Nota
Ciudad vs UTT: represión a la granja
El intento de vender verdura a 10 pesos el kilo, que la Unión de Trabajadores de la Tierra viene llevando a cabo desde hace cuatro años en plazas de todo el país, fue reprimido en Constitución por la policía porteña por orden del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. El momento culminante ocurrió cuando los productores pusieron lechugas en los escudos de los policías, que respondieron usando gas pimienta contra la gente como si fuese un tubo de insecticida, golpearon a varios integrantes de la UTT y luego dispararon balas de goma. No había corte de calle y sólo se había instalado un gazebo para vender verdura agroecológica a cientos de vecinas y vecinos que se acercaban. La policía incautó el gazebo y la verdura que había llegado hasta ese momento. En Constitución el vecindario asegura que las llamadas fuerzas del orden son pasivas, en cambio, frente al universo narco. Los canales de diálogo que intentaba abrir una organización que busca romper el cerco de la intermediación y para trabajar y vender lo que produce: alimentos sanos y a buen precio.
Maritsa Puma, boliviana, 23 años, productora, dijo a lavaca mirando la hilera de 50 policías parapetados tras sus escudos: “Esto es bastante inhumano”
El proyecto de vender unos 200 cajones de verdura a 10 pesos el kilo en Plaza Constitución fue violentamente reprimido por la policía porteña disparando balas de goma, rociando al público con gas pimienta y tirando bastonazos hacia las gorras en las que leía la sigla UTT: Unión de Trabajadores de la Tierra.
La jornada de este viernes había sido convocada como una asamblea entre productores y consumidores en la cual la UTT -el mayor gremio que congrega a campesinos y pequeños productores del país- quería explicar su situación y reiterar los eventos conocidos como “feriazos”: el público puede comprar la verdura a 10 pesos, la cuarta parte de lo que le cobran en verdulerías convencionales, y a los productores les permite ganar entre el doble y el triple de lo que les pagan los intermediadores.

Federico Rojas, productor de la UTT | Nacho Yuchark
La UTT había armado un gazebo de tela verde y apareció primero un policía de chaleco bordó. “Solamente queremos hablar con la gente y vender verdura sana a buen precio” explicaba Rosalía Pelegrino. Detrás suyo otro productor le decía al policía: “No hagas obediencia debida hermano. Estamos trabajando”. “Yo también estoy trabajando” dijo el uniformado que se alejó cuando la gente comenzó a gritar: “Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”.
El trabajo del policía consistió en hacer un llamado que produjo la llegada de al menos 50 efectivos antidisturbios en estado un tanto endurecido y con actitudes abiertamente hostiles hacia la gente.
Tiraron gases, incautaron los pocos cajones de verdura que se habían alcanzado a bajar de una camioneta, desarmaron el gazebo, y se instalaron a defender ese territorio de Plaza Constitución, a la salida del subte y frente a la estación.

Nacho Yuchark
Nahuel Levaggi, de la UTT, comenzó a colocar lechuga en los escudos policiales y la reacción fue una andanada de balazos de goma, más gas pimienta y golpes hacia los integrantes de la UTT. Hubo un conato de resistencia: les tiraron a los policías pertrechados un cajón de verdura que rebotó en un escudo, y algunas lechugas, en esa batalla despareja y breve.
Constitución tomada
Cuando se calmó el ambiente Clara, vecina de Constitución que había ido con su bolsa, contó: “Yo vine porque no tengo trabajo y la verdura es buenísima. Acá la policía no aparece nunca. Vos ves las calles Pedro Echague, San José, Santiago del Estero, Brasil, son todos focos de venta de droga y prostitución, pero ahí la policía no aparece nunca. El colegio La Providencia es privado: de ahí hasta la Comisaría hay venta de droga y roban a los chicos. ¿Y la policía qué hace? Nada. Pero viene aquí a echar a esta gente que ni corta la calle ni molesta a nadie, sólo está vendiendo”. Se acerca otra mujer: “Pero a los transas no les hacen nada porque les pagan”. Así son las voces de Constitución.

Nacho Yuchark
Otra vecina jubilada, Damiana: “En la televisión dijeron que no habían pedido permiso, pero no es cierto. Vi en Facebook que pidieron permiso pero no los dejan hacer la feria diciendo que ensucian la plaza, que es mentira, porque acá vinieron y nunca ensuciaron nada. Y lo que en la verdulería te sale 40 o 50 pesos acá te lo venden por 10. Por dios…” dijo marchándose con su changuito.
Rosalía hablaba con otro grupo de vecinos, más los micrófonos de movileros que andaban por allí: “No estamos cortando la calle ni pidiendo planes o mercadería, cosas que nos parece legítimo reclamar con esta crisis. Pero no es este caso. Somos una organización con todos los papeles reglamentarios para trabajar. Nos ponemos a disposición de Larreta. Pero mienten diciendo que dejamos la plaza sucia. Son excusas, difundieron una foto de un cajón de verdura que además pusieron ellos mismos a propósito. Da vergüenza. Es todo un capricho”.
De hecho, el único lugar del país que prohibió estos feriazos es Buenos Aires (y luego de años de hacerse).

Nacho Yuchark
Los pulmones, gargantas, ojos y sentido común de quienes estábamos allí iban reponiéndose del ataque policial. La gente de la UTT cantaba: “Queremos trabajar”. Tras la represión el piso mostraba verduras tiradas y pisoteadas que, pese a su aparente compulsión higiénica, la Ciudad no se encargó de limpiar, bajo una bandera de la UTT cuya consigna tal vez encierre el verdadero motivo de la violencia: «Tierra, Trabajo y Cambio Social».
Curar o envenenar
La UTT explicó en un comunicado que el gobierno porteño cortó desde enero todo diálogo. Durante todo 2018 la organización hasta tenía un teléfono al cual vecinos de diferentes barrios solicitaban la realización de «feriazos» y «verdurazos». Así, además de buenos precios, acercaba a la gente productos de alta calidad, que en la ciudad hoy solo pueden conseguirse en el Almacén de Ramos Generales de la UTT en la Avenida Díaz Vélez al 3700, o en las ferias de la Facultad de Agronomía.
En Constitución Maritsa Puma, productora y técnica agroecológica, hablaba de la falta de la humanidad de la policía con ojos asombrados: “Es bastante inhumano lo que pasa, le quitan la verdura a quienes producimos alimento con tanto esfuerzo para que la gente pueda comer algo bueno. Repiten órdenes –dice señalando a la policía-y atacan a la gente. Me tiraron gases”, plantea, y formula una pregunta tremenda: “¿Por qué?”
Habían traído una guitarra para cantar canciones que han compuesto sobre la producción agroecológica. Una es una música de Violeta Parra con letra cambiada y título Curar o envenenar, tema que podría traspolarse a la política, la comunicación y otros misterios.
También compusieron una canción habla sobre el bocashi, el fertilizante natural que utilizan para nutrir los plantines y el suelo de las producciones hortícolas. Hace cinco meses Hilal Ever, Relatora de la ONU para el Derecho a la Alimentación, visitó la UTT Y y describió esas producciones agroecológicas como “milagrosas”. La canción que Maritsa y sus compañeras no pudieron cantar dice: “Un bocashi voy a armar, y a la tierra alimentar. Pachamama te devuelve todo lo que le das”.

Maritsa Puma, productora de la UTT | Nacho Yuchark
Nahuel Levaggi, uno de los fundadores de la UTT, con los ojos irritados todavía por los gases, explica a lavaca: “El gobierno sigue con su política de combatir al pueblo. Esto era la gente organizándose entre productores y consumidores y ante eso el gobierno, en vez de acompañar, reprime, que es lo único que parece que sabe hacer. Para adelante nos estamos recuperando de los golpes, y esperamos que alguien acepte dialogar con nosotros».
Nahuel no necesita gases para que se le cierre la garganta, sino recordar lo que pasó: “La situación las familias que estaban acá…. Vinieron mis hijos”. No puede hablar por la emoción. Aclara que sus hijos tienen 9 y 6 años. “Es increíble. Nosotros seguimos con lo nuestro: comercialización, agroecología y lucha por la tierra”.
Lucas, otro integrante de la UTT, como todos, con crema alrededor de los ojos por los efectos del gas pimienta: “Hoy la gente se encontró con la policía y la represión contra consumidores y productores. “La única manera de pasar esta crisis es organizándonos. Queríamos explicar que el productor no es generador de precio sino que la locura de la inflación y los precios altos la arman los grandes intermediadores, los supermercados y los mercados centrales. Somos tan víctimas nosotros como los consumidores”.
“Hicimos feriazos en las plazas de Buenos Aires, vendimos 500.000 kilos de verduras. Nunca hubo un problema y nos mandan una foto con dos lechugas en el piso para acusarnos de ensuciar. No quieren trabajadores en la calle. Ni negros en la calle. Los negros somos nosotros. Quieren una ciudad para pocos. Y las políticas son para los grandes empresarios, los productores sojeros y los que especulan con el dólar”.

Nacho Yuchark
Demostración electoral
El abogado Federico Caputo comentó que se abrió un canal de negociación: “Vino la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Ahora se fueron porque en otro lado había una represión de senegaleses. Pero lo que no queremos es hablar con un cuatro de copas del gobierno porteño. Lo que hace la UTT es perfectamente legítimo. Acá hacen una demostración de fuerza electoral para fidelizar a los votantes que quieren palos. Por eso es la desproporción de la reacción. No pasaba nada y actuaron así para que le llegue el mensaje a sus votantes sobre cómo reprimen”.
La policía se retiró, y apareció un predicador con megáfono, a quien nadie se acercaba: “Dios me dijo que hable aquí. La gente busca dinero, pero el dinero no te va a salvar: necesitamos trabajo. Pero tenemos que hablar con Dios”. La gente continuaba su camino al subterráneo.

Lucía Rojas Molloja, productora de la UTT | Nacho Yuchark
Más terrenalmente, en la UTT esperan que la gestión del Defensor del Pueblo de la Ciudad, Alejandro Amor, genere novedades más fértiles mientras siguen produciendo la que tal vez es la mejor verdura del país.

Lucía Rosa Mojolla, productora de la UTT | Nacho Yuchark

Nahuel Levaggi, uno de los fundadores de la UTT | Nacho Yuchark

Silvia Guevara, productora de la UTT | Nacho Yuchark

Josué Trujillo, productor de la UTT | Nacho Yuchark

Lucas Tedesco, productor porcino de la UTT | Nacho Yuchark

Nacho Yuchark
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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Jairo Restrepo: Elogio de la mierda
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Piazza, café sin patrón: una empresa recuperada en Congreso para chuparse los dedos
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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo
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Neuquén: desalojo de una comunidad mapuche y caravana provincial este sábado
- mu215Hace 4 semanas
Y la nave va: viaje a la vida en el delta












































