Lucía Perez: 4 años

Mute

Lucía Pérez: registro sobre la lucha contra la máquina femicida

Lecciones del recorrido que logró anular el vergonzoso fallo que debajaba impune su femicidio. Y el horizonte de lo que falta transformar.
Deslizá hacía abajo para conocer la historia completa.

 “Estamos frente a Tribunales para decirle a la justicia: te estamos mirando. Esto hace cuatro años que empezó. Hoy estamos mucho más seguras, más grandes, más fuertes. No nos van a callar. Vamos por mucho más, de lo que se hizo, mucho más. No tenemos un final, tenemos un horizonte extenso. Y acá seguimos, accionando y caminando. Porque es Lucía y es por todas”.

El 8 de octubre de 2016 Marta volvió de trabajar a las 3 de la tarde. No había nadie en la casa. Guillermo, chapista, papá de Lucía, estaba en el taller mecánico de donde lo despidieron mientras pedía justicia por su hija. Las mascotas, cuatro perros y seis gatos, estaban adentro, no en el parque que la casa tiene al fondo. La computadora de Lucía estaba sobre la mesa. Su Whastapp decía que la última conexión había sido cinco horas atrás. El teléfono respondía con el contestador cuando Marta la llamaba. Matías, hijo mayor, estaba repartiendo agua; pasó por el taller del padre y, en el momento que estaba con él, recibió una llamada. Pasó a buscar a Marta, y fueron a la comisaria. “Lo lamento señora, su hija ha fallecido”,  le dijo el comisario. 

Matías Farías, 23 años, y Juan Pablo Offidani, 41 años, llevaron a Lucía a la sala de salud de Playa Serena. Llegó muerta. Un día después los apresaron en una camioneta Fiat Strada gris donde se encontraron 38 gramos de cocaína y 250 de marihuana. La causa fue caratulada como abuso sexual seguido de muerte. El tercer detenido fue Alejandro Maciel, 61 años, acusado de encubrimiento agravado por ayudar al lavado del cuerpo muerto.

Once días después una marea rebalsó las calles de todo el país en el Primer Paro Nacional de Mujeres

Dos años después comenzó el juicio oral en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata. Los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale hicieron un minucioso análisis de la vida de Lucía: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, con quién se acostaba, qué le gustaba fumar. El tribunal condenó a Farías y Offidani a ocho años de prisión y multa de 135 mil pesos por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo”. A Maciel lo absolvió: el sitio marplatense 0223 informó que murió este año por un cáncer de pulmón. Ninguno de los tres fue condenado por el femicidio ni por el abuso sexual. Los argumentos: Lucía “no era sumisa” y “tenía carácter”. 

La familia de Lucía apeló la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata. Durante veintiún meses la familia de Lucía y el colectivo que la acompaña en la Campaña Nacional Somos Lucía no se quedaron quietas. La audiencia de apelación en la cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires, en La Plata, fue días antes del inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

La respuesta tardó meses en llegar. Finalmente los jueces Carlos Natiello, Mario Eduardo Kohan y Fernando Luis María Mancini pidieron que un nuevo juicio se realice con “la premura que el caso amerita”, y en sus argumentos recordaron lo obvio: “No se está juzgando a la víctima (como pareciera estar ocurriendo) sino a los eventuales victimarios”. 

Los jueces recordaron que el Estado está comprometido en trabajar para prevenir y erradicar la violencia machista, y que quienes son parte del Poder Judicial tienen la obligación de “valorar la prueba con perspectiva de género”. Partiendo desde ahí calificaron como “un despropósito” la evaluación que en primera instancia hicieron sobre la vida de Lucía y consideraron que en ese accionar atentaron contra su intimidad y dignidad. “No nos pueden juzgar por lo que hacemos: queremos libertad”, había dicho en el Congreso de la Nación Marta Montero sobre el accionar de los jueces marplatenses después de conocerse la sentencia. Ahora también lo deja escrito el propio Poder Judicial. 

¿Cómo interpretás, Marta, lo que pasó?

Como un paso fundamental, pero no un paso mío, es de todas, de todos y de todes. Hemos salido a pelear con lluvia, con frío, con el sol reventándonos la cabeza. Esto es tan grande que no queda solamente en esta familia. Es un tobogán: de acá saltamos para otro lado. Lucía va a tener justica y nosotros no vamos a parar más. 

¿Por qué?

Porque es histórico. Marca un precedente. Lucía va a tener justicia, claro, pero va más allá. Esta sentencia es la herramienta para poder trabajar sobre otras cosas, por eso la imprimí y me la hice un módulo. La estoy resaltando, la leo, la aprendo: son herramientas. Los jueces de Mar del Plata se preocuparon más por echarle la culpa a Lucía, que lo que le hicieron. Eso es terrible y los jueces de Casación lo remarcan diciendo: “Esto no puede ser una prueba”. 

Está pendiente el juicio político a los jueces, ¿qué expectativas hay?

Al tomar esta decisión el jury tiene que avanzar directo. Si Casación está diciendo que la sentencia está anulada, que está todo mal hecho, que trabajaron mal, esta gente se tiene que ir. Además está mal intencionalmente: no saber no te da derecho a culpar a la víctima. Eso es crueldad. 

Marta Montero y Guillermo Pérez, mamá y papa de Lucía Pérez, en mayo de 2019 presentaron el pedido de destitución por mal desempeño de los jueces del Tribunal en lo Criminal N°1 de Mar del Plata, Facundo Gómez Urso, Pablo Viñas y Aldo Carnevale.

Un año y medio después, con la renovación de bancas post elecciones, se volvió a realizar el sorteo para designar a los legisladores y legisladoras titulares y suplentes para integrar el Jury de Enjuiciamiento que evaluará el pedido de destitución. En el camino el juez Aldo Carnevale pidió la jubilación que fue firmada por la ex gobernadora Maria Eugenia Vidal por lo cual solo se evaluará por mal desempeño a los jueces Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas.

El día que la familia de Lucía anunció el pedido de destitución lo hizo en el Anexo de la Cámara de Diputados con legisladores de distintos bloques. Los acompañó la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas: «Este crimen, como todo lo que está ocurriendo, nos conmueven y nos llevan a militar cada día más. La costumbre que tienen los jueces de culpar a la víctima es lo que tenemos que combatir. La lucha tiene que ser fuerte y permanente. Nos tenemos que dedicar a cada caso. No tiene que quedar nadie impune. Hay que hacerles entender que esa inhumanidad no se puede permitir. Tenemos que salir de acá con el compromiso de buscar la justicia».

Luego de la anulación del fallo, y a cuatro años del femicidio de Lucía Pérez, su familia exige que el juicio tenga perspectiva de derechos y se haga, tal como indicó el tribunal de Casación, con premura. Además se exige que no sea en la ciudad donde Lucía fue asesinada y donde en primera instancia no obtuvo justicia.


¿Por qué piden que el juicio no se haga en Mar del Plata?

Porque Mar del Plata es un lugar tan plagado de muerte, corrupción, droga, sangre, que nunca podría haber un juez, un fiscal, acorde a lo que se está pidiendo. No hay. Por eso exigimos que acá no sea. Me dijeron que no se puede hacer en otro lado, pero yo voy a ir hasta la Haya pero el juicio no se va a hacer en Mar del Plata. Esta ciudad tiene un antecedente pésimo. Ya hubo un juicio y fue anulado. Entonces, ¿por qué no se puede hacer acá? Porque Mar del Plata no me garantiza justicia. 

¿Qué falta en Mar del Plata?

En Mar del Plata no hay escucha a la víctima. No hay fiscalía especializada. El fiscal que te toma la denuncia por un robo te toma la denuncia de la violación o muerte de tu hija, y ese fiscal no está preparado, no le interesa. Esta justicia colonial que estamos viviendo no va a cambiar si no cambiamos la estructura. Tenemos que cambiar la cabeza a estos jueces retrógrados, machistas, perversos; la formación de esa gente tenemos que cambiar, de fiscales, de auxiliares de a justicia. Si esas personas no cambian, no va a cambiar la justicia. Mar del Plata necesita un aire renovador. No necesitamos y no queremos un fiscal enquistado en el poder. Hay que luchar por una fiscalía temática para ir a hacer una denuncia y que los fiscales te atiendan, te escuchen. Un lugar para escuchar a la víctima, si está viva, sino está viva que haya un lugar, una morgue, donde queda toda la evidencia, un registro, hoy no tenemos nada. 

Desde el Primer Paro de Mujeres hubo movilizaciones multitudinarias y sentadas de un puñado de personas frente al Tribunal. Gritazos, carteles, videos, remeras, asambleas. Caminatas con bombos y otras en silencio. Familias sobrevivientes de femicidios que se agruparon en un colectivo para compartir estrategias y abrazos en Plaza de Mayo. Cartas al presidente. El Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez que registra y sistematiza las violencias y lo que el Estado no hace para dar respuesta, aun estando obligado. Festivales y cientos de tarros de mermeladas caseras que se vendieron para costear los kilómetros que hay que recorrer en búsqueda de justicia.

Dice Marta: “Cuando uno tiene una convicción y va, y va, y va, es como la gota que agujerea el piso. Yo creo que acá más que la masividad es el compromiso. Yo no tenía problema en ir, tomarme un micro seis horas y llegar aunque éramos cuatro. El hecho es ir, estar ahí molestando en ese lugar que es donde no te quieren ver. Necesitás firmeza y pedir claramente lo que querés. A nosotros nos funcionó estar en la calle. Por eso la sentencia tiene el sabor a la lucha que hemos hecho entre todas. Lucía unió, encendió una luz tan grande. Ahora viene un nuevo juicio y es volver a cero pero no somos los mismos: tenemos otra experiencia. Y no vamos a parar”






Videos: Bruno Ciancaglini y Ramiro Domínguez Rubio

Fotos: Lina Etchesuri, Nacho Yuchark y Martina Perosa

Realización: Anabella Arrascaeta y Sebastian Smok