir una noche en un camping oscila entre 12 mil y 14 mil pesos), antes era todo libre y ahora la mayoría es privado. Por eso es importante recordar que las leyes de Parque están hechas en tiempo de dictadura (firmadas por Jorge Rafael Videla); en base a eso se manejan hoy”.

Cierra la comunidad, entre mate y mate, mientras los pichis corren, comen frutas, se caen y se vuelven a parar: “Se viene difícil el futuro, complicado, eso lo sabemos; nosotros tenemos que estar fuertes, amparados por las fuerzas que nos protegen en este lugar; acá vamos a resistir, no pueden sacarnos de nuestro territorio, no vamos a permitir más desalojos”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

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Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

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El incendio generado en el Parque Nacional Los Alerces, que ya lleva quemadas alrededor de 8 mil hectáreas, se extendió a la población rural de Alto Río Percy, a 13 kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut. La casa más alejada es la de Gisela y Lorena, dos amigas que debieron autoevacuarse con las llamas a menos de quinientos metros. Creyeron que habían perdido todo, pero su casa se salvó. Alrededor, se quemó todo. La explicación de lo inexplicable. La falta de prevención. La vida en un paraíso, ahora arrasado por el fuego. Y una colecta colectiva, para empezar la reforestación.

Por Francisco Pandolfi desde Esquel

Dos pasos y medio. Ni más ni menos. 

Sesenta centímetros.

Ni más ni menos.

No hay nadie en el poblado rural Alto Río Percy, donde viven alrededor de cien personas en las afueras de la ciudad chubutense de Esquel, que no hable de “milagro”, de “cosa de mandinga”, “de creer o reventar”, “de algo fuera de lo común, nunca visto”.

Acá, todo lo que se ve es impresionante. Impresionantemente triste. Impresionantemente carbonizado.

Y en medio de todo quemado, una casa sin quemar.

La vida, como oasis en un desierto rodeado de muerte.  

Autoevacuadas

El fuego en el Parque Nacional Los Alerces comenzó el 25 de enero y una semana después, el domingo 4 de febrero, arrasó con centenares de hectáreas del Percy. En total, ya se quemaron alrededor de 8000 hectáreas, el fuego continúa activo y, aunque según las autoridades el fuego está controlado, preocupan las condiciones meteorológicas (más de 30 grados) y que sigan prendidos varios focos.

Uno de ellos está ahí nomás de una casita hermosa que levantaron con muchísimo esfuerzo Gisela Finocchiaro y Lorena Domínguez, amigas desde hace más de 15 años. La nombraron Monte Lontano. Lontano, en italiano, significa lejano. 

Esta casita es la última del poblado, la más alejada. Tan distanciada que, cuando empezó el fuego en Los Alerces, y previendo que podría avanzar hacia el Percy, colgaron un cartel a un kilómetro del hogar, para avisarle a las autoridades que más allá había una vivienda. El cartel voló por el calor. Y ellas debieron irse cuando las llamas se les vinieron encima: “El domingo 4 de febrero fue el momento más crítico; el fuego se acercó bastante y decidimos irnos a Esquel, que está a 13 kilómetros, con la convicción de que el incendio no alcanzaría la casa. Pero ni bien llegamos, nuestro vecino Fabián nos llamó para decirnos que ya estaba muy cerca, que lo mejor era volver a sacar lo más importante. Regresamos y el fuego ya estaba detrás nuestro, a 500 metros; nos quedamos paralizadas, nuestra casa que habíamos hecho con tanto cariño y amor, no iba a zafar. En esos minutos le rogamos a Defensa Civil que bajaran nuestras cosas, pero debimos autoevacuarnos solas. Por una aplicación de la NASA, seguimos el devenir del fuego y vimos cómo había pasado por nuestra casa, pero a la mañana siguiente nos llamaron que se había salvado; no lo podíamos creer”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Gisela y Lorena en el bosque quemado a metros de su casa / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Prevenir para no curar

Gise invita a pensar: “No nos gusta generar discordia por cómo debimos autoevacuarnos, pero sí nos parece importante contar lo que pasó. Al tener un vehículo pudimos sacar algunas cosas en tiempo récord, pero a nivel país debemos prepararnos de otra manera; hay que tener cuadrillas ya preparadas y no esperar a que pase algo para saber qué es lo que se puede hacer; hay que ganarle de mano al fuego, tener los caminos preparados; si queremos bosques nativos hay que cuidarlos, limpiarlos; acá no se puede llegar donde está el fuego porque no está preparado el área o los suficientes recursos para atacar el fuego. Hace más de 15 años que a Alto Río Percy no le dan bola; el intendente acaba de asumir y este fue su bautismo; confío que todo va a cambiar, pero necesita ayuda de provincia y nación”. 

Lore invita a pensar: “No podés tener brigadistas sin estar en planta permanente, contratados, con un mísero sueldo. Están arriesgando su vida… Me da la sensación de que el gobierno improvisa, va viendo en el camino lo que va pasando, pero todo lo que está en juego es vida. Desde el insecto más pequeño, los árboles, los animales hasta la gente que vivimos acá; estamos hablando de vidas. Alto Río Percy es parte del ejido municipal de Esquel, hoy es noticia nacional, pero nunca se le prestó atención; la gente tiene problemas en el invierno para arrear los animales, no se limpian los caminos, no hay agua, no hay gas”.

Cementerio en el paraíso

Los postes de ciprés que sostienen la casa a un metro de altura están tiznados. Los vidrios que dan a la sala de estar y a la cocina están quebrados. El que da a una habitación en el primer piso, a seis metros de altura, también. ¿Cómo no explotaron? “Pusimos doble vidrio y se rompió la placa del exterior, pero soportó la interna. De haber sido un vidrio común, la casa estaría toda quemada, porque una vez que agarraba las cortinas y luego la madera, chau”. 

Dentro del hogar todo está intacto; con cenizas y un leve olor a humo, pero nada haría imaginar lo que se ve a través de esos vidrios resquebrajados: un cementerio de árboles en medio del paraíso. Esqueletos de un bosque que ya nunca será igual. “Era el hábitat natural de muchas especies nativas que han muerto. Se quemaron lengas, ñires, lauras, radales, todo el bosque nativo. Respecto a la fauna, no sabemos cuántos animales se quemaron y cuántos se escaparon, en una zona donde hay ciervos, liebres, huemules, chanchos jabalíes, pumas, vacas y muchas aves. Esto es una catástrofe natural inconmensurable, a nuestro vecino más cercano, que está a mil metros de acá, se le quemó el 85% de su campo y el fuego quedó a menos de cien metros de su casa”. 

El olor a quemado penetra por las fosas nasales, aunque lo peor se lo llevan los ojos. Todo es gris alrededor de Monte Lontano. O casi todo. Las chicas están sentadas en el deck de madera. Contemplan hacia adelante, literal y metafóricamente. “Miramos el filo del pasto seco, lo que dejó el fuego y es inevitable pensar qué hubiera pasado si se quemaba la casa. Posiblemente hubiéramos vendido todo, o regalado, porque quién te va a comprar esto si no tiene bosque. Quizá nos hubiéramos ido, incluso de la ciudad”. 

Reflexiona Lore: “Tomamos este mensaje que nos da la naturaleza, que tuvo una fuerza imparable y esquivó a la casa dándonos un mensaje. La naturaleza nos quiere acá y vamos a reforestar para poner este lugar mucho mejor de lo que estaba. Teníamos un proyecto a futuro que era construir unos dormis para alojar a turistas”. 

La interrumpe Gise: “Lo tenemos, no hablemos en tiempo pasado”. 

“Es verdad, lo tenemos”. Sonríe Lore y agrega: “Retrocedimos un montón de casilleros, pero lo vamos a lograr en algún momento”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Alto Río Percy, poblado rural arrasado por el fuego / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Un desastre que no termina

El terreno lo compraron en 2018 y a inicios de 2019 empezaron a construirlo, con la ayuda del papá y los hermanos de Lore que son albañiles. A finales de ese año comenzaron a habitarlo. “En esta casa veo a mi papá, que falleció hace un año por una grave enfermedad; veo el esfuerzo de mis hermanos; veo a mi sobrinos chiquitos, que les encanta venir. Como no hay señal, no usan el celular, no están detrás de una pantalla y salen a buscar huesos de dinosaurios, a explorar el bosque; saben que no deben matar insectos ni arrancar ramas de los árboles. Tal vez sean ellos quienes vean esto totalmente verde, como alguna vez existió”.

El fuego sigue activo en todos sus frentes (en la cola, que es en la zona del cerro Centinela donde se originó el incendio; en la cabeza, que es en el Percy; y en los flancos derecho e izquierdo). Contextualiza Lore: “Hay árboles de hasta 200 años quemados y esto no terminó, es un desastre. Se levanta el viento y se reactiva el fuego; hay camionetas, helicópteros y aviones trabajando todo el día, es un caos todavía”.

Completa: “El fuego se originó de forma intencional, no hay dudas; se hicieron dos focos simultáneos dentro del bosque en una zona que no es accesible, que no todo el mundo conoce y que hay que saber llegar y luego salir después de hacer fuego; todavía no hay elementos para culpabilizar a nadie”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Lengas, ñires, radales, algunas de las especies carbonizadas /Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Colecta colectiva

Lo que se pisa es pura cenizas. Y con los pasos, lo que se huele es puro humo. Se ve un caño de plástico de un biodigestor destrozado por el fuego; se ve una mesa de roble en la que los sobrinos de Lore juegan a tomar el té, que sobrevivió. Se ven raíces sobresalidas y muertas, troncos y ramas carbonizadas; se ve una parra de uva rosada que le regaló la abuela de Gise, antes de fallecer unos meses atrás, que también sobrevivió. Debajo del piso flotante, se ven enormes troncos de leña que habían juntado para calefaccionar el hogar. El fuego quedó a centímetros de ahí. Un poco más allá del escenario sombrío y calcinado, la belleza de los cerros Colorados y Nahuelpan; los morros coloridos y un ecosistema que fusiona la estepa patagónica y el bosque andino. “Este lugar es maravilloso. Tenemos montaña. Tenemos ríos. Tenemos lagos; tenemos agua que brota de las montañas. Nosotras sacábamos agua de una vertiente, que el fuego la arrasó, al igual que la manguera que teníamos y el estanque”, siente Lorena, de 34 años. 

La escucha Gise, de 39, que comparte: “El otro día fuimos a preguntar cuánto nos costaba comprar los metros de manguera que necesitamos para sacar el agua de la casa del vecino más próximo y casi nos largamos a llorar. Para nosotras hoy es imposible comprarlos. Hace cinco años salía ocho veces menos de lo que sale ahora. Sin agua, además de no poder vivir, tampoco podremos reforestar”. 

A las chicas se les quemaron 700 metros de manguera de dos pulgadas. Ahora necesitan 1000 metros. Comprar de una pulgada y abaratar los costos, les sale más de un millón de pesos. Los 1500 metros de alambrado también se quemaron. Reponerlos cuesta un millón ochocientos mil pesos. También se incineraron filtros, postes, varillas, caños, la tranquera y el estanque. 

Para colaborar con Gise y Lore, comenzamos desde lavaca una campaña de donación a esta cuenta:

Gisela Roxana Finocchiaro
CVU: 0000003100033965245782
Alias: SICILIANA.NEL.CUORE
CUIT/CUIL: 27308957700
(Por transferencia bancaria o Mercado Pago)

“Mucha gente se comunicó de afuera, de La Plata, Formosa, Mendoza, Córdoba,  Buenos Aires para ayudar; eso nos llena el alma. Las pérdidas materiales duelen, pero la pérdida invaluable es el bosque, aunque estamos convencidas que lo vamos a recuperar”, sienten y comparten ambas. “Teóricamente, desde provincia, nación y empresas privadas pusieron mucha guita, esperemos que llegue donde realmente hace falta. Los damnificados estamos a la vista. Ojalá que no haya que esperar, porque la gente se cansa de esperar”.

Piano, piano

–¿Hay algo que quisieran agregar para terminar la nota? 

–Lore: Que ese domingo la pasamos muy feo. Que cuando tuvimos que cerrar la puerta, le dije a Gise que dejara puesta la llave, que para qué iba a cerrar… Gise agarró una virgencita y empezó a rezarle, y yo le pedí a mi papá que no permitiera que se quemara la casa.

–Gise: Somos las últimas pobladoras del Percy, pero fuimos las primeras para el fuego. Por eso Monte Lontano, estamos en la loma del culo, quién nos mandó acá…

Se ríe Gise. Se ríe Lore. Se ríen juntas. Después de la charla, después de las fotos, se levantan y van a buscar las botellas de agua que pudieron cargar desde la ciudad de Esquel, y empiezan a regar zonas carbonizadas, pero con un hilito verde, con un pastito, con alguna raíz que aparenta estar viva. “Piano Piano va lontano”, dice Gise en italiano, y luego lo traduce al castellano: “Despacio, despacio, se llega lejos”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

“Vamos a reforestar para devolver el bosque que había” / Nicolás Palacios para lavaca

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Entidades de prensa se reunieron con Patricia Bullrich y le plantearon: “Así, nunca más”

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La ministra no aceptó que haya habido “excesos“ pero ofreció disculpas a periodistas reprimidos/as. Fue el mismo día en que la CIDH expresó su preocupación por la falta de garantías de la prensa y los derechos de la protesta social; también, la misma jornada en que los gremios Sipreba y Argra, acompañados del CELS, presentaron ante el Juzgado Federal 6 una denuncia penal para que “se investigue a los responsables de las represiones del 31 de enero y del 1° de febrero en el Congreso”.  

Esos días, de votación de la Ley Ómnibus, el operativo de seguridad fue fuertemente cuestionado en general y en particular por haber dejado un saldo de al menos 35 periodistas heridos/as, en su mayoría fotoreporteros/as de medios comerciales e independientes (entre ellos, lavaca). Haciéndose eco de esta denuncia del sector, el gobierno citó a algunas entidades periodísticas: nuestra compañera Claudia Acuña, miembro fundadora de Periodistas Argentinas, participó de la reunión -junto a personalidades como Joaquín Morales Solá- y lo contamos en esta nota.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió hoy al mediodía con organizaciones periodísticas que en forma unánime expresaron que la represión sufrida por las y los trabajadores de prensa en las recientes jornadas de protesta social no podían repetirse nunca más. “Lo que pasó no puede volver a pasar” sintetizó Joaquín Morales Solá, en representación de la Academia Nacional de Periodistas. Al finalizar el encuentro la ministra pidió “perdón” a las y los periodistas heridos y expresó que estaba dispuesta a hacerlo pública y personalmente a cada agredido. También solicitó a Fopea el Informe sobre Ataques a la Prensa que realiza en su programa de monitoreo de Libertad de Expresión y se comprometió a respetar el Protocolo de Protección a la Prensa redactado por la CIDH y que está vigente en la Argentina desde 2016.

De la reunión participaron la Academia Nacional de Periodismo, Adepa, Fopea, Fundación Led y Periodistas Argentinas. Además de la ministra estuvieron presentes el secretario de Seguridad, Vicente Mario Ventura Barreiro; el secretario de Medios, Eduardo Serenellini y  el jefe de gabinete del ministerio de Seguridad, Carlos Manfroni.

Resumen de lo conversado

La reunión comenzó con una introducción de la ministra Bullrich que explicó la decisión de imponer el protocolo antipiquetes con estos argumentos: 10 mil por año en todo el país, el antecedente de provincias que ya habían impuesto normas similares (citó el caso de Chaco, Mendoza y Neuquén, puntualmente) y “el reclamo social”. Luego definió el motivo de la reunión: “Pensar juntos algunas ideas” con el objetivo de definir “en qué lugar se coloca el periodismo cuando determinados grupos lo atacan”. El primero en poner otro contexto a la reunión fue Joaquín Morales Solá, presidente de la Academia Nacional de Periodismo: “Que quede claro que lo que planteamos es que lo que pasó no puede volver a pasar. No se pueden repetir los acontecimientos que sufrimos ni las agresiones que han recibido los periodistas”. El secretario de Seguridad respondió: “Yo también aspiro a que no vuelva a suceder”.  

Luego, el secretario de Seguridad expresó su “preocupación” porque en estos contextos “no logramos distinguir quien es periodista y quién no.” 

“Si tiene un micrófono, una cámara enfrente y está transmitiendo en vivo, es periodista. Y en esas circunstancias fueron agredidos por las fuerzas de seguridad”, apuntó Claudia Acuña, de Periodistas Argentinas.

Fopea planteó: “Hay que diferenciar algo importante: el problema no es la norma, el problema son los excesos”. Bullrich interrumpió: “No hubo excesos” y calificó esa mirada como “ideologizada”. Fopea replicó: “Tenemos premios Pulitzers con balas de goma en las piernas” y citó los casos relevados en su Informe de Agresiones a la Prensa del programa de Monitorea de la Libertad de Expresión, del cual la ministra solicitó copia. Fopea remarcó, además, la necesidad de poner fin a los discursos estigmatizantes que se emiten desde el poder hacia periodistas.

A continuación, el planteo de Periodistas Argentinas fue “desde la práctica profesional y desde la calle”. Desde esa experiencia concreta, se describió lo que sufrieron .“Usaría la palabra coreografía para describirlo: en el mismo momento en que las fuerzas de seguridad detenían a una persona gaseaban o golpeaban a un periodista. Esto lo vimos desde el primer momento de tensión el 20 de diciembre en Plaza de Mayo y en cada una de las jornadas en el Congreso. Y eso significa que no solo se atentó contra los cuerpos de las y los periodistas, sino que atentaron contra la información que no dejaron circular, que es un bien social y un derecho garantizado constitucionalmente. Como diría Borges: uno es azar; dos es coincidencia; tres es certeza: y hay mucho más de tres casos, de los cuales tenemos videos que registran esta modalidad”. 

También se informó que PA había hecho una presentación ante la CIDH, organismo que respondió este reclamo con un comunicado donde expresó su preocupación. “Esa es la palabra que mejor define cómo nos sentimos: preocupadas porque salimos a trabajar y no sabemos si volvemos a nuestras casas con los dos ojos”.

En cuanto al propósito de la reunión, PA resaltó que no era necesario un protocolo específico para la prensa, sino respetar el Estado de Derecho. También resaltó la importancia de que la ministra se reúna con los gremios del sector, como única manera de lograr una escucha federal y generalizada de los reclamos y necesidades y con los movileros que están en la calle, quienes habían solicitado ya a la ministra una reunión. Por último, respaldó lo planteado por Fopea respecto a los discursos estigmatizantes que “terminan por señalar un blanco” y citó como ejemplo los 15 tuits que el Presidente disparó contra la periodista María O’donnell.

Por su parte, Adepa propuso considerar como punto de partida el Protocolo de Protección a la Prensa redactado por la CIDH, vigente desde 2016, el cual la ministra se comprometió a tomar como base.

Al finalizar, la ministra dijo: “Pedimos disculpas y estamos dispuestos a hablar con todos ellos (por los agredidos) y pedir disculpas formales”. 

Respondió también puntualmente el planteo de PA: “Sería de brutos o de idiotas pretender que no circule la información en estos días porque es imposible. La puede registrar cualquiera, desde un balcón o desde dónde sea. Tenemos el caso de Kostecki y Santillán, por ejemplo”.

La ministra se refiere al caso que implica dos asesinatos y por el que fueron condenados agentes de las fuerzas de seguridad, entre ellos, el responsable del operativo.

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