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Murió asesinado el docente Carlos Fuentealba
A quemarropa y por la espalda
 Una serie de conflictos docentes en todo el país eclosionaron en Neuquén, como hace diez años, con represión a mansalva y el disparo de una granada de gas a la cabeza del profesor Carlos Fuentealba, quien falleció este jueves de Semana Santa. El reclamo docente incluye a otras provincias como la presidencial Santa Cruz, donde crecen las regalías petroleras pero no los salarios. Sobisch se disfrazó de policía, los docentes convocan el lunes a un paro nacional, y nuevamente el crimen es el principal argumento con el que los gobiernos dirimen estos dilemas.
El profesor de química Carlos Fuentealba, 42 años, casado, dos hijas de 14 y 10 años, falleció la noche de este jueves de Semana Santa, a diez años del conflicto docente que en Neuquén terminó con otro asesinato, el de Teresa Rodríguez. El 2007 entrará también en la historia por este crimen de una persona indefensa, en manos de las llamadas "fuerzas del orden".
Fuentealba había sido alcanzado el miércoles por un disparo de gas lacrimógeno realizado por la policía neuquina a escasos centímetros de distancia. El docente se replegaba a paso de hombre junto a todos los manifestantes que estaban siendo dispersados por la policía. Viajaba en un Fiat Spazio cuando el tiro de la escopeta itaka –que recién pierde capacidad de daño en el cuerpo humano a una distancia mayor a los cien metros- rompió la luneta trasera y le destrozó el cráneo. Los médicos que lo atendieron informaron que las heridas recibidas se corresponden al impacto que ocasiona una caída desde un quinto piso. Otro profesor, Gabriel Pillado, relató que el disparo fue lanzado a dos metros del auto, con lo cual un arma que se supone disuasiva termina siendo mortal. Los compañeros de Fuentealba lograron sacar al profesor del auto (además inundado por el gas lacrimógeno), lo acostaron en el piso, ante lo cual la policía siguió disparando gases y arrojando chorros de agua con camiones hidrantes, y sin dejar pasar a las ambulancias que podían atender al profesor, víctima de la pérdida de masa encefálica por el disparo.
El principal delito de Fuentealba: ser delegado gremial del secundario del barrio Cuenca XV, y darle la espalda a los que lo iban a matar. Los docentes aseguran que tienen fotos de los policías que tiraron a matar.
Durante el mediodía de este jueves de Semana Santa miles de manifestantes rodearon espontáneamente la Casa de Gobierno y sembraron de banderas y pancartas a la plaza Güemes, mientras el gobernador provincial Jorge Sobisch ofrecía una conferencia de prensa donde intentaba deslindar sus responsabilidades sobre la represión a la manifestación docente. En la plaza tronó un estribillo principal: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, el mismo que a fines de 2001 sintetizó el divorcio de la sociedad con la clase política. (Otra coincidencia, todo esto ocurrió a 20 años exactos del "Felices Pascuas, la casa está en orden" con el que Raúl Alfonsín inició ese divorcio).
Con la represión del miércoles, el gobierno provincial intentó poner fin a un conflicto que lleva más de un mes: el paro de los docentes neuquinos había comenzado y se mantenía ininterrumpido desde el 5 de enero. Sin embargo, los primeros efectos de la actuación policial fueron inversos: se encuentran cortados los puentes provinciales que unen a Neuquen con Río Negro y los distintos sectores sociales comenzaron a solidarizarse con los maestros en huelga.
Las regalías son ajenas
La Asociación de los Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) había decidido cortar el miércoles el cruce de la rutas 22 y 237, a 40 minutos de la capital provincial, después de sostener el mes de huelgas sin ningún tipo de respuestas por parte del gobierno. Los docentes reclamaban un aumento salarial para que guarde alguna relación racional con la canasta familiar provincial que orilla los 2.800 pesos. Son siete las provincias que se encuentran en una situación similar y en tres de ellas el conflicto derivó en represiones sistemáticas: Neuquen, Salta y Santa Cruz, donde la Gendarmería Nacional, la Prefectura y la Policía provincial se apostaron en las inmediaciones de las escuelas para impedir el activismo sindical docente. Puede recordarse, como efecto, la ausencia del presidente Kirchner en los actos por las Malvinas, para evitar toparse con el masivo descontento docente en su propia tierra.
Un dato no menor: en estos tres casos se trata de provincias petroleras que reciben importantes regalías, pero donde la distribución de la riqueza es de las peores a nivel nacional. “Aquí la provincia recibe el equivalente a tres canastas básicas por minuto en concepto de regalías”, advierte el ceramista Raúl Godoy, trabajador de la fábrica recuperada de cerámicos Zanón, y agrega: “Y este es uno de los lugares más caros para vivir. Alquilar una piecita, sin ningún tipo de infraestructura, cuesta no menos de 700 pesos. Y no llama la atención pagar mil.”
Jorge Sobisch, el gobernador menemista y precandidato a presidente, se ufanó siempre de que en su provincia no hubiera piquetes. Pero esta situación nunca se relacionó con el bienestar general, sino con la acción policial. Lo que se está viviendo hoy es parte de cierta "normalidad", que evoca lo que ocurrió hace exactamente diez años, el 12 de abril de 1997, cuando murió Teresa Rodríguez, una empleada doméstica que azarosamente cruzaba una manifestación también docente. A pesar de que las pericias del Instituto Balzeiro demostraron que la herida mortal de Rodríguez fue producto de una bala policial, el caso se mantiene impune.
Gobernador disfrazado de policía
Aquella manifestación también fue organizada por ATEN, uno de los gremios más combativos en el ámbito docente. Aún con el repliegue sindical de los 90 y la hegemonía menemista los maestros neuquinos siguieron sosteniendo un nivel de confrontación alto. Fueron precursores de las puebladas de Cutral-Co y en un piquete en solidaridad con ellos fue procesada la maestra rionegrina Marina Schifrin junto a otros tres colegas. Shifrin fue la única argentina condenada por cortar una ruta. “Presentía que ahora podía pasar algo grave. A mí me procesaron por una denuncia que hizo la Cámara de Comercio de Bariloche, que me acusaba de entorpecer su negocio. Y ahora, una semana antes del corte, las cámaras comerciales comenzaron a publicar solicitadas en los diarios hablando de la intolerancia docente y de su poco espíritu democrático porque los cortes de ruta perjudicaban el acceso de los turistas a los lugares más visitados”, señaló Schifrin a lavaca relacionando pasado y presente.
El gobierno provincial también publicó solicitadas donde reproducía recibos docentes, tratando de generar rechazo de la sociedad neuquina al paro de los maestros. La represión generó el efecto contrario. La provincia está aislada de Río Negro, con dos puentes interprovinciales cortados, y con buena parte de la comunidad movilizada y sensibilizada. ATEN ya anunció un paro para el lunes al que adhirieron CTERA (el gremio nacional docente) y también la Central de Trabajadores Argentinos.
No obstante, los maestros neuquinos se encuentran fastidiados con la CTERA. Denuncian que la reacción del gremio nacional fue tardía y acusan a su principal dirigente, Hugo Yasky, de no haber reaccionado ante la represión en Santa Cruz para cuidar la imagen del presidente Néstor Kirchner.
“Sobisch está en campaña. Con esto quiere demostrar que él es la verdadera mano dura”, opinó Godoy poco después de una nueva escaramuza, frente a la Casa de la Gobernación. lavaca también intentó hablar con miembros de los Movimientos Descubrir y Dignidad de Allen y Cipoletti respectivamente (ex MTD), que se acercaron a solidarizarse al lugar, pero la conversación fue interrumpida por nuevos ataques con gases lacrimógenos. Algunos versiones indican que esos incidentes fueron provocados para poder sacar al gobernador de su despacho disfrazado de policía, lo que confirma que la Argentina es un país sin metáforas.
"Un buen acto de gobierno"
La represión del miércoles se desató no bien los manifestantes llegaron al lugar previsto para el corte. Cuando comenzaron a descender de los vehículos, la Policía los atacó con carros hidrantes y gases lacrimógenos. Los manifestantes comenzaron a replegarse hacia la localidad de Senillosa a paso de hombre, ocupando los dos carriles de la ruta. La policía intentó que despejaran uno de los dos y rápidamente disparó contra el auto donde, indefenso, viajaba Fuentealba. Una hora después, siete mil personas se concentraron frente a la Casa de Gobierno convocadas por los organismos defensores de los derechos humanos.
Los manifestantes se asían de las vallas gritando “asesinos”. El único que salió a dar la cara fue el subsecretario de Seguridad Raúl Pascuarelli quien aseguró que la represión reprsentó “un buen acto de gobierno” y la enmarcó dentro de la ley provincial 2081 que autoriza a la policía a intervenir cuando hay disturbios. El señor Pascuarelli no detalló cuál es la ley que enmarca el disparo a quemarropa, de espaldas, a la cabeza de un docente.
Luego el gobenador Jorge Sobisch, sin disfraz, intentó responsabilizar al policía que disparó y señaló que está dentro de un grupo de cuatro efectivos que están siendo investigados. De tal manera intentó aquietar los ánimos, repitiendo el gesto que se recuerda en estos días, inmortalizado hace 2007 años por otro gobernante llamado Poncio Pilatos.
Horas después de la conferencia de Sobisch se comprendió la gravedad de lo hecho por el Estado, cuando en el hospital donde lo habían internado se informó que Carlos había muerto.
publicada 05/04/2007
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